Por Masiel Fernández Bolaños

Las persistentes dificultades laborales, abonadas por el insuficiente crecimiento y la consiguiente cautela de los consumidores, caracterizaron el panorama de la economía estadounidense durante 2012.

Unido a ello están las preocupaciones por los crecientes problemas fiscales de la nación, el impacto de la crisis europea y la debilidad de la economía mundial.

Lo que algunos analistas llaman “odisea del desempleo” es considerado uno de los problemas más apremiantes en Estados Unidos, sobre todo por el impacto directo que tiene en la vida de las personas.
Desde el inicio de la crisis financiera global en 2008, las elevadas tasas de desocupación marcan el entorno laboral.

A pesar de algunos descensos registrados en los últimos meses, el nivel de cesantía sigue siendo históricamente muy elevado, con más 12,5 millones de parados.

Como si fuera poco, el desempleo de larga duración, es decir, el de aquellos que no trabajan durante seis meses o más, afecta a 5,6 millones de personas (más del 40 por ciento de los cesantes), según estudios especializados.

Por ello, los expertos advierten sobre el ritmo de recuperación decepcionante de ese mercado, teniendo en cuenta las millones de plazas perdidas y el hecho de que la creación neta de empleos (200 mil por mes) apenas supera el crecimiento de la población en edad laboral.

Según el Departamento de Trabajo, aunque el índice de desempleo en Estados Unidos descendió en noviembre pasado a 7,7 por ciento, la baja se debió, en parte, a que más personas abandonaron la búsqueda de ubicación ante el pesimismo existente.

La entidad atribuyó parte de esa caída de dos décimas a la creación de 146 mil puestos durante el penúltimo mes del año.

SOBRE EL MERCADO INMOBILIARIO

La difícil situación del mercado inmobiliario es otro de los grandes problemas identificados por los expertos.

El mismo sigue golpeado por el elevado nivel de desempleo y los requisitos más estrictos de los bancos para el otorgamiento de los préstamos.

La explosión de la burbuja inmobiliaria que envió a esa economía en 2008 a su peor recesión en más de medio siglo, es uno de los principales sinsabores que les queda a los estadounidenses.

Debido a ello, los expertos subrayan el peso que pudiera tener el incremento de dicha actividad en la evolución de la economía.

El anuncio en septiembre de la Reserva Federal de Estados Unidos, de que adquirirá cada mes unos 40 mil millones de dólares en títulos hipotecarios hasta impulsar la recuperación, podría disminuir más las tasas de interés y estimular la demanda de domicilios, añadieron.

Asimismo consideran que la ayuda al mercado es un tema pendiente para el Gobierno, por lo que estiman necesario un programa de rescate a fin de respaldar a los propietarios que continúan atrasados en los pagos de sus hipotecas a causa de la explosión de la burbuja.

Por solo citar un ejemplo, la venta de viviendas unifamiliares nuevas cayó en octubre, lo cual reavivó las dudas; el apartado descendió 0,3 por ciento, evidenciando la lentitud de esa actividad, de acuerdo con el Departamento de Comercio.

Sobre el precio, la entidad notificó en el décimo mes del año un aumento de 5,7 puntos en la comparación interanual.

Los inicios de construcción de viviendas subieron a su ritmo más veloz en cuatro años mientras que los permisos para comenzar las edificaciones descendieron, evidenciando la mixtura en la evolución del sector.

Las cifras que muestran avances responden a una mayor demanda favorecida por tasas hipotecarias históricamente bajas.

Asimismo sobresale el elevado y creciente número de embargos de casas o ejecuciones hipotecarias, ya que alrededor de cuatro millones de familias han perdido sus viviendas ante la imposibilidad de pagar sus mensualidades al banco, y éste las privó de sus moradas.

DEL SISTEMA BANCARIO Y FINANCIERO

Analistas señalan la fragilidad del sistema bancario y financiero, al remarcar que los activos tóxicos todavía ahogan a las principales entidades.

Los bancos norteamericanos poseen 230 billones (millones de millones) en derivados riesgosos, una cifra 15,3 veces superior al Producto Interno Bruto (PIB) de Estados Unidos.

Las deudas por concepto de tarjetas de crédito podrían causar pérdidas millonarias.

Por tal razón resulta preocupante el elevado y masivo endeudamiento de la sociedad estadounidense, en momentos en que el 43 por ciento de las familias gastan al año más de cuanto ganan, por lo cual están obligadas a buscar crédito.

También alarma el monto de la deuda de la nación, la cual supera los 60 billones (millones de millones) de dólares, más de cuatro veces el PIB del país.

Los entendidos en la materia calculan que las pérdidas de los bancos estadounidenses debido a la crisis europea podrían sumar alrededor de 1,5 billones (millones de millones) de dólares, más del nueve por ciento del total de los activos bancarios de Estados Unidos.

EN MATERIA DE POLÍTICA MONETARIA

En medio de las persistentes dificultades laborales y la incertidumbre generada por los problemas fiscales, la Reserva Federal (FED) decidió a principios de diciembre aumentar su estímulo monetario a la economía.

La entidad informó que mantendrá las tasas de interés en el mínimo histórico de entre cero y 0,25 por ciento hasta que la tasa de desempleo se ubique en torno al 6,5 por ciento y las presiones inflacionarias estén contenidas.

También se comprometió a comprar 45 mil millones de dólares mensuales en bonos del Tesoro, en adición a sus adquisiciones por 40 mil millones de dólares de activos respaldados por hipotecas que inició en septiembre pasado.

La desocupación permanece alta y la inflación está un poco por debajo del objetivo de dos por ciento considerado pertinente, añadió el banco.

Por ello reiteró su preocupación de que el crecimiento económico siga siendo insuficiente para generar una mejora sostenida del mercado laboral.

A mediados de septiembre la FED había anunciado medidas para estimular la economía con la inversión de 40 mil millones de dólares al mes en la compra de bonos respaldados por hipotecas mientras fuera necesario y de esa forma hacer más accesible la adquisición de viviendas.

Igualmente adelantó que se mantendrán las tasas de interés a corto plazo casi en cero hasta mediados de 2015.

PERSPECTIVAS DE LA NACIÓN NORTEÑA

Las estimaciones más recientes apuntan a que el crecimiento potencial de la economía estadounidense se situará en torno a una media entre el 2,2 y el 2,3 por ciento anual durante la próxima década, tasas considerablemente inferiores a su promedio histórica.

Un sondeo mostró que, en el último trimestre de este año, el avance será inferior a lo pronosticado a causa de la persistencia de las dificultades que ensombrecen el panorama.

El apartado subirá a una tasa anual de 1,8 por ciento frente al 2,2 calculado hace unos meses, según la pesquisa realizada entre varios expertos.

Para el próximo año, las expectativas son más débiles por lo que los expertos también estiman una desaceleración de la expansión debido a la disminución de la inversión empresarial y la reducción del gasto de los consumidores, que representa el 70 por ciento de la actividad económica de Estados Unidos.