¿Facebook o Twitter? Partidos y candidatos alemanes hacen intensa campaña en las redes sociales; pero los partidos aún no dominan los nuevos códigos de la red, asegura el politólogo Thorsten Faas.

Según un estudio de las cadenas de televisión pública alemana ARD y ZDF, casi un 80 por ciento de los alemanes mayores de 14 años usan Internet “al menos ocasionalmente». Se trata de unos 54 millones de personas. En 1997, hace solo 16 años, eran apenas 4 millones. Pero no basta con el acceso a la red para que la gente se interese más en la política.

Internet se utiliza sobre todo para asuntos privados como realizar compras y transacciones bancarias en línea, o para intercambiar con amigos y conocidos en redes sociales como Facebook. Así que los equipos de campaña se enfrentan en el mundo virtual a los mismos retos que en el más real de los mundos offline: ¿cómo transmitir un mensaje de campaña con la mayor efectividad posible?

Usar inteligentemente las redes sociales

El actual presidente de Estados Unidos, Barack Obama, comprendió mejor que nadie como conectar el mundo real y el virtual. Movilizó a sus simpatizantes a través de Internet, y les transmitió la sensación de estar directamente involucrados en la campaña. Los aprovechó como multiplicadores de sus mensajes, lo mismo en línea –especialmente en las redes sociales–, que desconectados –en eventos electorales o a través de llamadas telefónicas.

También los partidos y candidatos alemanes se han esmerado esta vez para llevar sus campañas a Internet y, sobre todo, a las redes sociales, con vistas a las elecciones generales de este domingo. La canciller cristianodemócrata, Angela Merkel, tiene ya más 350.000 seguidores en Facebook. Su principal contendiente, el socialdemócrata Peer Steinbrück, cuenta con 50.000 simpatizantes. Gregor Gysi, el candidato de La Izquierda, ha conseguido más de 20.000. Mientras que el Partido Pirata, cuya agenda está dominada precisamente por temas relacionados con la red, consiguió hasta ahora el favor de más de 80.000 seguidores.

Pero el usuario de Internet y las redes sociales se ha visto sometido al final, sobre todo, al clásico esquema de comunicación partidista en tiempo de campaña: los partidos envían sus mensajes a sus seguidores en una especie versión digital de las tradicionales vallas y stands de campaña.

En línea, desconectado, analógico y digital

La pregunta central sigue siendo la misma: ¿cómo puede la política realmente llegar a la gente? Por un lado, como en los viejos tiempos, a través de los medios tradicionales. Por otro, los tiempos de campaña ofrecen también la oportunidad del intercambio interpersonal, directo, en el centro laboral, en la verja del jardín. O a través de Facebook: efectivos intercambios políticos entre ciudadanos y ciudadanas 2.0.

Las campañas alemanas en la red no se despegan de los códigos de los medios tradicionales. Las campañas alemanas en la red no se despegan de los códigos de los medios tradicionales.

Hoy día contamos con innumerables canales de comunicación, en línea o desconectados, analógicos o digitales. Pero los mensajes tienen efectos muy distintos. Si provienen de un partido, serán muy probablemente interpretados como propaganda o publicidad política. El contacto interpersonal suele percibirse como más confiable, creíble.

Toque a la puerta 2.0

Así que los partidos intentan producir perfiles y mensajes que se difundan rápidamente en la red, que obtengan el favor de los “me gusta”, “compartir” y “comentar” de los usuarios, seguidores, amigos, amigos de amigos… Solo así la campaña llega también a quienes no se interesan por ella cuando, a través de amigos y conocidos, la política aparece de pronto en sus perfiles –lo quieran o no- como una visita que toca a sus puertas 2.0. El objetivo de las campañas políticas en las redes sociales tiene que ser, justamente, impulsar tales procesos.

El collar de la canciller se convirtió en trending topic o tema del momento en Twitter. El collar de la canciller se convirtió en «trending topic» o «tema del momento» en Twitter.

Videos e imágenes se difunden rápidamente en la red con millones de clicks. Cuando la canciller alemana, la cristianodemócrata Angela Merkel, lució un collar con los colores de la bandera alemana durante el duelo televisivo frente a su principal rival, el socialdemócrata Peer Steinbrück, el hecho se convirtió inmediatamente en tema de comentario y debate en las redes sociales.

Pero no es tan fácil prever y aprovechar eficientemente tales efectos. El reto es al menos tan grande como en los medios tradicionales. Y, al menos en esta campaña, los partidos alemanes, no han logrado dominar la situación.

Thorsten Faas dirige la cátedra de «Investigación política empírica» en el Instituto de Ciencias Políticas de la Universidad de Maguncia.

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