Tras la amenaza de emprender acciones legales contra los investigadores italianos de código abierto Fracassi y Ramaioli de la empresa contratada para suministrar dispositivos respiratorios a un hospital de la ciudad italiana de Chiari, hablamos con Panos Papadopoulos, abogado y antropólogo social, que se desempeñó como director de la Oficina del Ministro de Salud para el período 2015-2019. Marianella Kloka lo entrevistó para la sede griega de Pressenza.

Pressenza: Sr. Papadopoulos, ¿qué tiene que decir sobre la iniciativa de los investigadores italianos Fracassi y Ramaioli en relación a la producción de válvulas de código abierto para satisfacer las necesidades del hospital de Chiari para pacientes con covid-19?

Panos Papadopoulos: Es una iniciativa muy positiva. La crisis causada por el brote pandémico de covid-19 y la presión sobre los sistemas de salud requerirá toda la creatividad e inspiración de los profesionales de la salud para superarla. Necesitamos más esfuerzos de este tipo.

PZ: Este dispositivo fue suministrado por una empresa privada al hospital y está cubierto por una patente de veinte años. Debido a que la compañía no podía satisfacer las necesidades, los dos investigadores pidieron los diseños originales para producir copias tridimensionales de bajo costo. La empresa privada no sólo no proporcionó las patentes, sino que amenazó con demandar a los dos científicos.

PP: La empresa está siendo injusta. La protección de las marcas y las patentes puede ser eludida por una crisis de salud y seguridad nacional. El estado italiano tiene todo el derecho de pedir a la empresa que entregue las patentes para que el producto pueda ser producido con seguridad y en las cantidades necesarias. A pesar del dilema político y ético causado por la actitud de la empresa de centrarse en el beneficio durante una crisis tan importante, esta práctica es ilegal. Hay disposiciones en los tratados internacionales de comercio mundial que obligan a las empresas a renunciar a sus patentes si hay motivos para una crisis sanitaria o de seguridad nacional.

PZ: ¿Tiene nuestro país una legislación que cubra al estado griego en lo que respecta a las patentes para casos de salud pública y seguridad nacional?

PP: Por supuesto. En Grecia, la Ley 4605/2019 prevé la posibilidad de conceder licencias obligatorias (es decir, la violación de patentes), no sólo en situaciones de crisis sanitarias, sino también en casos de prácticas injustas por parte de la industria farmacéutica, como el sobreprecio.

PZ: ¿Cómo podemos ayudar a la ciencia abierta en Grecia? ¿Qué iniciativas debe tomar el gobierno para financiar y priorizar el intercambio de conocimientos frente a los beneficios, con tan importantes desafíos sanitarios en el futuro?

PP: El modelo de investigación que asegura la propiedad de las patentes ha agotado su potencial. Particularmente en el campo farmacéutico, encontramos que las empresas prefieren comprometer recursos de investigación para descubrir sustancias activas con acciones similares a otras que ya existen (por ejemplo, las estatinas), donde las ganancias son seguras, en lugar de gastar dinero para eliminar enfermedades, una actividad que no parece particularmente rentable. Creo que la crisis de Covid-19 y la incapacidad de la industria farmacéutica para responder a ella nos ha llevado a la conclusión de que necesitamos otras prioridades en el ámbito de la innovación farmacéutica. En primer lugar, necesitamos financiación pública para la investigación y la colaboración entre los investigadores en direcciones de investigación con una alta rentabilidad social.

PZ: Grecia fue pionera en la creación del «Grupo de la Declaración de Valetta» para iniciar una negociación conjunta coordinada y la adquisición de medicamentos. ¿Sabe en qué fase se encuentra esta iniciativa hoy en día?

PP: La Iniciativa de la Valetta, como otras iniciativas relacionadas en el norte de Europa, ha enviado ondas expansivas a través de la industria farmacéutica, reclamando tasas de reembolso de medicamentos justas y sostenibles y promoviendo la cooperación transnacional. A pesar de las dificultades y problemas, el Grupo de la Valetta ha sido capaz de devolver a la escena política la cuestión del libre acceso a la innovación farmacéutica; la medicina como un derecho y no sólo como un producto comercial. Pero creo que la crisis que estamos experimentando nos lleva mucho más allá de los objetivos a medio plazo de la cooperación transnacional para lograr precios justos. Las disfunciones de la industria farmacéutica y el fracaso del modelo de patentes para dar respuestas ponen en duda todo el modelo de innovación farmacéutica.

 

Panos Papadopoulos, foto de los medios sociales.


Traducción del inglés por Sofía Guevara