«El Frente Amplio es mucho más que una bancada parlamentaria, por lo que debe estar al servicio de los movimientos sociales, de la construcción de los territorios y ser una caja de resonancia», sostiene el diputado humanista electo respecto de la tarea que tiene el conglomerado a partir de marzo.
Por José Robredo Hormazábal

Conocido el equipo de gobierno de Sebastián Piñera, luego del nombramiento de esta semana de los subsecretarios, las señales respecto del curso de La Moneda a partir del próximo 11 de marzo son confusas.

Esto porque las autoridades escogidas no representan el mensaje moderado que el presidente electo envió a los chilenos en el transcurso de la campaña presidencial. Ante eso, las dudas de la mantención de los pequeños avances logrados en los últimos años se refuerzan.

El Ciudadano conversó con el diputado electo del Frente Amplio y dirigente histórico del Partido Humanista, Tomás Hirsch, para hacer un repaso al plantel ministerial de Piñera. Al respecto, el futuro parlamentario sostiene que el mandatario electo “se instala con la intención de iniciar un período fundacional de la derecha” y que la bancada frenteamplista debe realizar una oposición “constructiva” que se debe demostrar en “ser duros en la defensa de esos derechos, constructivos para estar del lado de la gente y, sobre todo, ser propositivos”.

“El FA es mucho más que una bancada parlamentaria, por lo que debe estar al servicio de los movimientos sociales, de la construcción de los territorios, y ser una caja de resonancia”, recalca Hirsch.

Tenemos retornos, sillas musicales, y gente muy cercana a Sebastián Piñera en sus nombramientos. ¿Cómo analizas el equipo de ministros y subsecretarios que conformó?

Tenemos a la vista un gabinete que no tiene nada que ver con su discurso aparentemente moderado que intentó vender durante la segunda vuelta. Tenemos un gabinete conformado por aquellos que le presentaron lealtad absoluta en su primer gobierno, en el cual nos vamos a encontrar con un Piñera que es todo: ministro, subsecretario y Presidente al mismo tiempo. No hay mucho que esperar y estamos observando una dirección muy conservadora, con los sectores más duros de la derecha que están rodeando al presidente electo.

Ahora con la derecha dura rodeando la figura presidencial, ¿vemos que están preparando el terreno para el gobierno de largo plazo que han anunciado?

Está claro que Piñera se instala con la intención de iniciar un período fundacional de la derecha en el gobierno, lo que nos demanda un trabajo intenso, responsable, coordinado y cohesionado. Nosotros tenemos una tarea fundamental, en términos de mostrarle al país que frente a cada proyecto que levante esta derecha dura, existen opciones diferentes que responden a las demandas ciudadanas. Algunos hablan de defender el legado de la Concertación y yo creo que no existe tal legado, pero sí hay derechos que se han logrado a partir de la organización social y que con ese gabinete uno tiene la legítima opción de pensar que pretenden desmantelar esos logros.

¿Entró con pierna fuerte Piñera?

Él está intentando apoyarse en un mundo que le es leal en lo personal, son su “yes men”, hay hombres y mujeres al servicio del Presidente y que pondrán esa lealtad por sobre las necesidades que hay en Chile. Cuando en materia de Educación pone a dos abogados que se han mostrado contrarios a profundizar los derechos de las familias, cuando pone a gente que es contraria a profundizar el sistema previsional, la verdad es que hay que estar preparados para mantener y profundizar la organización social.

Una de las preguntas recurrentes al FA es qué tipo de oposición se va hacer. ¿Si el gobierno se plantea duro, la oposición debe ser igual de dura?

Yo creo que no se trata de hacer un gallito sobre quién es más duro y quién le da más duro al otro. Desde mi punto de vista hay que hacer una oposición constructiva y eso debemos entenderlo como una forma de defender a nuestro pueblo, eso es ser constructivo. Es estar al servicio de las demandas ciudadanas; entonces, si el gobierno, por muy de derecha que sea, presentare proyectos de ley que van en dirección de favorecer a los sectores más postergados de la sociedad, en buena hora habrá que apoyar. Aunque sospecho que vamos a estar defendiendo los pocos derechos alcanzados. Seremos duros en la defensa de esos derechos, constructivos para estar del lado de la gente y, sobre todo, ser propositivos para dar cuenta que tenemos un Frente Amplio que tiene capacidad de gobernar, que tiene proyecto, un programa, y que tiene la aspiración legítima de ser gobierno en cuatro años más.

Esa aspiración de gobierno obliga a que el trabajo parlamentario se pueda proyectar, primero, en la municipal, y luego en la presidencial. ¿Dónde deben estar los acentos de ese trabajo?

La labor parlamentaria debe ser coordinada pero, principalmente, debemos evitar la parlamentarización del Frente Amplio. El FA es mucho más que una bancada parlamentaria, por lo que debe estar al servicio de los movimientos sociales, de la construcción de los territorios y ser una caja de resonancia. Debemos presentar proyectos de ley que respondan a las demandas de la ciudadanía. No podemos convertir al FA en un grupo parlamentario.

¿Los territorios son los objetivos del período?

Debemos entender que aquí hay un proyecto legislativo, político y territorial. Debemos dar cuenta de consistencia programática a través de proyectos de ley, políticamente debemos vincularnos a otros sectores que aspiran a transformaciones, como No+AFP, el movimiento estudiantil, los trabajadores y los pueblos originarios, y vincularnos con los territorios y con la ciudadanía, abrir espacios de participación colectiva.

Mirando al actual gobierno, ¿qué te parece el cierre del ciclo Concertación-Nueva Mayoría?

Aquí lo que hay es una descomposición política de una coalición que termina entregando el gobierno a la derecha y no veo ninguna reflexión de ese sector sobre por qué cada vez que pierden terminan entregando el poder a los sectores más reaccionarios de nuestro país. Vemos a una coalición que deja grandes promesas sin cumplir: Una nueva Constitución, el cierre de Punta Peuco, una reforma estructural del sistema educacional. Podemos revisar el programa de la Concertación y vemos una descomposición. De hecho, ellos mismos lo dicen: la Nueva Mayoría se acaba el 11 de marzo.

¿Cómo se responde a los cantos de sirena de ese sector?

Nosotros no vamos al Parlamento para trabajar con lo que queda de la Concertación o la Nueva Mayoría. Nosotros vamos a representar a ese millón y medio que votó por nosotros apoyando el proyecto de acabar con el sistema neoliberal. Aquí tenemos una derecha que aspira a mantener el modelo político y social, una Nueva Mayoría que habla de hacerle reformas o retoques a ese modelo y un FA que dice que se requiere una reforma estructural. Donde encontremos coincidencias para la construcción de cambio, en buena hora, pero eso requiere un compromiso para avanzar en la garantización de derechos para nuestro país.

 

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