Es un absurdo y una total hipocresía lo que viven los refugiados encarcelados en nuestro país. Por un lado las guerras dirigidas por Estados Unidos y sus aliados europeos los echan de sus países, del otro, pese a las garantías iniciales de la Unión Europea en cuanto a su acogida y ubicación otra es la estrategia en boga actualmente: la prohibición de utilizar los pasos seguros, el uso de la máquina de guerra de la OTAN contra estas víctimas de la guerra, la pobreza y el cierre de fronteras –incluso de los países miembros de Schengen. El nuevo “Fuerte europeo” plantea un régimen permanente de “estado de excepción” que militariza las fronteras e intensifica las medidas de seguridad, poniéndole el cuchillo al cuello a Grecia, una nación ya agotada con el dilema de, “o bien cortan el flujo de refugiados en el mar Egeo o nosotros los sacamos de Schengen”.

El gobierno griego es en gran parte responsable de esta situación, ya que fue el que decidió trasladar a Frontez la “vigilancia” de las fronteras de Grecia para devolver a los refugiados, es también el que saluda la participación de la OTAN en las misiones en el mar Egeo, después del acuerdo que firmó con la UE y Turquía. En sí mismo, la participación de la OTAN y el reconocimiento de Turquía como país seguro (con el objeto de enviar a los refugiados a Turquía incluso si son reconocidos en las aguas territoriales griegas) violan flagrantemente el acuerdo de Ginebra de 1951. Al mismo tiempo convalida la participación de nuestro país en las ambiciones aventuristas y geoestratégicas de los Estados Unidos y de Turquía, que utilizan a los refugiados como vehículo para servir a sus propios intereses. Es decir, para los Estados Unidos se trata de obtener un punto de apoyo suplementario en la región que influya en la evolución de la crisis de Siria y de imponerse como árbitro en el mar Egeo. Con respecto a Turquía, los refugiados son para el país una moneda de cambio para obtener de los Estados Unidos las ventajas económicas y políticas, y un apoyo en caso de que se produjera una eventual unificación de los enclaves kurdos.

La política de disuasión es completamente improductiva. Salta a la vista: nada puede impedir que los refugiados huyan hacia países donde sus vidas no corran peligro, a pesar de todos los obstáculos que tienen que sortear, aunque tengan que seguir las vías y los métodos más peligrosos. Esta política de disuasión fue la que permitió que se ahogaran cientos de niños en el mar Egeo.

Además el gobierno clasifica a los refugiados y los emigrados entre los que puede “seleccionar” y los que hay que expulsar. De esta manera volvemos a las políticas archiconocidas de “disuasión”, acompañadas de campos de concentración como el de Corinto y de los “hot spots” que funcionan como lugares de detención y no como lugares de estadía y de identificación. El gobierno deja que el ejército administre y vigile estos campos. Tiene como aliado en esta estrategia a todo el personal político del memorándum que todavía pide más disuasión, más campos de concentración y no opone ningún veto a las decisiones de la UE.

Deberíamos seguir una vía completamente diferente. Deberíamos levantar la voz y decir lo que nos parece de sentido común: ya que los países de la UE y de la zona Schengen no respetan ni sus compromisos ni las normas del derecho internacional, internacionalicemos el problema y llevémoslo ante los organismos competentes (la ONU, por ejemplo) a fin de convocar a una conferencia mundial sobre los refugiados y de poner ante sus obligaciones a los países que no respetan sus compromisos internacionales. Aquellos que verdaderamente son responsables de crímenes contra la humanidad son los dirigentes de los Estados Unidos y de la UE que producen hecatombes en el mar Egeo y dejan a miles de niños solos en las rutas de Europa afrontando la represión, los gases lacrimógenos y las alambradas.

– Si los dirigentes de los países de la UE continúan rechazando una repartición proporcionada de los refugiados, ponemos nuestro veto para todas las decisiones del Consejo Europeo. La UE no puede seguir funcionando como si nada sucediera mientras nuestro país se convierte en un “depósito de almas”.

– Declaramos que no tenemos ninguna obligación hacia esos países, que se trate de acuerdos de préstamos o de memorándums. Más allá del hecho de que estos memorándums son devastadores para las capas populares de nuestro país y que de todos modos deberíamos rechazar su aplicación, es totalmente absurdo seguir pagando la deuda y adecuarnos a las órdenes de esta troika monstruosa cuando la UE y los Estados Unidos transforman a Grecia en un vertedero de seres humanos.

–Declaramos que no estamos ligados por los acuerdos de Schengen y de Dublín que transforman a Europa en una fortaleza racista, en laboratorio de vigilancia y de represión, y en una cárcel en nuestro propio territorio de miles de refugiados.

La Unidad Popular lucha:

– para que se ponga fin a las expediciones imperialistas y a la participación de Grecia en ellas, y como primer objetivo el retiro de la OTAN del mar Egeo y del Mediterráneo oriental. No se le puede dar una solución definitiva al drama de los refugiados sin considerar el problema en su raíz;

– para que se creen vías seguras para los refugiados y los emigrados hacia su destino final, lo cual implica destruir el muro de Evros para terminar con los naufragios y de abrir todos los caminos posibles para que los refugiados puedan llegar al país que deseen;

-para que se otorgue inmediatamente el derecho de asilo y documentos legales a los refugiados y a los emigrados;

– para crear lugares de acogida abiertos y humanos en lugar de guetos y campos de concentración.

La Unidad Popular saluda al movimiento de solidaridad que crece en toda Grecia y llama a combatir las ideas fascistas y racistas, así como las tentativas de explotar la desgracia de los refugiados. Por ello el movimiento debe llevar a cabo luchas de masa intransigentes, como el 2 de marzo, la manifestación contra la guerra, el imperialismo y el racismo (con una marcha en dirección a la sede de la UE y de la Embajada de Estados Unidos) y el 5 de marzo, una jornada de acción contra las políticas de detención de los emigrados (marcha en dirección de las cárceles de Elliniko).

Además están previstas tres jornadas de antirracismo, los días 18, 19 y 21 de marzo en la Escuela de Bellas Artes, con una manifestación antirracista y antifascista el sábado 18 a las 14.00 en la plaza Victoria.

-de una traducción de Joelle Fontaine

Fuente: http://unitepopulaire-fr.org/2016/03/09/communique-up-solidarite-avec-les-refugies/

Comunicado de la unidad popular: Solidaridad con los refugiados.