por Elber Almeida para Diálogos do Sul

Su población aparece en los canales de televisión sólo cuando se retrata su extrema miseria o cuando se está presenciando la incursión de militares extranjeros en el país. Sobre los conflictos internos, las organizaciones existentes y su historia, muy poco se dice.

El país se ha convertido así en una de las mayores concentraciones de ONG’s del mundo. También fue laboratorio de experiencias como la invasión realizada por las tropas brasileñas y de la ONU a partir de 2010, a título de «misión humanitaria». El asistencialismo a escala nacional, aliado a la solución militarista, nada trajo de positivo a Haití.

Esta realidad contribuye a que muchos desconozcan la rica historia revolucionaria de este país. Haití pasó a existir después de una revolución de negros ocurrida en Santo Domingo Occidental, entonces colonia francesa. El proceso se desarrolló a partir de la lucha por la abolición de la esclavitud que se convirtió, más tarde, en la lucha por la liberación nacional finalizada en 1804.

Los revolucionarios

El mecanismo de dominación racista de la isla por el poder colonial dividía a la población negra en diversas tonalidades. Como describe C. L. R. James en su obra «Los jacobinos negros», había 128 divisiones entre el «negro puro» y el «blanco puro». El sang-melê, con 127 «partes blancas» y una «parte negra», todavía era considerado hombre de color, teniendo así derechos restringidos. Esta segmentación en varios niveles dividía a la población negra y retrasaba en mucho su organización. Un individuo clasificado en una de las subdivisiones, odiaba al de la otra.

Esta división fue explotada por los colonizadores para mantener la situación bajo su control. Pero el caldo empezaba a hervir en la segunda mitad del siglo XVIII. Quilombos proliferaban en las partes altas de la isla y los negros mestizos, llamados mulatos, se rebelaban. En ese contexto, líderes de cultos como el vudú organizaron revueltas con inspiración religiosa.

Con la Revolución Francesa, el proceso se aceleró. A pesar de que la mayoría de los negros eran esclavizados, no estaban completamente desconectados con lo que ocurría en Europa. En especial, aquellos que trabajaban en la casa grande y eran semi-letrados. Uno de ellos vino a ser llamado más tarde de Toussaint L’Ouverture.

Toussaint, el general de la revolución, fue un sujeto singular. Con una disposición poco común y muy intensa al campo de batalla, al inicio del proceso revolucionario estuvo cuidando los negocios del dueño de la hacienda que lo había esclavizado. Cuando la revolución se intensificó, salió a la batalla y demostró la capacidad de organizar un ejército de miles de hombres de forma excepcional, incluso con una mayoría que desconocía el empleo de armas y actuación militar, llegando a utilizar tácticas que más tarde fueron también usadas por Napoleón en Europa. Por otra parte, tropas enviadas por este último fueron derrotadas por el ejército construido por Toussaint en Haití.

A pesar de ser semi-letrado y con aptitudes físicas poco desarrolladas, Toussaint fue capaz no sólo de erigir este ejército, sino de demostrar ser un hábil articulador político, tanto al negociar con los colonalistas, como con el gobierno revolucionario de la metrópoli y con los que vinieron más tarde. Junto a los otros generales negros, supo usar la división y las disputas que había entre los imperialismos francés, inglés y español, llegando a realizar alianzas tácticas con algunos de éstos en ciertos momentos, así como los imperialismos usaban las divisiones que había entre los negros para dominarlos.

No estaba dominado por un espíritu vengativo contra los blancos, a pesar de todo que se esperaba de alguien que fue esclavizado y presenció a sus semejantes siendo muertos de las formas más brutales. Al mismo tiempo, tenía claridad que, sin que los negros se organizaran entre ellos, la esclavitud sería siempre su destino. Fue el gran arquitecto del ejército de la insurrección, pero no finalizó por confiar demasiado en la clase dominante propietaria blanca, al punto de no ver necesidad de declaración de independencia, y de matar a uno de los principales generales negros, su sobrino Möise, que había ejecutado coloniales en plena guerra civil. Por haber abolido la esclavitud en el gobierno revolucionario, Toussaint tenía un aprecio especial por la patria francesa, lo que también lo indujo a errores.

Pero la obra era mayor que su dirigente. Dessalines, otro general, tomó el frente del ejército después de que los franceses, bajo el mando de Napoleón , arrestaran a Toussaint, que murió en prisión en Francia. Haití fue fundado y la independencia declarada. El primer país del mundo en abolir la esclavitud acababa de nacer y ésta se extendió por el Atlántico hasta el final del siglo.

 

(Este es un extracto de la nota de Diálogos do Sul)

Traducción al español: Pressenza

El artículo original se puede leer aquí