En el programa de las elecciones europeas, Podemos propondrá una «renta básica» cuando en realidad debería hablar de «renta mínima» o renta para pobres. Esto suma confusión a la confusión, según los autores de este artículo.

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En las últimas elecciones al parlamento europeo de 2014, Podemos se presentó con un programa sobre la renta básica meridianamente claro. Decía el programa:

“Derecho a una renta básica para todos y cada uno de los ciudadanos por el mero hecho de serlo y, como mínimo, del valor correspondiente al umbral de la pobreza con el fin de posibilitar un nivel de vida digno. La renta básica no reemplaza al Estado de bienestar, sino que trata de adaptarlo a la nueva realidad socio-económica. Sustitución de las prestaciones sociales condicionadas menores a la cuantía de este ingreso básico. Financiación a través de una reforma progresiva del IRPF y de la lucha contra el fraude fiscal.”

De eso hace ya cinco años.

Son palabras claras en la defensa de esta propuesta que cada vez acapara más la atención de los medios de comunicación y la ciudadanía en general. Palabras que indudablemente una parte de la militancia de Podemos y algunos círculos aún siguen defendiendo en determinadas localidades y zonas de la geografía del reino de España.

Pues bien, el 31 de marzo el responsable económico de Podemos aparece en los medios de comunicación con un titular de Europa Press que dice: “Podemos propondrá una renta básica de entre 600 y 1.200 euros que costaría entre 10.000 y 12.000 millones”.

¿Una renta básica? Todo el mundo se apunta a la renta básica: PSOE, Podemos y hasta puede leerse que Ciudadanos también defiende una renta básica. Es delirante la cantidad de confusión a la que puede llegarse con la propuesta de la renta básica. A todo se le llama renta básica: es como si a la razón se le llamara superstición, religión, adicción o cualquier cosa que se le pasase por la cabeza al listo de turno. La razón tiene mucho prestigio, excepto entre postmodernos y relativistas de tres al cuatro, y es conocido el esfuerzo por incorporar a ella cualquier cosa tan semejante a lo que un huevo pueda ser con una castaña. Con la renta básica pasa algo parecido: se le llama renta básica al ingreso vital del PSOE, a la propuesta de renta garantizada de Podemos y a cualquier cosa que se les pase por la cabeza a los ultras del PP, Ciudadanos y Vox. La renta básica es la tendencia al que todo el mundo se apunta para ganar votos… pero que nadie se atreve a defender realmente. El totum revolutum solamente sirve para aumentar la confusión.

La Basic Income Earth Network, que tendrá sus defectos pero nadie podrá negar que lleva desde el año 1986 defendiendo esta propuesta, es decir desde hace casi 35 años, especifica que una renta básica es además de periódica y en efectivo,

Individual: no a familias ni a otros agregados.
Universal: a todas las personas sin ningún requisito adicional.
Incondicional: sin ningún requisito de empleo o de voluntad de buscarlo.

Se puede estar de acuerdo o en desacuerdo con la renta básica, pero la definición de la misma es meridianamente clara. Para quien lo quiera entender, sin el requerimiento adicional de un esfuerzo intelectual complejo y excesivo. Pero resulta que esta demanda de claridad no parece ser compartida de forma demasiado generalizada. Así, leemos según Europa Press que Podemos, mediante su responsable económico, dice que este partido defiende que: “…su formación incluirá en el programa electoral una renta básica garantizada para los hogares sin recursos que iría de los 600 a los 1.200 euros, en función de los miembros de la unidad familiar”. Y también: “La cantidad podría oscilar entre los 600 y los 1.200 euros, con escalas intermedias en función del número de miembros de la unidad familiar”.
Es decir no es individual, ni universal, ni incondicional. Es otra cosa. Una renta para pobres al uso. Es una renta garantizada, no una renta básica.

Sigue diciendo Europa Press sobre Podemos y su propuesta: “Para paliar esta situación (se refiere a los más de 10 millones de pobres en el Reino de España), la formación morada incluirá en su programa una renta básica para los hogares sin recursos y que también complementaría los salarios más bajos.” Atención, se añade: “para evitar la trampa de la pobreza”. Brindis al sol más o menos electoralista: nunca un subsidio condicionado del estilo que propone Podemos ha evitado la trampa de la pobreza. No la ha evitado la Renta de Garantía de Ingresos del País Vasco, una de las más generosas no ya del Reino de España sino de Europa, y menos lo evitaría una propuesta inferior como la de Podemos. De hecho el gran ganador de implantarse esta renta sería el propio Gobierno Vasco, pues se ahorraría buena parte de su RGI. ¡Vaya redistribución! El País Vasco paga el 30% de rentas mínimas del Reino con menos del 5% de la población y siendo la comunidad autónoma con la mayor renta per cápita.

La información sobre la propuesta de renta para pobres de Podemos añade: “La intención de la formación morada es que este programa de renta básica garantizada se financie con un impuesto a las grandes fortunas, es decir, que se aplicaría a los declarantes que tengan más de un millón de patrimonio neto, después de descontar los créditos y con una exención de 400.000 euros, incluyendo la vivienda habitual. El número de declarantes que cumplen esas condiciones se eleva a 94.000.” Será de agradecer que aporten los números para financiar esta renta para pobres a partir de las fuentes que aseguran hacerlo posible. Lo que sí sabemos es que según la Encuesta Financiera de las Familias del Banco de España del año 2014, gravando con un 1% el patrimonio neto de los hogares sin la vivienda principal, a las familias situadas en la intersección del 10% con más renta y más riqueza puede conseguirse una cifra de 10.000 millones de euros. Pero para hacerlo posible, se requiere un impuesto sobre la riqueza, que en estos momentos no existe en el Reino de España.

Una renta básica individual, universal e incondicional se puede financiar. Lo hemos explicado de distintas maneras en, por ejemplo, aquí. Y, ¡qué duda cabe!, nadie está obligado a estar de acuerdo. Pero lo que ni es honrado ni ayuda a que las ideas se debatan con claridad es que a los subsidios para pobres condicionados se les llame renta básica. Lo diga la prensa, lo digan los partidos, lo diga quien sea. Puede ser útil para la propaganda política cuando una propuesta tiene prestigio y goza de adhesión creciente, pero nada que ver con la libre y franca discusión de las ideas. Es confusión interesada de la peor especie.

 

es catedrático de Economía Aplicada de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona. Es miembro de la Red Renta Básica. Su último libro es, en colaboración con Daniel Raventós y Lluís Torrens, “Renta Básica Incondicional. Una propuesta de financiación racional y justa” (Serbal, 2017).
es profesor de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona, miembro del Comité de Redacción de SinPermiso y presidente de la Red Renta Básica. Es miembro del comité científico de ATTAC. Sus últimos libros son, en colaboración con Jordi Arcarons y Lluís Torrens, “Renta Básica Incondicional. Una propuesta de financiación racional y justa” (Serbal, 2017) y, en colaboración con Julie Wark, “Against Charity” (Counterpunch, 2018).
es doctor en Sociología y Trabajador social de una Fundación de salud mental en Barcelona. Es miembro de la Junta de la Red Renta Básica.
es economista, profesor asociado de la Escuela Superior de Comercio Internacional-Universitat Pompeu Fabra y Director de servicios de planificación e innovación en el Área de Derechos Sociales del Ayuntamiento de Barcelona. Colabora con la asociación REVO prosperidad sostenible. Es miembro de la Red Renta Básica. Su último libro es, en colaboración con Jordi Arcarons y Daniel Raventós, “Renta Básica Incondicional. Una propuesta de financiación racional y justa” (Serbal, 2017).

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