En el proceso de preparación del libro «Muros que hablan: Memoria gráfica del despertar social en Santiago de Chile», con el que algunos colaboradores de Pressenza queremos rescatar la explosión de creatividad visual que llenó los muros de Santiago y gran parte del país, nos pusimos en contacto con los grafiteros y «artivistas» que, con estilos muy diversos, acompañaron con sus creaciones las manifestaciones de los diferentes colectivos que fueron uniendo sus demandas contra los abusos del modelo neoliberal chileno. El libro se lanzará cuando acabe la cuarentena del COVID-19, que ha puesto en suspenso las movilizaciones presenciales y las ha llevado a la organización territorial.

Un punto neurálgico de las protestas fue el GAM (Centro Cultural Gabriela Mistral), a unas tres cuadras de la Plaza de la Dignidad, el epicentro de las manifestaciones en la capital. Sus amplias fachadas se convirtieron en una colorida exposición improvisada de murales, afiches, grafiti, pintadas y performances. El mismo Centro se sumó al despertar con su programación teatral y sus actividades culturales.

Quisimos entrevistarlos para conocer sus trayectorias, influencias y visiones acerca del despertar social que está ocurriendo en Chile, y mostrar sus trabajos en una galería fotográfica virtual. Esta es la tercera de una serie de entrevistas a los grafiteros del despertar social chileno.

Paloma Rodríguez es una prolífica pintora y gestora de un espacio artístico que, con el despertar del 18-O, “pegó” literalmente su arte en los muros del centro de la ciudad.

 

 

 

Presentémonos: ¿Cuál es tu nombre y de qué manera has estado involucrada en el despertar social post-18 de octubre?

Mi nombre es Paloma Rodríguez. Soy Licenciada en Artes con mención en pintura de la Universidad de Chile y fundadora y gestora de Nómada Espacio Artístico. Al estallar la agitación social dejé de lado, momentáneamente, mis pinceles y mis óleos y me dediqué a realizar murales de arte disidente con la técnica del paste up (impresiones en papel cuyos originales son cuadros al óleo que se pegan al muro con una mezcla de colafría con agua). Yo ya había plasmado algunos paste up en mayo y a principios de octubre del 2019 y para el estallido social me pareció que tenía sí o sí que hacer uno de protesta. Entonces, para el 25/10 (que para ese momento fue la marcha más grande de Chile) pegué mi mural en la pared de la nueva construcción del GAM (Alameda esquina Namur). Con el transcurrir de los meses dejé varios instalados por las comunas de Santiago Centro, Providencia, Ñuñoa, Las Condes e, incluso, en Río de Janeiro.

También gestioné una exposición llamada “Estallido Artístico: testimonios creativos de la agitación social” que se inauguró en enero del 2020 en Nómada Espacio Artístico reuniendo a más de 20 artistas que se encontraban activos del 18 de octubre haciendo arte de protesta (fotógrafos, ilustradores, audiovisuales, pintores, performances y colectivas). Esta exhibición tuvo el propósito de visibilizar y motivar reflexiones acerca de lo que estaba sucediendo en nuestro país y como parte de las actividades, generamos una venta de arte a beneficio de Geraldine Alvarado, joven que recibió un impacto de lacrimógena en su cabeza por parte de Carabineros de Chile, conversatorios y visitas guiadas gratuitas abiertas a todo público.

Ahora, en los meses de marzo y abril, a raíz del coronavirus comencé a realizar murales virtuales junto a un grupo de amigos artistas (participantes de la expo Estallido artístico) para concientizar y hacer presión para que el gobierno realice una cuarentena nacional obligatoria y que hasta ahora no hemos tenido en la totalidad del país. Nos tomamos la fachada del GAM nuevamente y, además, la del Palacio de la Moneda (ese lo hicimos en modo de animación).

 

¿Cuáles son las influencias, de haberlas, de tu estilo gráfico?

Mis influencias vienen del mundo del pop art (James Rosenquist, Terry Rodgers, Andy Warhol, Judy Chicago); si bien mis murales se enmarcan dentro de un estilo gráfico, tienen un origen pictórico. La idea –en mis obras disidentes– es llevar mis cuadros a las calles con la técnica del paste up y contextualizarlos de acuerdo a la contingencia nacional otorgándoles un nuevo significado. Mi estilo es más bien realista y figurativo en donde el protagonismo lo tienen las mujeres. Uso mucho color y referentes cotidianos (íconos de la cultura popular) para que el espectador se sienta cercano a lo que ve, pueda reconocerlo y darle su propia interpretación.

¿Qué te ha inspirado el movimiento y cómo ves sus proyecciones hacia el futuro?

Me ha inspirado la camaradería y la resistencia mostradas en el movimiento social: cómo la gente lucha por un ideal en común y que no tiene que ver con colores políticos ni facciones ideológicas, proyectando reconocimiento, encuentro y empatía en esta revuelta que busca una sociedad mejor en que se respete la dignidad de todos los chilenos.

Espero que este despertar sea cada vez mayor y que los cambios que demanda la ciudadanía puedan llevarse a cabo. Ha habido mucho sufrimiento en estos meses, personas mutiladas, torturas y muertes que no pueden quedar impunes. Es necesario que nuestra sociedad cambie y que las personas que están en el poder y que han sido elegidas para desarrollar esos cambios escuchen el clamor de los ciudadanos y actúen en beneficio de las personas y no de sus propios intereses. Partiendo por la redacción de una Nueva Constitución, elegida por todos los chilenos y no fraguada por grupos políticos específicos.

 

¿Participas a título personal o colaborando con alguna organización?

Participo a título personal.

 

Si lo deseas, comparte una reflexión sobre el momento social que vive el país.

Me parece que lo que se está viviendo desde el estallido social ha evidenciado la desigualdad social que la nación viene desarrollando desde hace más de treinta años. Salieron a la luz todas las deficiencias del sistema político-económico imperante en que estamos sumergidos y la necesidad de corregir las situaciones que nos aquejan, en el terreno de la salud, la educación, las pensiones, la inequidad y violencia de género, entre otras. Necesitamos condiciones políticas verdaderamente democráticas que se acerquen a los problemas reales de los chilenos y se alejen de la corrupción, la injusticia y los abusos de poder.