Comunidad y diversidad en la construcción de un mundo más humano, más justo y no violento

05.06.2020 - Mendoza, Argentina - Redacción Argentina

Este artículo también está disponible en: Húngaro

Comunidad y diversidad en la construcción de un mundo más humano,  más justo y no violento

Intervención de Hugo Novotny en el Foro Mundial Virtual. Por el agua, la tierra, el clima y la diversidad. «Un medioambiente saludable es un derecho humano inalienable» realizado este cinco de junio avalado por la Legislatura de Mendoza y distintas organizaciones e instituciones.

Comunidad y diversidad en la construcción de un mundo más humano,
más justo y no violento

Hoy, el recurso crítico para la humanidad
no es ya el oro, el petróleo o el litio,
ni siquiera la información…
El recurso más valioso
del cual depende la supervivencia
y evolución futura de la humanidad
es la bondad.

Hemos sido testigos en estos últimos meses de la sorprendente capacidad de restablecimiento de la Naturaleza, la Pachamama; de cómo rápidamente comenzaron a recuperar su transparencia el agua y la atmósfera en los lugares más contaminados, sus hábitat los animales que habían sido desplazados, llegando incluso la irritación sonora de las ciudades a ser reemplazada por el canto de los pájaros.
Esta potencia regenerativa también se ve en los grandes ciclos de la biosfera.

En nuestro planeta ha habido 5 eventos de extinción masiva. Todos por causas naturales: estallidos de supernovas cercanas, fragmentación continental, erupciones masivas, extrema reducción de la capa de ozono y liberación de metano oceánico por calentamiento global acelerado. El último y más conocido: la desaparición de los dinosaurios por el impacto de un meteorito gigante.

En todos ellos se ha visto cómo, aún con la pérdida del 70, 80 o hasta el 95 por ciento de las especies (a finales del Pérmico, hace 250 millones de años), al poco tiempo la vida volvió a brotar impetuosamente, con más fuerza, más capacidad adaptativa, más complejidad y más diversidad. Esto es para tomar nota: la vida, la fuerza imparable de la vida, avanza siempre incrementando la diversidad.
Pero este -hoy, primera mitad del siglo XXI- podría ser el primer evento de extinción provocado por la especie humana, por negligencia humana. En realidad, estamos ante un punto de bifurcación, una encrucijada decisiva. Está por un lado, la posibilidad de extinción masiva, humana junto a buena parte de la biosfera, si se continúa con la dirección actual; y por otro, la posibilidad de dar un salto evolutivo inédito, en lo físico, lo mental y lo social. Se trata por primera vez de una elección, entera responsabilidad de los seres humanos.

Hay un antecedente, cuando el desarrollo tecnológico puso a la especie en peligro: la Edad del Hierro. En aquel tiempo, la capacidad de destruir y matar aumentó enormemente, al disponer para la guerra de un metal más liviano, más barato, más duro, más mortal, sin haber logrado el ser humano un control proporcional de sus instintos posesivos, violentos, de dominación… de sus comportamientos patriarcales, diríamos hoy. Fue necesario un salto moral, ético, que permitiera retomar el curso evolutivo de la especie. Esto sucedió en el llamado “tiempo axial”, el siglo VI antes de nuestra era, cuando simultáneamente aparecieron Buda en la India, Lao Tsé en China, Zoroastro en Persia, Pitágoras y los filósofos presocráticos en la Magna Grecia, el culto olmeca a Quetzalcóatl en Mesoamérica, con sus mensajes humanizantes y moralizadores.

Así, llegamos hasta hoy. Ya pleno siglo XXI, cuando los impresionantes avances tecnológicos en muy diferentes campos, combinados con un sistema social en decadencia moral acelerada, el neoliberalismo, nos han colocado al borde de la autodestrucción de la especie, y de la biosfera en general. Las sofisticadas armas atómicas y el armamentismo en general, que no paran de crecer alocadamente, no se entiende para qué; las armas químicas y biológicas que no dejan de producirse y usarse a pesar de las prohibiciones vigentes; el uso masivo de energías fósiles y el extractivismo, contaminantes de la atmósfera, el agua y la tierra; la depredación agrícola, forestal y minera que están amputando y esterilizando el ecosistema; los agroquímicos, los alimentos transgénicos, los opioides de la Big Pharma… Todo producto de un capitalismo consumista inhumano que, habiendo puesto el dinero como valor central, terminó degenerando en especulación financiera y alejándose definitivamente de todo valor moral, de toda noción de dignidad humana, de todo respeto por la vida. El hecho de que países con una enorme concentración de poder económico, tecnológico y militar como EEUU o Brasil, estén gobernados hoy por personas con un nivel intelectual y ético lamentable, son una muestra más del absurdo al que ha llegado el sistema actual en su proceso de irremisible desintegración.

Pero también hoy se ha abierto una posibilidad, que como toda ventana de oportunidades estará abierta por un tiempo limitado. Tiempo para pensar, elegir y avanzar.

Esta pandemia planetaria, con toda la tragedia que conlleva, nos ha dado la oportunidad de parar y reflexionar. Es imprescindible que sea una reflexión profunda y que desemboque en una resolución, en un cambio sustancial en la dirección que llevamos como sociedad.
Creemos, ha llegado el momento de asumir que -en palabras de Silo- “el progreso de unos pocos termina en progreso de nadie” .

Creemos que es momento de anteponer al interés económico, al consumismo de muchos y la acumulación de pocos, el valor del ser humano como centro de la construcción social. De anteponer al armamentismo y la intolerancia, a la violencia racial, religiosa o de género, la no violencia como modo de relación en todos los campos; ante la globalización uniformante y los supremacismos, el valor de la diversidad. De anteponer a las imposiciones autoritarias de lo patriarcal, la sensibilidad empática y horizontal de lo femenino. De anteponer al individualismo, la meritocracia y la competencia, el valor y la experiencia de comunidad.

Creemos que es preciso que los seres humanos aprendamos de una vez por todas a convivir en igualdad, aplicando en la práctica cotidiana el principio máximo “Trata a los demás como quieres que te traten a ti”. Y es preciso y urgente aprender a convivir, en sinergia positiva, también con la Naturaleza: cuidando la fertilidad de la tierra, la pureza del agua y del aire, la salud integral de esta frágil esfera azul que flota, gira y viaja majestuosamente por el cosmos infinito, cobijando maternalmente tanta vida, entre ella, la nuestra.
Si lo logramos, una nueva especie se abrirá al Universo.

Hugo Novotny
hugonov@gmail.com
hugonovotny.academia.edu
Parque de Estudio y
Reflexión “Carcarañá”

Más información: foromundialambiental.com.ar

Categorías: Ecología y Medio Ambiente, Medio Oriente

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