En defensa de la restauración total de la democracia, la Central Obrera Boliviana (COB) paralizó las actividades y bloqueo las carreteras del país.

LEONARDO WEXELL SEVERO

Con la Whipala, símbolo de la Patria, ondeando por lo alto, una gigantesca marcha tomó La Paz este jueves contra el golpe de Estado y garantizó que el Senado y Cámara de Bolivia pasen a ser presididos por Mónica Eva Copa y Sergio Choque respectivamente, del Movimiento al Socialismo (MAS), partido del presidente Evo Morales, mayoría en el parlamento.

Sergio Choque repudió a «las figuras que se alzaron como autoridades después del golpe», con chantajes, agresiones e incluso el secuestro de familiares de líderes y diputados para que dejaran libres las vacantes. Estas personas, enfatizó «no tienen ninguna legitimidad para organizar las elecciones y menos para apaciguar el país».

«Denuncio al mundo que están violando derechos esenciales, el derecho a la libre expresión, a la vida, a la educación. Derechos que fueron violados por este golpe con la complicidad de la Policía y las Fuerzas Armadas», resaltó.

Mónica Copa recordó la cobarde agresión cometida el día anterior por policías contra la expresidenta del Senado, Adriana Salvatierra, además de la violencia e irrespeto hacia las mujeres indígenas. También enfatizó que con unidad y movilización popular la democracia será restablecida sin demora en el país.

En su cuenta de Twitter, Evo felicitó «la unidad de la bancada del MAS» y enfatizó que la elección de Mónica y Sergio, residentes de El Alto, es un «justo homenaje a aquel pueblo valeroso que denuncia el golpe y defiende la democracia junto las organizaciones sociales de mi querida Bolivia».

Durante una entrevista para el periódico argentino “El Destape”, Evo condenó la forma de actuar de la OEA, que defendió la realización de nuevas elecciones, alegando que hubo fraude en las elecciones del 20 de octubre. «El informe no estuvo basado en una auditoría técnica o jurídica, pero sí claramente política», explicó.

El presidente exiliado declaró que había obtenido información sobre la participación de los gobiernos de Trump, Bolsonaro y Piñera en el embauque. En la noche del golpe, moradores cercanos a las embajadas de Estados Unidos y Brasil en la Paz reportaron un movimiento completamente anormal de vehículos y personas con mochilas entrando y saliendo en las primeras horas de la mañana. «Esas personas estaban claramente participando en algo delictuoso, poniendo a la representación diplomática a actuar abiertamente en contra de la democracia y la soberanía de Bolivia», dijo uno de los moradores.

El presidente Evo Morales también aclaró que «muchos medios de comunicación y las redes sociales fueron parte del golpe de Estado», mientras que «sobre los fallecidos durante la represión no informan nada». De tantas agresiones a los movimientos sociales, no informan ninguna. Solo hablan con mentiras, como siempre», apuntó.

El pueblo exige respeto

Durante el acto, moradores de EL Alto, Viacha, Aroma y de muchas otras ciudades reiteraron que la Whipala es un símbolo patrio reconocido durante el gobierno de Evo, que representa «El pensamiento indígena, su cultura e identidad», y que, por tanto, «quemar esta bandera, como lo hicieron algunos policías, constituye una de las peores ofensas».

Entre las exigencias de los manifestantes está el retorno del presidente, Evo Morales, y del vicepresidente, Álvaro García Linera, la renuncia de la usurpadora Jeanine Añez, autoproclamada presidenta delante de un Congreso vacío rodeado de policías, y el arresto de Fernando Camacho y Carlos Mesa.

La cobardía de la represión de los francotiradores utilizados por Añez, así como el retorno de actitudes racistas cometidas por algunos grupos de policías y de extrema derecha están provocando reacciones en algunos sectores militares. En una de las manifestaciones, un soldado abandona la represión y se une a la protesta, saludando a las masas que cantan el himno nacional.

La barbarie materializada en la proliferación de muertos y heridos está impactando a los propios medios de comunicación, que empiezan a mostrar grietas. Ante la repercusión, principalmente por la publicidad en los medios de comunicación internacionales, el Ministro de Comunicación amenazó con retirar las credenciales de los periodistas extranjeros y someterlos a juicio penal por «sedición».

Debido al rechazo al golpe y la defensa de la plena restauración de la democracia, la Central Obrera Boliviana (COB) paralizó las actividades y a bloqueó las carreteras del país.


Traducción del portugués por Erika Rodriguez

El artículo original se puede leer aquí