El clamor “ni uno más”, en referencia al asesinato de líderes sociales, resonó este sábado en el Congreso colombiano en donde el presidente Iván Duque instaló el nuevo periodo legislativo con la advertencia a la guerrilla del ELN de que no será un obstáculo para la paz del país.

El mandatario afirmó durante su discurso que tal como rechazaba la corrupción repudiaba el asesinato de los líderes y defensores de derechos humanos en el país, una de las piedras en el camino para la implementación del acuerdo de paz con las FARC, según lo manifestó el Consejo de Seguridad de la ONU en su reciente visita.

“¡Queremos acabar con esa tragedia de raíz y enfrentar a todos los criminales que están detrás de ellos, ni uno más!”, dijo el presidente, aplaudido en ese punto por los legisladores que corearon “ni uno más, ni uno más”.

El asesinato de líderes sociales aumentó desde la firma del acuerdo de paz con las FARC, en noviembre de 2016, y según la Defensoría del Pueblo los homicidios suman 462, mientras que otros estudios calculan que son más de 700, a los cuales hay que añadir 140 excombatientes de esa guerrilla.

“En la Colombia que estamos construyendo, nadie puede sentir temor de expresar sus ideas y proteger los intereses de su comunidad”, aseguró Duque, quien en respuesta al coro de los congresistas añadió: “Me uno a esa voz, el país lo está diciendo hoy aquí con su presidente”.

Durante el discurso presidencial, congresistas de la oposición, como el partido FARC, el Polo Democrático Alternativo (PDA) y el Alianza Verde, entre otros, exhibieron retratos de líderes sociales asesinados e hicieron un llamado para que los colombianos se manifiesten en contra de estos crímenes en una movilización nacional el próximo 26 de julio.

“Salgamos a marchar este 26 de julio en contra de los asesinatos”, manifestó el senador Jorge Enrique Robledo, del Polo Democrático, en su discurso de réplica al del presidente.

Antes de comenzar su primer acto de instalación del Congreso, Duque protagonizó una inédita escena al acercarse a estrechar la mano de legisladores del partido FARC.

El mandatario saludó a los senadores Victoria Sandino, Sandra Ramírez, Sergio Marín y Julián Gallo, conocido en sus tiempos de guerrillero como “Carlos Antonio Lozada”, entre otros.

Asimismo, los congresistas de la FARC aprovecharon la ocasión para celebrar su primer año en el legislativo tras más de medio siglo de conflicto armado con carteles en los que se podía leer: “55 años por una nueva Colombia, 1 año legislado para la paz”.

El presidente aseguró que durante sus once meses de Gobierno, que comenzó el 7 de agosto de 2018, ha “ratificado el compromiso” con la construcción de la paz, y especialmente con la reinserción en la vida en sociedad de los exguerrilleros de las FARC.

“Reiteramos nuestra convicción en la reincorporación de los excombatientes y nuestra voluntad para apoyar y respaldar a quienes genuinamente renuncien a la violencia y opten por el camino de la legalidad”, añadió.

Durante su intervención, que duró una hora y siete minutos, Duque advirtió a la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de que no puede seguir siendo un obstáculo para la paz.

“O el ELN entiende que ya le llegó el momento de poner fin al secuestro y todos sus actos criminales o será derrotado por la fuerza pública porque no será un obstáculo para que construyamos la paz de Colombia”, manifestó.

El mandatario recordó que lejos de cesar su actividad “criminal” y “terrorista”, el ELN perpetró en enero pasado un atentado con un carro bomba contra la escuela de la Policía General Francisco de Paula Santander en Bogotá que dejó 22 cadetes muertos, entre ellos una ecuatoriana.

“Aceptar cualquier aproximación a la paz con quienes mantienen los actos delincuenciales no es otra cosa que legitimar la violencia”, acotó.

El anterior Gobierno colombiano y el ELN iniciaron en febrero de 2017 en Quito unas negociaciones de paz que en mayo de 2018 fueron trasladadas a La Habana, donde la última ronda de diálogos concluyó sin avances a principios de agosto de 2018.

Duque hizo además un balance de su primer año de gestión, cuyos resultados fueron cuestionados por la oposición, e hizo un llamado a los partidos políticos para que se haga “un debate democrático” en el Congreso porque “aún hay mucho por hacer”.

 

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