Tomás Hirsch: “La valoración de la diversidad es lo que nos posibilita la convergencia”

19.01.2018 - Santiago de Chile - Pía Figueroa

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Tomás Hirsch: “La valoración de la diversidad es lo que nos posibilita la convergencia”
(Imagen de Dalia Chiu)

Entrevistamos a Tomás Hirsch, diputado humanista del Frente Amplio, conglomerado que se formó justamente hace un año en Chile. Sin embargo desde mucho antes se realizaron diferentes intentos de convergencia entre las fuerzas políticas progresistas de este país.

Pressenza: ¿Puedes hacer una breve síntesis de este proceso, con sus diferentes momentos?

Tomás Hirsch: Desde la época de la dictadura han habido siempre intentos y tendencias a la convergencia entre fuerzas políticas en Chile. Esa ha sido una constante y que en realidad es parte de la historia del proceso político chileno, porque si uno revisa más atrás, el gobierno de Salvador Allende es el de la Unidad Popular y antes de la UP estaba el Frente Popular. Entonces yo diría que está muy en el ADN de la política chilena la formación de coaliciones que trabajan en conjunto y eso tiene un valor muy grande porque nos ha formado en el construir valorando la diversidad. Muchas veces eso se ha hecho muy difícil, pero está siempre presente.

La recuperación de la democracia es el resultado de la convergencia de fuerzas políticas muy diversas, muy conservadoras algunas, hasta fuerzas de izquierda, marxistas.

En el caso del Partido Humanista de algún modo también somos tributarios de ese proceso en Chile y hemos estado por lo tanto siempre participando de ese tipo de intenciones convergentes, con la Concertación, en la candidatura presidencial de Cristián Reitze con la Nueva Izquierda, con el Juntos Podemos y luego el Frente Amplio. Entonces lo que estamos viviendo hoy día tiene antecedentes, tiene un proceso. Esto al mismo tiempo tiene sus dificultades y es la tendencia a que dentro de esas diversidades se multiplique la fragmentación, que es una característica de la izquierda chilena. La izquierda acá está fragmentada en 20, 30 o 40 micro partidos, micro organizaciones, que están permanentemente buscando cómo unirse y converger, cosa que está sucediendo hoy día también. Entonces esto tiene sus dificultades, pero la tendencia es a trabajar en conjunto con las diversidades.

Pressenza: ¿Cuáles son, según tu opinión, los elementos fundamentales que permitieron la creación de una alianza tan amplia que, más allá de las diversas realidades sociales y políticas, se podrían replicar en otros lugares?

Tomás Hirsch: Creo que se dan varios factores. Por un lado un profundo desgaste de las coaliciones tradicionales y que manejaban el modelo político y económico del país desde hace más de 25 años. Un desgaste en términos de credibilidad, de falta de proyecto, en términos de pérdida de liderazgos y referencias, es decir, en todo sentido se está produciendo un desgaste muy grande de esas coaliciones.

En segundo lugar, el hecho de que el Partido Comunista haya pasado a formar parte del gobierno, diría que dejó un espacio para que otras organizaciones se sintieran tal vez más libres para buscar convergencia. En la izquierda tradicional hay una tendencia de relación amor-odio con el Partido Comunista, que no nos afecta al PH pero que sí afecta a muchas otras organizaciones de la izquierda chilena, que terminan actuando en relación o en función a lo que haga o no haga el PC. Porque el PC fue históricamente la fuerza política de izquierda más clara, mejor organizada, con mayor permanencia en el tiempo y que incluso con la caída de los socialismos reales en la URSS, diría que es el PC el que logra mantener mayor cohesión e incluso apoyo electoral, un 6 o un 7% de los votos constante a través del tiempo.

Y un tercer elemento, diría, es que los movimientos estudiantiles de las movilizaciones del 2011 comprendieron en Chile – fruto de la experiencia de otros lugares, España sobre todo – la importancia de organizarse políticamente y no quedarse solamente en la dinámica estudiantil y en la reivindicación puntual. Comprendieron muy rápidamente que era necesario avanzar desde la reivindicación estudiantil hacia la propuesta de transformación estructural del modelo y eso contribuyó a que se pudiera entonces trabajar en conjunto por un proyecto de más largo plazo y no sólo en términos de la lucha por una educación con tales y cuales características.

Pressenza: Y dentro de este Frente Amplio ¿qué rol tuvo la candidatura feminista de Beatriz Sánchez en el resultado electoral? ¿Las propuestas rupturistas que ella planteó, como la del impuesto a los súper ricos, de qué manera incidieron en los resultados?

Tomás Hirsch: Creo que la propuesta del impuesto a los súper ricos no influyó absolutamente en el resultado, creo que fue poco conocida, poco comprendida y que acá hay mucho temor cada vez que se menciona la palabra “impuestos”. Este es un país conservador en términos generales. Despejado eso, yo diría que el hecho de que ella fuera mujer, que planteara una candidatura feminista, que hubiera un alto número de candidatas mujeres dentro de la coalición, sí fue relevante.

Si estudiamos el resultado de las votaciones del Frente Amplio, claramente hay una mayor tendencia a la votación por mujeres, las mujeres sacaron más votos que los hombres, fueron electas en proporción mayor que en otras coaliciones, las Consejeras Regionales electas son todas mujeres, Diputadas son 7 de 20, que todavía es una minoría, pero es ya un 35% que corresponde a un triple del porcentaje nacional, que es casi un 14%. Entonces hay una diferencia importante.

El programa de gobierno de Beatriz Sánchez tiene muchos elementos que podrían ser clasificados como feministas, pero sobre todo yo diría que lo que más influyó fue su emplazamiento, su actitud, su estilo, su tono. Más que ser solamente feminista diría que fue un tono muy honesto, muy transparente, muy paritario, muy horizontal, muy sincero. En un medio en el que la política había perdido toda credibilidad, en que cualquier político resulta sospechoso, y con justificadas razones, bueno, una mujer que había sido periodista, que se la conocía por no tener ni un pelo en la lengua, por decir de modo franco y descarnado lo que mucha gente – millones de personas – sienten, diría que produjo una empatía muy grande con su candidatura. Me atrevería a sostener que lo que más pegó fue una frase que ella dijo el primer día de su campaña, dijo: “el hecho de ser yo candidata, demuestra que cualquier persona en nuestro país puede ser candidata y resultar electa Presidenta de Chile”. Creo que eso impactó más fuerte que muchas de las propuestas. Me parece que las propuestas del Programa de Muchos dieron un marco, un tono general, pero que no fueron lo que resolvió a la gente a su favor. Si le preguntáramos a sus votantes cuántas propuestas recuerdan, seguramente mencionarían la educación gratuita, terminar con las AFP, pero hay mucha gente que está por eso. Así es que fue más bien el estilo, el estilo de ella, lo más importante.

Pressenza: Después de la elección de Sebastián Piñera a Presidente, afirmaste que “hoy en Chile quedaron en pie dos grandes proyectos: el de la derecha y el del Frente Amplio”, mientras que la Nueva Mayoría que ha estado gobernando estos últimos años prácticamente ha desaparecido. ¿Cuál es el proyecto a largo plazo del Frente Amplio en este escenario?

Tomás Hirsch: En primer lugar, reafirmar lo que dije. Es correcto. La Nueva Mayoría dejó de tener un proyecto político y social, un proyecto de transformación de país. Lo he dicho otras veces y lo repito. Se transformó en una sociedad anónima, en una sociedad de conveniencia, pero sin proyecto social.

La derecha tiene un proyecto ¿qué duda cabe?, no nos vamos a poner a conversar de él, pero evidentemente tiene un proyecto.

Y el Frente Amplio tiene un proyecto de largo plazo, efectivamente, y tiene que ver con construir una sociedad de derechos. Hoy día no vivimos en una sociedad de derechos, sino que en una sociedad individualista y competitiva, del éxito personal, que para más de alguien puede estar muy bien, pero que es un tipo de sociedad en el que aquel que se esfuerza se supone que le irá bien y si le va bien y es exitoso, podrá consumir todo lo que quiera y quizá llegar a chorrear… En que determinados derechos fundamentales están mercantilizados.

El proyecto del Frente Amplio tiene que ver con recuperar o instaurar, porque muchos no lo fueron nunca, una sociedad de derechos, en la que la salud, la educación, la vivienda, el trabajo, el medio ambiente y las pensiones, como mínimo, sean derechos fundamentales.

Una sociedad en la que el derecho a vivir mi vida con mi propio estilo, con mi diversidad, e4s decir todo eso que se llama lo valórico, sea un derecho y no tenga que depender de si lo acepta o no una cierta jerarquía eclesiástica, por ejemplo. Entonces creo que un primer gran proyecto a largo plazo es una sociedad de derechos.

Un segundo gran tema a largo plazo para el Frente Amplio es la construcción de una sociedad que desconcentra poder. Desconcentra poder económico, pero también desconcentra poder político. Desconcentra poder étnico, hoy en día es una etnia la que tiene el poder por sobre otras. Que desconcentra el poder geográfico, hoy día el poder está concentrado en Santiago, que descentraliza. Diría que ese es un segundo tema que está contenido en el proyecto del Frente Amplio.

Y el tercero es una sociedad que se democratiza. Y que se democratice significa que la ciudadanía toma cada vez mayor protagonismo en las decisiones. Eso tiene que ver con una Asamblea Constituyente, con iniciativa popular de ley, con revocación de mandato, con plebiscito, con mecanismos de participación social.

Esos tres temas creo que hacen a nuestro proyecto de largo plazo y fueron muy bien explicados también por Beatriz durante su campaña.

Pressenza: y eso, en estos 4 años como opositores al gobierno de Piñera ¿pueden avanzar en esos tres ejes fundamentales? ¿pueden hacerlo como bancada, como parlamentarios, con la composición que habrá del nuevo parlamento?

Tomás Hirsch: Nosotros tenemos una bancada de 20 diputadas y diputados y 1 senador. Creo que va a ser una bancada importante e incidente. Pero tengo mis serias dudas de que se legisle de acuerdo a lo que son nuestros proyectos. Es muy improbable que eso pueda suceder. Nosotros vamos a presentar muchos proyectos de ley que van en la dirección de lo que hemos hablado, pero sobre todo para marcar un camino, para mostrarle a la ciudadanía que es posible un Chile diferente. Y eso tiene que ver con el hecho de que queremos estar en 4 años más en condiciones de disputar el gobierno. Y para disputar el gobierno, queremos mostrar una gran cantidad de proyectos ley que van en la dirección de la sociedad que aspiramos a proponer. Así es que desde el punto de vista del éxito de la aprobación de nuestras propuestas, lo vemos muy improbable, más bien nulo. Y estamos muy conscientes en nuestra bancada de ello.

A cada proyecto de Piñera, nosotros hemos tomado la decisión de oponer una propuesta alternativa, más que simplemente decir que sus proyectos son malos.

Diremos: “esto es malo, y existe esta otra opción”, opción que probablemente pierda, porque no vamos a tener las mayorías, pero está ahí y se presenta públicamente. Y es en ese sentido que decimos que han quedado en pie dos opciones.

Hay un segundo punto importante, en el que sí vamos a hacer probablemente acuerdo con otros y tiene que ver con defender los avances, los pocos avances que se han logrado en relación a ciertos derechos. Porque la historia no es plana, hay mucho avance y de algún modo es posible que un gobierno de Piñera pretenda retroceder o retrotraer algunos logros. Ha habido avances en materia tributaria, en materias valóricas, en educación, hay ciertos avances que consideramos insuficientes, pero de ninguna manera quisiéramos que eso vuelva atrás. Frente a eso, vamos a buscar construir mayorías para oponernos al retroceso.

Pressenza: En todo el mundo se están manifestando movimientos y fuerzas políticas críticas ante quienes detentan el poder, que avanzan con la resolución de superar este sistema neolibral, basado en la desigualdad y la violencia. El Frente Amplio se inserta, según parece, en esta misma tendencia. ¿Cuáles serían los errores a evitar y las fortalezas que cuidar y mantener?

Tomás Hirsch: Creo que nosotros tenemos que cuidar y poner el acento en la valoración de la diversidad, como primera cosa. En la participación no sólo de las orgánicas políticas, sino también de las organizaciones sociales. Ese es un tema fundamental. Tema que está relacionado con el de la valoración de la diversidad y es el fomento de una multiplicidad de liderazgos, en todos los campos, de todos los tipos, no monopolizar, no hegemonizar que es un lenguaje que se corresponde mejor con este campo. Estar muy atento a no hegemonizar ni pretender imponer las propias miradas. Eso es fundamental cuando se está trabajando en una coalición tan amplia como la nuestra y como las que ha habido también en otros lugares.

Creo también que nunca hay que perder la capacidad de diálogo con otros que no somos nosotros. Es muy importante ser capaces de construir mayorías para determinados temas. Desde ese punto de vista creo que los fundamentalismos no convienen, ni ayudan en este momento. Vivimos en una sociedad que necesita de mucha flexibilidad táctica, muy veloz. Esa flexibilidad implica la velocidad de respuesta.

Me parece además que es muy necesario mantener mucho vínculo con otras organizaciones de otras partes del mundo. Allí hay mucha experiencia que recoger e intercambiar. Nadie tiene las verdades. Nosotros estamos en Chile, pero ¿qué han estado haciendo en Uruguay con el Frente Amplio que ya tiene 30 años? ¿qué han estado haciendo en Francia con la France Insoumise? Pero también ¿qué han estado haciendo en Egipto, con un lío distinto y muy complejo, con dictaduras de por medio? Recoger esas experiencias, tener mucha riqueza en el intercambio, creo que es muy importante.

Pressenza: En tu próximo viaje a Europa te encontrarás con varios exponentes de esta nueva sensibilidad, de corrientes similares que se han ido abriendo paso. ¿Tienes ya una agenda de reuniones concertadas, con quiénes?

Tomás Hirsch: Tenemos una agenda de reuniones, que además se está ampliando en estos días, lo cual nos tiene muy entusiasmados. Por el momento hay confirmados encuentros con los Humanistas en distintos países de Europa, con amigos de el Frente Amplio y con organizaciones sociales ya en Milán y en Madrid al menos. Y luego tenemos encuentros con algunos líderes del mundo progresista. En París con Melanchon, en Atenas con Varoufakis, en Madrid con la gente de Podemos, estamos viendo si va a ser en definitiva con Iglesias o con Iñigo Errejón, en Barcelona con la gente del equipo internacional de la alcaldía en la que está Ada Colau y estamos viendo todavía sis e concretan reuniones en otros países.

Pressenza: ¿Y cómo crees que se puede contribuir al diálogo y los vínculos entre estas fuerzas emergentes? ¿Hay posibilidades de apuntar hacia una suerte de movimiento internacional? ¿Cómo crear redes entre lo social y lo político, manteniendo una sintonía internacional?

Tomás Hirsch: Creo que es muy buena la idea de ir construyendo redes y vínculos internacionales, a partir de este principio del que tanto hemos hablado, de la valoración de la diversidad, del reconocimiento de que esas otras experiencias nos sirven. Entonces, ese tipo de relaciones creo que tienen que ser lo menos burocráticas posibles, sin intentar imponer ciertas miradas. No creo que tengamos que volver a formar ni la Internacional – ni la Internacional Humanista, ni tampoco las Internacionales Comunistas, Socialistas, ni nada por el estilo –.

Creo que no se trata de orientar nada. Se trata de ámbitos de intercambio de experiencias, de recoger experiencias, como hacemos los humanistas en el Club Humanista, por ejemplo. Donde en realidad cada uno, con su acción diversa, va nutriéndose de esa experiencia y uno lleva lo que ha podido rescatar para intercambiar con otros y, aunque sea en temas muy diversos, le sirve lo que los demás aportan para su propia acción. Esa forma me parece que es muy oportuna para los tiempos actuales. Más de diálogo que de orgánica, de un diálogo en el que cada uno se esmera en aportar lo que puede servirle al otro, más que andar resaltando exageradamente lo propio. Es decir, uno aporta lo que cree que puede ser útil para otros procesos. Si eso se pudiera hacer a nivel internacional, con organizaciones muy diferentes, creo que sería una gran ganancia para todos.

Categorías: Entrevistas, Política, Sudamérica
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