“Porque toda representación de lo “alto” va desde el ojo hacia arriba de la línea normal de la mirada. Y “altas” son las personalidades que “poseen” la bondad, la sabiduría y la fuerza. Y en lo “alto” están las jerarquías y los poderes y las banderas y el Estado. Y nosotros, comunes mortales, debemos “ascender” en la escala social y acercarnos al poder a todo coste. Qué mal estamos, manejados aún por esos mecanismos que coinciden con la representación interna, con nuestra cabeza en lo “alto” y nuestros pies pegados a la tierra. Qué mal estamos, cuando se cree en esas cosas (y se cree porque tienen su “realidad” en la representación interna). Qué mal estamos, cuando nuestra mirada externa no es sino proyección ignorada de la interna».
(Silo – La mirada Interna Cap. XVI. PROYECCIÓN DE LA FUERZA)

 

Hasta ahora en toda esta gran construcción humana el ser humano ha sido convocado en la teoría y traicionado en la práctica por todas aquellas corrientes que se erigieron en sus representantes.

En la historia en muchas ocasiones han sido necesarios esfuerzos colectivos para realizar grandes obras humanas pero siempre se ha olvidado al propio ser humano en el camino. No son sólo las revoluciones las sospechosas de la mutilación de millones de seres humanos como proponen algunos «interesados».

La vida moderna también, exigió los ideales masivos en aras del «Estado corporativo». Con el lema «Primero la Empresa» o «Todo por la empresa», se construyeron los Estados actuales conjuntamente con grandes equipos tecnológicos y científicos. Pero todo lo anterior en gran medida se hizo sacrificando al individuo.

Hoy se comienza a tomar conciencia de cómo el individuo quedó atrapado en las grandes organizaciones colectivas que como poderes «anónimos» igualmente nos sometieron y amenazan hoy con mutilarnos. Esta toma de conciencia genera hoy en la humanidad distintas reacciones, algunas muy violentas.

La reacción -sobre todo la violenta- contra el sistema actual y la lucha contra los enemigos externos y los símbolos de su poder colectivo pueden estar enmascarando una necesaria toma de conciencia mas profunda acerca de las verdaderas causas de la alienación del ser humano.

La alienación de la conciencia se ha producido por la materialización externa de las grandes corporaciones ya sean financieras o de otro signo constituidas como poder externo. Esta materialización tiene concomitancias internas ya que nuestra propia conciencia ha quedado prisionera de su propia creación a la que incluso denominamos «realidad objetiva». La hipnosis actual impide caer en cuenta de que hay que acometer una doble tarea, por un lado creando organizaciones e instituciones al servicio del ser humano y por otro lado asistiendo al rescate de nuestra propia conciencia encadenada. Si nos olvidamos de nosotros mismos cualquier tarea de liberación quedará atrapada por los viejos esquemas y volverá una y otra vez a encadenarnos a un sufrimiento personal y social crecientes.

Estamos en una gran prisión, de tal magnitud e intensidad forjada por la fuerza acumulada del egoísmo en la que al poner el dinero como valor central transferimos todo el poder a los bancos para  tener a buen recaudo nuestros «bienes materiales”. Toda nuestra fe se  proyectó como gran fuerza ahora descontrolada. Estamos no sólo ya en una prisión personal sino dentro de un sistema mundial cerrado. La estructura conciencia-mundo en crisis exige el cambio de ese mundo y el rescate de la propia conciencia al mismo tiempo para no ser arrastrados por el «fin de un mundo».

Los humanistas siempre hemos planteado la importancia del cambio personal y social simultáneos sabedores precisamente de lo anterior.

En el contexto de crisis cada vez más profundas en las que cada día más personas y grupos humanos están perdiendo todos sus «bienes materiales», el sufrimiento por lo perdido y sacrificado puede desencadenar explosiones sociales de una gran virulencia. El temor a perder lo que se tiene -si todavía no se perdió-, al hambre, a la soledad y la muerte se conjugan y crecen hoy en todos los puntos del planeta.

En 1969, Silo -fundador del Movimiento humanista- dio una arenga conocida como «La curación del sufrimiento» en la que, viendo esta enfermedad en la conciencia del ser humano actual,  exhortaba a comprender las raíces del sufrimiento y la violencia en el mundo como único modo de liberar a la conciencia encadenada  y para dotar de pleno sentido a nuestra vida a pesar del infortunio. Su receta de que únicamente por medio de la meditación interna y la fe interna podemos salir de este sistema cerrado hoy es de una importancia y vigencia absolutas.

La crisis personal y social únicamente por la vía del fracaso y su aceptación como «fracaso de las ilusiones», producirán una fisura existencial por la que entre la luz dentro de de este sistema cerrado y para que comprendamos que la vida tiene un SENTIDO y que la fe y la meditación diarias sobre ese SENTIDO deberán inspirar los cambios personales y sociales ya ineludibles.

El mundo está necesitando un nuevo humanismo y en la intimidad de nuestra propia conciencia estamos necesitando rescatar nuestra propia humanidad olvidada y extraviada por largo tiempo.

«Teníamos la ilusión de no cambiar. Y he aquí que,
semejantes a niños cuyos ojos se abren, estamos
despertándonos a un Mundo donde el Neo-Tiempo,
organizando y dinamizando el Espacio, viene a imponer
una estructura y un aspecto nuevos a la totalidad de
nuestros conocimientos y de nuestras creencias.»
de El Porvenir del Hombre de P.Teilhard de Chardin