Ada Colau: «desde Barcelona haremos todo lo que podamos para participar de una red de ciudades-refugio. Queremos ciudades comprometidas con los derechos humanos y con la vida, ciudades de las que sentirnos orgullosos».

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, revolucionó las redes este viernes al publicar un post en su Facebook en el que expresaba su deseo de que Barcelona se convirtiera en una ciudad-refugio para los inmigrantes sirios. Escribía así la siguiente reflexión:

«Antes de ayer 50 personas murieron asfixiadas en la bodega de un barco. Ayer más de 70 muertos en el interior de un camión. Hoy nos despertamos con dos naufragios: puede que más de cien muertos. Tenemos un mar que se llena de muertos. Unas fronteras que se llenan de alambres, pinchos, cuchillas… y de muertos. Hombres, mujeres, niños y niñas, muertos.

Y una parte de Europa llora, grita, quiere que se salven, que no mueran, pero… pero que no vengan, que se vayan, que desaparezcan, que no existan y que no tengamos que verlos en la tele, y menos en nuestras calles, con sus mantas, en el metro, o en las escaleras de nuestras casas.

Algunos de forma irresponsable promueven el miedo a “los otros”, “los ilegales”, “los que vienen a vender sin licencia”,” a gastar nuestra sanidad”, “a quedarse nuestras ayudas”, “a ocupar nuestras plazas de colegio”, “a pedir”, “a mendigar” “a delinquir”…

Pero el miedo es sólo eso: miedo. Nuestro miedo a vivir un poco peor contra su miedo a no sobrevivir. Nuestro miedo a tener que compartir una pequeña parte del bienestar contra su miedo al hambre y a la muerte, tan profundo que les ha dado el valor de arriesgarlo todo, para venir sin otro equipaje que el propio miedo.

Miedo contra miedo. Y el suyo es más fuerte. Así que Europa, europeos: abramos los ojos. No va a haber suficientes muros ni alambres que paren esto. Ni gases lacrimógenos ni pelotas de goma. O abordamos un drama humano desde la capacidad de amar que nos hace humanos, o acabaremos todos deshumanizados. Y habrá más muertos, muchos más. Ésta no es una batalla para protegernos de “los otros”. Ahora mismo esto es una guerra contra la vida.

Que los gobiernos dejen de amenazar con el “Efecto llamada”. Lo que necesita Europa, urgentemente, es una “Llamada al afecto”, una llamada a la empatía. Podrían ser nuestros hijos, hermanas o madres. Podríamos ser nosotros, como también fueron exiliados muchos de nuestros abuelos.

Aunque se trata de un tema de competencia estatal y europea, desde Barcelona haremos todo lo que podamos para participar de una red de ciudades-refugio. Queremos ciudades comprometidas con los derechos humanos y con la vida, ciudades de las que sentirnos orgullosos.»

Todos los grupos municipales  han apoyado la iniciativa de Colau, a excepción del Partido Popular, que ha tachado la medida de «irresponsable» y ha pedido a la alcaldesa que aclare cuántos inmigrantes sirios puede acoger la ciudad y cuánto va a suponer esto para las arcas municipales, ya que según los populares la capacidad de Barcelona no es «ilimitada».

Fuentes municipales han confirmado que el ayuntamiento ya ha comenzado a hablar con entidades como Asil.cat, y ACNUR para trazar las primeras líneas de este deseo de la alcaldesa, pero que de momento no han podido concretar ninguna ruta a seguir. Ada Colau ha recordado que este proyecto no dependerá solamente de ellos sino tambien tendrán que coordinarse con el Ejecutivo central y con Unión Europea.

Desde el Consistorio esperan que este propósito sea uno de los puntos a tratar en la próxima reunión de los ‘ayuntamientos por el cambio’, que tendrá lugar la semana que viene en Barcelona y que reunirá a los ediles de Madrid, Cádiz, Santiago de Compostela, A Coruña, Badalona, Zaragoza e Iruña.