Yo también soy un sedicioso

15.10.2019 - Catalunya - Enric Feliu - Redacción Barcelona

Este artículo también está disponible en: Catalán

Yo también soy un sedicioso

Más allá de la contradicción que supone que la Sentencia publicada hoy sobre el proceso establezca que, por un lado, el proceso fue un camelo asumido por los políticos catalanes, y que, por el otro, en ningún momento estuvo en peligro la integridad del estado español, pero la sentencia acabe imponiendo 13 años de prisión a un vicepresidente de un gobierno legítimamente escogido, entre 10 y 11 a la mayoría de consejeros y 9 años a dos activistas, que se subieron encima de un coche, el Tribunal Supremo aprovecha para fijar qué se puede hacer y qué no se puede hacer en un estado de derecho democrático.

«El derecho a la protesta no puede mutar en un exótico derecho al impedimento físico a los agentes de autoridad a dar cumplimiento a un mandato judicial”. Y añade: «La autoridad del poder judicial quedó en suspenso sustituido por la propia voluntad de los convocantes y de quienes secundaban la convocatoria, voluntad impuesta por la fuerza».

Por lo tanto, el Tribunal Supremo transforma la desobediencia civil en delito. La desobediencia civil es pues causa suficiente para acabar imponiendo una pena de 9 años de prisión. Rosa Parks al trullo. Ghandi también y Jesucristo que los acompañe! Por supuesto todos los firmantes de la declaración de independencia norteamericana colgados. Estos si eran rebeldes.

Lo que hace la Sentencia del proceso es acabar por criminalizar toda la actividad inspirada y desarrollada por el 15 M. Era sedición cuando los veteranos luchadores de la Marea Pensionista invadían las sedes de la Tesorería General de la Seguridad Social para reclamar un sistema de pensiones públicas dignas. Era sedición cuando ocupábamos la Vicepresidencia del Gobierno de la Generalitat para reclamar un incremento presupuestario para hacer frente a las listas de espera. Es sedición cuando ocupan la PAH, la PEC o los 500 x 20 una entidad bancaria para detener un desahucio.

First they came for the Communists

And I did not speak out

Because I was not a Communist

Then they came for the Socialists

And I did not speak out

Because I was not a Socialist

Then they came for the trade unionists

And I did not speak out

Because I was not a trade unionist

Then they came for the Jews

And I did not speak out

Because I was not a Jew

Then they came for me

And there was no one left

To speak out for me

 

Y Martin Niemoller tenía razón.

Categorías: Derechos Humanos, Europa, Noviolencia, Opiniones, Política
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