Por ALBA Movimientos, Capítulo Argentino

Derrotados en las urnas por la aplastante masa de más de 8 millones de votos que aprobaron y pusieron en marcha la esperada Asamblea Nacional Constituyente, pero también expulsados de las calles donde daban rienda suelta a sus acciones fascistas, la oposición local e internacional se ve en la obligación de apelar al último gran recurso que les queda a mano. Es decir, la intervención directa de quien finalmente maneja todos los hilos de la desestabilización en Venezuela: el imperialismo norteamericano a través de su actual representante Donald Trump.

Se sabe que el «estilo Trump» es banal y provocador, irresponsable y brutal, pero en esta instancia todos esos adjetivos se tornan indefectiblemente peligrosos. No podemos descartar ninguna alternativa derivadas de sus amenazas. Lisa y llanamente está hablando de una intervención militar contra Venezuela Bolivariana.

A través de esta acción de amedrentamiento busca darle alas a los sectores más extremistas de la oposición para ganar tiempo y recomponerse de la crisis en la que están sumergidos, donde un sector ya ha decidido subirse a la convocatoria electoral planteada por el gobierno de Nicolás Maduro y otra facción minoritaria sigue atizando el fuego de la violencia. Sin embargo, cuando el Imperio se pronuncia de esta manera no se pueden minimizar las consecuencias. Trump sabe que cuenta con el respaldo ya no de los pueblos del continente, ni siquiera de todos los sectores de poder de su propio país, pero sí de algunos presidentes de la derecha latinoamericana que disciplinadamente están tratando de socavar el prestigio y la fortaleza que Venezuela mantiene en la región.

El cuarteto de Macri, Temer, Santos y Kuzinsky, junto con las repetidas patrañas montadas por Luis Almagro desde la OEA, son la plataforma en la que el mandatario estadounidense forja su idea intervencionista. Representan, para decirlo en lenguaje bélico, el eslabón diplomático que necesita cualquier ejército invasor para desarrollar sus tareas operacionales.

El otro valor agregado surge de la campaña de mentiras y tergiversación informativa vertida por el terrorismo mediático.

Ese es el panorama que se vive actualmente: Trump y sus cómplices imaginan una posibilidad de intervención directa para auxiliar a sus devaluados aliados internos. Cuenta adicionalmente para ello con el auxilio del paramilitarismo colombiano que ya ha logrado perforar la frontera caliente que separa a ambos países.

Si bien el conjunto de estos elementos hostiles no han podido quebrar la férrea unidad cívico-militar bolivariana, es muy probable que indaguen sobre nuevos recursos que pueden terminar en acciones militares típicas de la guerra asimétrica.

Frente a toda esta algarada belicista, por ahora verbal pero que hay que tener en cuenta en cualquier tipo de análisis defensivo, hay un elemento a cuidar y proteger siempre: el pueblo venezolano. Esos hombres y mujeres que pelean diariamente contra la guerra económica, el desabastecimiento, la especulación, los ataques xenófobos. Gente sencilla y concientizada dispuesta a sostener una Revolución que los ha dignificado como jamás ocurriera anteriormente. Ellas y ellos son quienes, en la primera línea del frente, están dispuestos a dar batalla por todas las variantes imaginables.

Al contrario de lo que el Imperio piensa y desea, la Revolución está más viva que nunca. El funcionamiento a pleno de la ANC ejerciendo la democracia directa, dando las respuestas que el país necesita. También, y esto es importante destacarlo, se han obtenido rotundos éxitos en la lucha anti-terrorista al producirse las detenciones de los atacantes del cuartel de Paramacay, demostrando en la práctica que nadie que ataque a la Revolución saldrá impune.

Es precisamente a partir de esta realidad que la solidaridad internacional se hace sumamente necesaria. Imprescindible. Ya no solamente como expresión de deseo sino con la certeza de que todos y todas en cada uno de los países en que se encuentren, y que sientan a la Revolución Bolivariana como propia, se preparen para defenderla hasta las últimas consecuencias.

Frente a un ataque de tal magnitud, no hay tercera vía frente al escenario actual. O se está con el pueblo y el Gobierno bolivariano, apoyando sus esfuerzos de paz y profundización de la Revolución, o se hipotecan la dignidad y los valores fundamentales de una Nación que se pretenda soberana, formando parte de la agresión imperial.

Quienes reivindicamos el legado del Comandante Hugo Chávez, que es el de San Martín y Bolívar, y a su vez defendemos la Independencia de nuestros pueblos y creemos que hay otro mundo donde el “vivir bien” sea posible para las grandes mayorías, debemos hacerle llegar al pueblo venezolano la más irrestricta e indeclinable adhesión en su lucha anticolonial y antiimperial.

Hoy más que nunca todas y todos somos Venezuela bolivariana.

#TrumpVenezuelaSeRespeta
#TrumpHandsOffVenezuela

¡Convocamos a afianzar aún más la solidaridad con el pueblo y el gobierno bolivariano!
¡Chávez vive, la lucha sigue!