Por Fabian Varas1

El saqueo del mar chileno

Hace 10 años, en las aguas chilenas de la zona centro sur había casi 6 millones de toneladas de jurel para pescar. Hoy no queda ni una. Entre las grandes empresas pesqueras se endosan la culpa de la sobreexplotación que ha llevado a la casi extinción del jurel y de otros peces. El mar no es de los chilenos; es de los empresarios. Si la cosa sigue así, de aquí a uno o dos años más ya no va a haber qué pescar en Chile. La macrozona centro sur, que se extiende desde Valparaíso hasta la Región de Los Lagos. Entonces, se registraron 5.950.000 toneladas de jurel en aguas chilenas. Los años siguientes la cifra fue disminuyendo. Para 2008, sólo se pudo registrar la presencia de 1.528 toneladas. En la pesquería nacional, en términos de peces, la única especie que está quedando es la sardina. No nos queda jurel ni merluza ni anchoveta. Las pesquerías de las que antes se extraía un millón o más toneladas, simplemente se acabaron por la sobreexplotación de las grandes empresas –dice Eduardo Tarifeño, biólogo marino de la Universidad de Concepción y miembro del Consejo Nacional de Pesca (CNP) desde 2005. En 2010, la industria extractiva chilena facturó unos US$ 1.263 millones en exportaciones, a pesar de que se capturaron menos de 465.000 toneladas de jurel. Según datos del IFOP, para 1986 las exportaciones pesqueras ya superaban los US$ 535,4 millones y representaban el 12,7% de las exportaciones totales de bienes. Además, la producción de harina de pescado en Chile ya constituía el 17,3% de la producción mundial, superado sólo por Japón. Entonces, el desembarque de jurel bordeaba los 1,3 millones de toneladas. la Ley General de Pesca y Acuicultura (LGPA), que vino a reemplazar a la norma homónima que el régimen militar instauró en noviembre de 1989, sólo unos meses antes de que acabara la dictadura. La legislación, que sigue vigente, se basó en el control del esfuerzo pesquero, estableciendo no sólo límites de acceso, sino que también de capacidad de bodega a las embarcaciones.

El saqueo del cobre

Royalty, concepto y evolución histórica. Como es sabido, desde el mes de Junio del año 2005, mediante ley número 20.026 Chile goza de un Royalty minero. El texto, en resumen, establece el pago de una contraprestación monetaria para las empresas mineras que tengan ventas anuales superiores a 12 mil toneladas métricas de cobre fino, que se cobrará en forma escalonada y que tomará como base la renta imponible operacional del explotador mineroEn relación al Estatuto de Inversión Extranjera, la Ley 20.026 expresa la posibilidad a inversionistas extranjeros de concluir contratos con el Gobierno con el objeto de asegurar las condiciones para sus inversiones. Uno de los aspectos más relevantes para estos contratos es la posibilidad que estos inversionistas tienen de obtener un régimen de invariabilidad tributaria por un plazo de 10 años con una tasa de Impuesto a la Renta del 42%. El 51% de nuestro cobre, especialmente de las multinacionales en Chile, sale como un subproducto y que no se tranza en las bolsas metaleras. De esa manera, se llevan de contrabando el oro, la plata, el molibdeno y de 34 metales preciosos, más valiosos que el cobre mismo. Cada año se llevan las empresas privadas del cobre en nuestro país el equivalente al 60% del presupuesto de la Nación, sin pagar los debidos impuestos, ni el royalty, por un producto que le pertenece a todos los Chilenos.

 

Fuente: Acuña, Sebastián, 2008, “Royalty a la minería en Chile ¿Es posible extender sus beneficios jurídicos a un eventual Royalty a la actividad acuícola del salmón?” Memoria para optar el grado de licenciado en ciencias sociales y jurídicas de la Universidad Austral de Chile.

1 Miembro del Frente por los Recursos Naturales del Partido Humanista Chileno.