Entrevista a Luz Jahnen, productor del documental «Más allá de la venganza»

25.09.2016 - Dario Ergas - Gabriela Amaya

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Entrevista a Luz Jahnen, productor del documental «Más allá de la venganza»
(Imagen de Pressenza)

«Una cultura de reconciliación personal y una justicia que no sea vengativa…  son muy revolucionarias».

 

Luz Jahnen es alemán, productor de este documental, humanista, investigador y defensor de la necesidad de superar este sistema basado en la venganza, «si es que queremos pasar a una cultura que se apoye en la reconciliación como forma de resolución de los conflictos y como base de una nueva cultura noviolenta».

Publicaste un estudio «Venganza, violencia y reconciliación»;  después has dado y sigues dando talleres sobre el tema en diferentes países, y ahora produces este documental «Más allá de la venganza». Pareciera que has hecho de este tema tu prioridad…

En cierto modo, sí. En el sentido de que lo que me preocupa principalmente del futuro inmediato y mediato es la violencia. La actualidad y el horizonte humano me parecen bastante oscurecidos por los hechos y amenazas de violencia de todo tipo. Y como el mundo de los poderes politicos y economicos se muestra incapaz de abrir vías para la superación de la violencia, creo que se precisa la iniciativa de individuos, grupos y poblaciones enteras para desarrollar nuevas respuestas a la antigua y hoy acuciante pregunta: ¿cómo el ser humano puede convivir y desarrollar el proyecto humano más allá de la violencia?. Bueno, este documental es una contribucion a este proyecto. Y estoy sinceramente agradecido de haber encontrado en Álvaro Orus, un amigo madrileño, quien con su experiencia como director de varios documentales, su propio interés por el tema y su forma de trabajo hizo, en definitiva, posible esta película.

La premiêre tendrá lugar dentro de este Congreso, cuyo lema para este año 2016 es «Desarme. Hacia la construcción de una cultura de paz», y que se celebra en Berlín. No parece que haya sido una casualidad que el estreno sea aquí.

Sí y no. Desde enero estuvimos trabajando con Álvaro en este proyecto y –gracias a que Álvaro cumple bien sus calendarios, no como yo, jajaja- se veía que  podíamos terminarlo para las fechas del Congreso Mundial del IPB en Berlín. Y nos parecía una ocasión idónea poder presentarlo ante alrededor de mil activistas y voluntarios en el tema de la paz, de todo el mundo. Nos pareció el público idóneo para estrenar un documental, que habla de la superación de la venganza, de la violencia en lo personal y social, etc. Y además, como este documental es una producción sin fondos estatales o culturales, una colaboración de unos cuarenta amigos, con sus contribuciones en forma de entrevistas, música, traducciones, voces o que nos recibieron en sus casas mientras estuvimos viajando e investigando, nos parece que va muy bien con la actitud de estos activistas internacionales que en muchos casos desde hace años están con su trabajo voluntario y laborioso, luchando para promover una nueva cultura de paz. Y como este documental, en definitiva, transmite un mensaje muy esperanzador, a pesar de que el tema es algo difícil, esperamos con el mismo poder apoyar en estas tareas

Aclaro que en esta misma semana se estrena en otros siete paises  y ya ahora contamos con la versión en español, inglés y alemán… Dado que es una producción con carácter internacional, el proceso de producción llamó el interes de algunos de los involucrados de varios países y en otros… Asi es que parece que este documental va encontrando su camino.

Autores, ciertos movimientos, etc. dicen que en tanto no se produzca una verdadera reconciliación entre las personas y los pueblos, no se podrá construir una verdadera cultura de paz

Mmmhhh… me parece que hay que invertir algo este condicionante que mencionas. Una verdadera cultura de «paz interior» se traduciría en otro trato entre las personas y pueblos. Con «paz interior» me refiero a la capacidad de reconciliar mis heridas, daños que me han hecho otros. ¿Estos hechos dónde están? ¿Y dónde duelen? ¡En mi memoria! Así todo el llamado a la paz y la reconciliacion empieza – creo yo – con una actitud y disposicion muy personal para tratar los conflictos vividos y mis conflictos actuales intencionadamente, no de modo instintivo. Tratar de comprender profundamente qué ha pasado y por qué ha pasado. No dudo, que desde allí nace otro trato hacia los demás. Será como poner más atención a un verdadero equilibrio mental. Con eso no quiero decir, para nada, que tengamos que dejar de reclamar a los poderosos que terminen con su violencia, con la cual producen tanto sufrimiento, miseria y peligro para el futuro. ¡Para nada! ¡Más fuerte y alta  tendrá que ser la voz de los pueblos que reclaman paz y el fin de la violencia! Pero, ¿desde dónde actuamos para conseguir la paz y la superacion de la violencia? Creo, si me preguntas desde dónde puede empezar una verdadera cultura de paz:  ¡Desde el interior de nosotros, desde un mejor trato hacia nosotros mismos y hacia los demás!

Creo también que, viendo que es útil para la memoria personal, podría resultar sano para la memoria colectiva echar un vistazo libre y sin culpas al pasado humano. Allí encuentras entre las maravillas del aprendizaje humano muchos hechos muy, muy violentos. Tan violentos que nos cuesta entenderlos e integrarlos como parte de nuestra historia, por no hablar de los genicidios actuales y de los siglos recientes, tanto que los pueblos y países muchas veces no quieren aceptarlos porque mancha su memoria colectiva. Pero te pongo un ejemplo. ¡Cuánto nos cuesta ver, comprender y aceptar nuestro pasado caníbal! Claro que resulta más agradable e inspirador escuchar un concierto de violín de Mozart. Pero , si queremos superar la violencia humana – y esto es irrenunciable y posible-  tal vez no está mal tener claro de dónde venimos para comprender con más claridad que, frente la crisis de convivencia humana hoy, podemos y tenemos que acelerar el paso e ir decididamente hacia una cultura de noviolencia, una cultura de reconciliación. Esperemos que las generaciones jovenes se interesen por este cambio.

¿De dónde surge tu interés estudiar la venganza y la reconciliación?

 Nací en un país, del que surge unos 25 o 20 años antes de mi nacimiento un genocidio en contra de millones de seres humanos, el Holocausto. Con 15 años, habiendo crecido en la Alemania occidental donde las familias y colegios preferían no hablar del pasado,  yo veía por primera vez imágenes de los campos de concentración. Hasta el día de hoy me faltan palabras para lo que vi. Pero sí te puedo decir que estas imágenes rompieron los límites ingenuos de mi imaginación. Que seres humanos fueran capaces de tratar a otros seres humanos así…  estaba muy, muy por encima de lo que hubiera pensado que es posible. Comprender la violencia humana y encontrar caminos para su superación se convirtió a partir de este momento en una profunda necesidad para encontrar sentido en la vida. Y claro, no duró ni días para que encontrara a Gandhi y King, leyendo todas sus ideas, tratando de aplicar en mi entorno lo que comprendí. Y tampoco pasaron tantos años para encontrar a Silo, este argentino que conectó su profundo conocimiento del ser humano con el llamado a la Noviolencia Activa y la resistencia justa ante cualquier tipo de violencia y discriminación.

¿Crees posible reconciliarte sin que primero haya justicia para los culpables?

Sí. Creo que son dos hechos muy diferentes.

Reconciliarme con lo que me pasó, es reconciliarme con mi memoria. Un acto personal íntimo personal. Gran parte del documental trata de eso y, creo, lo explica bien.

La justicia para los culpables – si no quiere ser solo un disfraz de la venganza – puede tener dos funciones: tomar medidas para evitar que el culpable repita sus actos, y además aclarar la memoria del conjunto social sobre hechos violentos escondidos y negados.

Sí, la justicia en este sentido puede ayudar a reconocer ante las víctimas de la violencia, los males cometidos por esos culpables. Compensar un poco la impotencia vivida como víctima de la violencia con el hecho que la “sociedad” se pone de tu lado. Sacar también el miedo de que eso se puede repetir en cualquier momento a futuro. Pero no necesariamente sirve este reconocimiento para la plena reconciliación con lo vivido.

Una cultura de reconciliación personal y una justicia que no sea vengativa, viendo la situación actual, son muy revolucionarias. No concuerdan con el sistema actual, que se basa en la violencia.

¿Para qué sirve reconciliarse, en definitiva?

En una primera lectura sirve, sin duda, a que encuentro paz interna respecto a las heridas que me ha producido “la vida”. En lugar de vivir encadenado en la compensación de mis heridas y duelos, abrirme a la plenitud de la vida y la libertad interna. Liberar la energía vital.

Abandonar la insistencia en comportamientos vengativos y decidirse hacia un trato reconciliador contigo y los otros significa, en definitiva, una orientación mental muy diferente, una orientación constructiva, positiva, a favor de todos. Será una contribución muy beneficiosa para uno y un buen aporte para el desarrollo de una nueva cultura humana noviolenta. Tiene mucho sentido. Un camino muy, muy inspirador.

¿Has podido lograr la paz cuando se han producido heridas irreparables?

He podido reconciliarme con heridas, que me han dolido mucho y tenían que ver con situaciones y relaciones para mí importantes, que no se pueden restablecer otra vez como “si no hubiera pasado nada”.

Era muy conmovedor como algunos entrevistados del documental describían justo eso que estás preguntando.

Volviendo al documental y a algunos aspectos que has descrito en el proceso hacia la reconciliación, algunos de los entrevistados expresan el fracaso de sus vidas, el sufrimiento que ciertos hechos les generó y la necesidad profunda de salir de esa situación…

Me parece que se trata de experiencias muy personales, donde las respuestas mecánicas ya no resultan suficientes, están agotadas, porque se vive como en una eterna repetición, muy alejados del deseado registro de aprender y crecer internamente con nuevas comprensiones y experiencias interesantes y lindas. Creo que muchos conocemos situaciones de la vida que se convierten en una plana repetición, produciendo casi una sensación de encarcelamiento. Ver eso finalmente con claridad, resulta un poco duro y se puede vivir como un fracaso. Pero como se trata de algo que te lleva a comprender muchas cosas y experimentar una renovacion profunda de la vida, entonces ¡bienvenidos los fracasos! Así lo han entendido algunos de los entrevistados. Pero, mucho mejor que lo cuenten ellos…

 

Categorías: Entrevistas, Humanismo y Espiritualidad, Internacional
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