Por Sergio Callisaya

Mónica Bruckmann es socióloga y docente del departamento de Ciencia Política de la Universidad Federal de Río de Janeiro – Brasil, directora de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) sobre Economía Global y Desarrollo Sustentable en el área de investigación.

Es presidenta de la Agencia Latinoamericana de Información (ALAI) y fue asesora de la Secretaría General de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR). Sus investigaciones sobre geopolítica latinoamericana se caracterizan por la profundidad y alto contenido analítico.

Sergio Callisaya.- ¿Qué significa para América Latina la reemergencia de Asía en la economía mundial?

Mónica Bruckmann.- Es importante retomar la discusión sobre la reemergencia de Asia en la economía mundial y la importancia de los BRICS en las reconfiguraciones económicas, políticas y culturales inclusive a nivel global. Porque la verdad es que históricamente Asia y particularmente China, ya fueron el centro dinámico de la economía mundial desde por lo menos el siglo X y XI hasta finales del siglo XVII. La China era donde se producía la manufactura más elaborada y se exportaba para Europa, y es a la China donde iba a parar todo el oro y la plata del sistema mundial de ese entonces, durante 8 siglos China ocupó este papel de centralidad; esto explica por qué en poco más de 30 años pasa de ser una economía campesina a ser la primera economía mundial, si medimos esto a partir de su PIB por dólar según su poder adquisitivo, China ya desde el 2014 es la primera economía del mundo, el segundo lugar Estados Unidos y en tercero la India, según el Fondo Monetario Internacional (FMI). Y las proyecciones para el 2050 dicen China se mantendrá en el primer lugar, la India pasará al segundo lugar y EEUU en tercer lugar, se estima que de las 10 mayores economías del mundo, 7 serán economías del sur, inclusive 1 economía africana.

Estos son cambios muy profundos y la tendencia es que todo el dinamismo económico se desplaza desde Europa y EEUU hacia el Asia, particularmente a China e India. Este es un fenómeno que tiene que verse a partir de esta acumulación civilizatoria que tuvo China e India como centros dinámicos de la economía mundial durante ocho siglos y que ahora reemergen con tanta rapidez.

Este es un gran desafío en América Latina, porque primero debe entender la dinámica de este proceso y sobre todo las proyecciones de la economía mundial, y segundo ver como esto impacta en América Latina; por otro lado está la necesidad de reposicionar a la región en este contexto, porque tiene reservas importantísimas de recursos naturales estratégicos que estos proyectos económicos van a demandar, por ejemplo la nueva ruta de la Seda de China que se propuso en el 2013 que ya hoy en día es una realidad en plena construcción.

Seguramente en un corto tiempo nosotros estaremos, a partir de la puesta en marcha de la nueva ruta de la Seda, frente a un nuevo ciclo de boom del precio internacional de las llamadas commodities y ahí la pregunta es ¿Qué cosa va a hacer América Latina? ¿Va a continuar reproduciendo su inserción dependiente y subordinada en el sistema mundial como exportadora de materia prima sin valor agregado? O por el contrario, va a aprovechar esta oportunidad histórica para agregar valor agregado a la exportación de estos recursos naturales a hacer cadenas de valor regionales, a industrializar, a supeditar esta comercialización de recursos naturales a transferencia tecnológica, a colaboración científica, industrial, este es el desafío.

En este momento, la región vive profundas tensiones, la visión hegemónica integracionista que teníamos hace dos o tres años atrás, desde comienzos del siglo XXI, está debilitada, pienso que en un corto periodo de tiempo seguramente la correlación de fuerzas políticas en la región cambiará nuevamente en la dirección de fortalecer gobiernos de izquierda, porque estos gobiernos de derecha que han emergido, por ejemplo en Argentina y en Brasil que son países tan importantes para definir este proceso, se están desgastando muy rápidamente; el presidente Temer está gobernando un país como Brasil con 1% de aprobación, me pregunto en qué otro país del mundo es posible que un presidente gobierne con 1% de aprobación, hay una deslegitimación muy rápida, en menos de un año, Temer se ha desgastado terriblemente, lo mismo Macri en Argentina. En un corto periodo de tiempo seguramente tendremos en una nueva correlación de fuerzas, donde las izquierdas estarán nuevamente en el poder de manera mayoritaria en la región.

Estos temas tienen que ser recolocados en el debate, sobre todo la necesidad de construir una visión estratégica común para poder posicionar a América Latina frente a estos cambios profundos que están ocurriendo, que se darán con o sin la participación de América Latina, lógicamente que sería mejor con su participación y además con una capacidad de influencia regional en la definición de los caminos que este proceso tomará.

SC.- ¿En qué naciones estaría retomando el control las fuerzas de izquierda?

MB.- Argentina está viviendo un año electoral, ya tuvo sus elecciones primarias para el Congreso, hasta fin de año tendrán las elecciones que va a definir el nuevo Congreso argentino. El peronismo y el kirchnerismo están trabajando mucho por regresar al poder y pienso que hay condiciones amplias para que regrese al poder en Argentina con el liderazgo de Cristina Kirchner; en el caso de Brasil, tenemos todavía un proceso de disputa, pero es claro que la derecha está muy deslegitimada, está comprometida masivamente con temas de corrupción, 80% del Congreso brasileño tanto en la Cámara de Diputados como de Senadores tienen no sólo evidencias, sino pruebas de corrupción, muchos de ellos inclusive están siendo procesados, la derecha está muy deslegitimada. Están intentando impedir la candidatura del presidente Lula, ya lo condenaron en primera instancia, sin ninguna prueba, con evidencias, pero no con pruebas, lo que muestra el poder del Poder Judicial en Brasil, que fue capaz de producir un golpe institucional y destituir a una presidenta sin ningún tipo de delito comprobado, esto ha provocado un creciente proceso de movilización popular en Brasil y presión de aquellos que se vieron favorecidos por la política social del Gobierno del PT, como los estudiantes que pudieron acceder a una universidad pública y gratuita y que ahora está siendo profundamente amenazada, todo esto va a llevar a una nueva correlación de fuerzas políticas y populares, que seguramente va a cambiar el color del gobierno en Brasil.

Estamos en un momento de definiciones, de grandes tensiones, pero la tendencia en un mediano plazo es que estas derechas, que pretenden colocar nuevamente en la agenda un proyecto ortodoxamente neoliberal, de entrega de soberanía, de militarización de los territorios, entren de alianza con una potencia en decadencia como es Estados Unidos, desconociendo el papel de Asia en la economía mundial en este momento, que error histórico y de falta de visión que están cometiendo estas derechas al aliarse con Estados Unidos, todos sabemos que ya perdió supremacía económica, la única supremacía que mantiene es la militar, pero en la medida en que no pueda financiar más esta supremacía militar, la tendencia es que esto cambie también.

Entonces, vivimos momentos de grandes desafíos, uno de ellos es el realizar un balance crítico, honesto, de lo que se hizo en estos 15 años de gobiernos de izquierda en la región, de lo que no se hizo, de lo que se hizo mal y todo aquello que debemos revisar, corregir, para un nuevo periodo de ascenso de las izquierdas a nivel regional.

SC.- ¿Es conveniente o no para Latinoamérica que China se encuentre en primer lugar en la economía mundial?

MB.- Eso depende de la posición que América Latina tome, evidentemente, a China no le interesa una guerra más por recursos naturales a nivel planetario, que es exactamente lo que hizo EE UU, sobre todo desde el 2001 cuando abre esta campaña de lucha contra el terrorismo, cuyo objetivo fundamental era la apropiación de los recursos naturales petrolíferos del medio oriente y no las armas nucleares de Irak.

China representa en este momento la posibilidad de entrar es un proceso de negociación de beneficio compartido con América Latina, ellos elaboraron una política para América Latina en el 2008 que dice en su introducción “China la mayor economía en desarrollo del mundo está dispuesta a negociar en condiciones de paz y de mutuo beneficio con los países de Latinoamérica con las subregiones o con la región en su conjunto”, y yo me pregunto por qué China quiere negociar con la región en su conjunto, si sabe que así pierde posición y fortaleza en la negociación, y la respuesta es relativamente simple, es que a China le interesa resolver sus problemas de soberanía alimentaria, de acceso a recursos estratégicos en el largo plazo, no de aquí a 5 años, pero si de aquí a 20, 30, 50 años y por eso una negociación regional le garantiza cierta estabilidad en este tipo de negociaciones.

El problema es que lo que América Latina ha hecho, a partir de una falta de visión estratégica, de la ausencia de proyectos nacionales y mucho menos regionales, es reproducir la condición de exportador de materias primas sin valor agregado, condición que tenemos desde hace más 500 años; entonces, por ejemplo en el 2004, 38 y 39% del total de exportaciones de América Latina para China eran materias primas sin valor agregado y en el 2008 alcanzaban al 75 y 80%, es decir hemos reprimarizado nuestra canasta exportadora de América Latina hacia China, en un momento en que podríamos y deberíamos estar haciendo exactamente lo contrario, aprovechar las fortalezas que tiene la región, aprovechar la dependencia que tiene China de recursos naturales estratégicos para negociar en otros términos, para promover cadenas de valor regionales, para agregar valor a estos recursos naturales, para dejar de ver los recursos naturales como materias o commodities y para empezarlos a ver como base para ciclos tecnológicos y ciclos industriales en desarrollo o emergentes de una economía mundial; esto significa recuperar una visión de soberanía científica y tecnológica para poder transformar estos recursos naturales en productos y atender el mercado mundial ya no como exportadores de materias primas sino como productores en áreas estratégicas que la región debe elegir y decidir de manera soberana.

SC.- ¿La posición política de la región está encaminada hacia esa visión estratégica?

MB.- Lamentablemente no, se tuvo momentos muy importantes de análisis de esta problemática y de intentos de ir construyendo una visión estratégica común, por ejemplo en el 2012 la Unión de Naciones Suramericanas UNSAUR colocó un elemento central en el debate, la necesidad de construir una estrategia de aprovechamiento de los recursos naturales para el desarrollo integral de los países de UNASUR y de los pueblos, cuya preocupación era como aprovechar estos recursos naturales, pero no para reproducir la matriz primaria exportadora de la región en el sistema mundial, sino para producir procesos de profundización de la integración regional a partir de cadenas de valor regionales.

Una infraestructura ligada a los centros de producción, transformación y de consumo de productos en la región que tuviera importantes instrumentos financieros para el desarrollo, de ahí nace que el papel del Banco del Sur es tan importante porque está pensado para financiar aquello que a las empresas no les interesa financiar porque no representa un lucro inmediato para ellas, pero que al Estado si le interesa financiar para producir un desarrollo de mediano y largo plazo.

Durante 2 o 3 años hubo una discusión intensa a nivel de gobiernos, de académicos y de los movimientos sociales sobre estas posibilidades, lamentablemente con el cambio de la correlación de fuerzas políticas en la región, la llegada de Macri al Gobierno en Argentina, el golpe de Estado en Brasil, dos países que son importantes para dinamizar la integración regional, cayeron en manos de gente a quienes no les interesa la integración regional; al punto de declarar que no les interesaba estar supeditados a la UNASUR y la CELAC, como lo hizo el excanciller José Serra en Brasil, sino que era importantísimo recuperar su relación histórica y estratégica con Estados Unidos. Entonces, a esta gente no les interesa una visión soberana de proyecto nacional, lamentablemente los intereses están ligados exclusivamente a intereses económicos personales que pasan en gran medida por estructuras de corrupción y mafias locales.

SC.- ¿Qué país de América Latina estará mejor preparada para dar un paso adelante de su condición de simple productor de materias primas?

MB.- Pienso que países como Venezuela y Ecuador, éste avanzó mucho en ese tema, aunque es una incógnita lo que va a pasar en ese país; pero Ecuador fue uno de los países que vio con mucha claridad la necesidad de lo que ellos llamaron el cambio de matriz productiva, ellos hicieron su Plan Nacional del Buen Vivir en el primer gobierno, luego en el segundo gobierno de Rafael Correa donde entre sus metas estratégicas estaba el aprovechamiento soberano de los recursos naturales para procesos de producción, soberanía científica y tecnológica y formación de talento humano, por eso es que Ecuador fue en todos estos años el país que más invirtió proporcionalmente al producto interno bruto, en ciencia, tecnología, innovación y formación de sus ciudadanos en post grados a nivel de Ecuador y fuera de Ecuador, Ecuador tenía un Plan Nacional de Becas, que yo conozca era el único país del mundo que tenía este Plan sin techo presupuestario, en el que cualquier ecuatoriano que fuese aceptado en una de las 100 mejores universidades del mundo, tenía automáticamente garantizada su beca de maestría y doctorado, entonces Ecuador tenía una conciencia muy clara de la importancia de la soberanía científica y tecnológica para promover un cambio de matriz productiva que llevara al país a dejar de ser exportador de materias primas, para pasar a ser un país que exportase ciencia, tecnología conocimiento y productos finales.

Otros ejemplos son Argentina que tiene una acumulación importante de tecnología, Brasil tiene un parque industrial, que es el más grande de América del Sur y uno de los mayores a nivel de América Latina junto con México, entonces ahí tenemos capacidades importantes, tenemos estructuras de científicos, ingenieros que fueron creciendo, una academia que creció, pero todo eso está siendo amenazado por esta visión neoliberal, que como en el Brasil ha retirado presupuestos fundamentales para el desarrollo científico y tecnológico, que aprobó una medida provisoria que se llama LAPEC 55 a través de la cual se congela durante 20 años el gasto en salud y en educación, con eso están consiguiendo destruir la universidad pública y gratuita que fue una gran conquista del pueblo brasileño, que fue producto de muchas luchas y de mucha acumulación de participación popular, en este momento la universidad pública y gratuita en Brasil está profundamente amenazada al igual que las capacidades de producción científica y tecnológica.

SC.- ¿Y cómo considera que está Bolivia en este contexto?

MB.- En la región Bolivia todavía representa uno de los baluartes, es posible desarrollar un proyecto de transformación, pero que es como cualquier otro, tensos, que tienen contradicciones, que tienen avances, retrocesos, pero que en líneas generales han conseguido una situación económica que están muy por encima de lo que la región ha conseguido, por ejemplo el crecimiento económico de Bolivia es de 4.5% 4.6% al año, mientras que la región está prácticamente estancada económicamente con un crecimiento inferior al 1%.

Bolivia representa para nosotros la posibilidad de desarrollar procesos de transformación políticos económicos importantes, que se irán acumulando para nuevas transformaciones seguramente más profundas. Bolivia ha sido capaz de inventar un nuevo modelo de Estado que no existía en la región, nosotros construimos nuestros Estados nacionales a imagen y semejanza de los Estados europeos, a partir de las luchas por la independencia del siglo XIX. Bolivia y Ecuador cuando se proponen y establecen un Estado Plurinacional, no solamente significa el reconocimiento de la existencia de una multiplicidad de naciones como conformaciones demográficas, culturales y civilizatorias, sino que las estructuras de poder de cada una de esas naciones se incorporan a una estructura mayor del Estado boliviano.

Es un tremendo desafío teórico pensar en un modelo político diferente y ser capaz de construir una institucionalidad radicalmente diferente a la anterior, pero profundamente democratizadora y no digo que sea perfecta, tiene mucho que recorrer todavía, es un proyecto en construcción, pero ya es profundamente democratizadora, porque incluye a una enorme variedad de naciones indígenas a un proceso de construcción ciudadana mayor; el hecho que Bolivia tenga 36 lenguas oficiales no es una cosa menor, esto significa que estos pueblos pueden manifestarse en todas las instancias del Estado en su lengua materna y esto no es una cuestión simplemente demográfica y política, es una cuestión muy profunda que tiene que ver con identidades, con valorización de la propia identidad.

Los procesos de colonización en nuestra región fueron profundamente violentos en el sentido de negar identidades, negar la posibilidad que las personas se expresen en sus lenguas nativas y cuando esto se recupera, también se recupera un estado de espíritu y una capacidad de empoderamiento de estos pueblos para tomar en sus manos las riendas de su propio destino, pienso que Bolivia representa para nosotros esta construcción política innovadora pero también la construcción simbólica de afirmación idenditaria que es fundamental.

SC.- ¿Qué se debe mejorar para afrontar estas nuevas relaciones comerciales?

MB.- Bolivia tiene reservas importantísimas de minerales, muy estratégicos para la economía mundial, por ejemplo el Litio, tiene alrededor del 70 a 74% de las reservas mundiales que es importante para la producción de las baterías recargables para los dispositivos electrónicos portátiles, para la producción de vehículo híbridos y eléctricos, para la posibilidad de cambio de matriz energética de energía fósil, petróleo, gas, carbón, para energía renovable y limpia, energía eólica, fotovoltaica, geotérmica, estas energías renovables y limpias dependen mucho del clima, el día que no hay sol, no se capta energía fotovoltaica, por lo tanto, implica, para el cambio de matriz energética para este tipo de energías, implica grandes reservorios energéticos; los europeos están en este momento estudiando el uso del litio para hacer estos grandes reservorios energéticos, Bolivia tiene un mineral extremadamente estratégico, en estos 3 ciclos tecnológicos, yo pienso que el gran desafío es pensar esto no como materia prima sino como base para estos ciclos tecnológicos, y esto significa un cambio radical de visión, ya el litio no es más un commodity.

Bolivia no debe contentarse con exportar carbonato de litio o exportar litio bruto, por ejemplo deberá exportar baterías de litio, ya que Bolivia tiene en este momento una fábrica de baterías de litio todavía en un estado de prueba, de prototipos, pero yo pienso que ya se está dando este cambio de visión que es fundamental, no solamente en relación al litio sino a cualquier recurso natural.

También es importante la cuestión indígena y las tensiones que hay, esto tiene que tener algún tipo de distinción, la coyuntura boliviana está muy marcada por cierta visión de conducta antiextractivista, que no ve que la extracción de recursos naturales por sí conduce a diferentes proyectos, es decir ¿cualquier tipo de extracción de la naturaleza es extractivismo?, es necesario responder a la pregunta de ¿para qué se extrae, para intereses de quién y quién extrae? y evidentemente cómo se extrae.

Es falso decir que los pueblos originarios no se servían de la naturaleza, esta es una postura totalmente antihistórica, los pueblos originarios se sirvieron de la naturaleza para sobrevivir, para desarrollar sus propias decisiones de vida colectiva, etc. El problema es que tenemos que avanzar hacia una discusión de qué cosa es una conducta extractivista, qué significa extraer los recursos naturales para atender intereses foráneos que generan y expanden la miseria, la pobreza y qué cosa es extraer y en qué condiciones para el servicio de los proyectos nacionales y el servicio los pueblos. Entonces, aquí hay un debate importante que hay que hacer no solamente en Bolivia, sino en toda América Latina, porque toda esta región de alguna manera depende en mayor o menor medida de la exportación y la producción de los recursos naturales estratégicos, un cambio de visión es fundamental.

SC.- Finalmente ¿es más saludable la relación económica comercial de Asia – Latinoamérica en comparación a Estados Unidos – Latinoamérica?

MB.- Será saludable en la medida en que la región sepa aprovechar esta nueva oportunidad histórica, por el contrario, no lo será si la región simplemente se contenta con reproducir su papel de exportador de materia prima sin valor agregado, si esto ocurre simplemente estaremos frente al cambio de una hegemonía por otra, con las mismas consecuencias negativas para la región; el desafío es como aprovechar esta oportunidad para el beneficio de la región y para poner en práctica lo que los propios chinos dicen una relación ganar – ganar donde ganen ellos y nosotros; lógicamente no es China quien nos va a dar estas posibilidades de negociación, es América Latina que tiene que reivindicarlas y que tiene que colocarlas en la mesa de negociación, aquí tenemos que saber que estamos negociando con un país que tiene 3900 años de experiencia de comercio, pero nosotros también tenemos 5000 años de experiencia de comercio.

La civilización Caral que surge hace 5000 años en la costa peruana, consiguió a partir de un desarrollo tecnológico importante una sobreproducción agrícola, sobre todo en el área del algodón y fue capaz de abastecer una amplísima red comercial desde la región de la costa peruana a los andes, la amazonia, la región sur del continente, inclusive con proyección hacia América Central. Nosotros también tenemos una experiencia comercial importante, si los chinos tuvieron su ruta de la seda que surge 200 años a.C. que tiene su momento de auge en la época del Gengis Kan en el siglo XIII y que ahora se toma como inspiración para la nueva Ruta de la Seda del siglo XXI, nosotros en América Latina hemos tenido la ruta del algodón, que tiene que repensarse como hecho histórico, tenemos que reescribir y reelaborar nuestra historia de ser una de las civilizaciones más jóvenes del planeta; ya que con el descubrimiento de la civilización Caral pasamos a ser una de las civilizaciones más antiguas del planeta, la tercera más antigua, además una que produjo ciencia y tecnología que en este momento por ejemplo los japoneses y la gente de la NASA están estudiando.

Los japoneses desde hace 3 años están estudiando la tecnología de construcción antisísmica que tenía Caral para construir sus pirámides, pirámides que todavía están en pie hace 5000 años y que ellos quieren verificar para poder aplicar esta tecnología en las regiones más vulnerable a los sismos en el Japón de hoy en día; la gente de la NASA está estudiando el uso de la tecnología de vasos comunicantes que Caral aplicó a la irrigación y que ellos tenían entendido que sólo había surgido en Europa en el siglo XVI y se quedaron perplejos de ver que Caral ya conocía esta tecnología hace 5000 años.

Entonces nuestros pueblos indígenas de quienes se dudó de su condición humana, porque todo el debate del siglo XVI, cuando los españoles llegaron a este continente, era si los indígenas eran o no seres humanos, si tenían o no tenían alma, es decir todo un debate teológico para discutir si teníamos o no la condición de seres humanos; finalmente, se decide que sí, los indígenas tenían alma por lo tanto eran seres humanos, y por lo tanto tenían que contribuir con pago de impuestos a la corona española.

Tenemos que reelaborar esta visión, de los indígenas, analfabetos, de quienes se dudaba su condición de seres humanos, a los indígenas que desde hace 5000 años fueron productores de ciencia, de tecnología y que aportaron de manera tan grande a la civilización del continente americano; entonces, esta es una inspiración para repensar lo que puede ser la ruta del algodón en América Latina, que desde mi punto de vista fue el primer momento de integración intensa regional y no sólo comercial, pero también un dinamismo de intercambio lingüístico cultural, es en este momento que se forman las raíces lingüísticas de los pueblos originarios, esto es una inspiración para pensar una nueva utopía movilizadora, una nueva ilusión movilizadora regional que nos ayude a reapropiarnos de nuestro futuro.

SC.- Entonces, ¿qué significaría el hecho de que China desplace a Estados Unidos en la economía?

MB.- Esto significará un cambio radical, porque no solamente China ha desplazado a Estados Unidos en términos económicos, sino también en términos científicos tecnológicos; si bien Estados Unidos todavía es gran productor de marcas y patentes, que es un indicador que normalmente se usa para medir la producción científica y tecnológica entre los países y compararlas, China por ejemplo en este momento está formando 26% de los científicos e ingenieros del mundo, India 23%, es decir entre China e India se están formando 50% de los científicos e ingenieros del mundo, esto significa que la construcción de capacidades locales para producción de ciencia y tecnología va a cambiar en corto tiempo el dinamismo de producción tecnológica de Estados Unidos y Europa hacia Asia, particularmente China.

La mayor inversión que se hace en ciencia, tecnología y desarrollo a nivel mundial se realiza en los países del Asia y sudeste asiático (36.8%), en segundo lugar América del Norte (29%), entonces todo esto va a cambiar, incluso la supremacía en términos de producción científica y tecnológica a nivel mundial, que también vemos que la tendencia es que todo se dirige hacia el Asia.

Publicado en febrero 2018 en La Migraña 25

 

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