Por Pablo Fernando González

Mientras los ciudadanos que viven en los países que poseen riqueza pesquera equivalente a la de Chile, son un ejemplo de consumo de productos del mar en el mundo -como es el caso de España (37 kgs) y Japón (50 kgs), las familias de Chile muestran los mismos 7 kilos de consumo per capita desde hace 30 años, a pesar de la inmensa riqueza pesquera de nuestro país. Lo anterior es responsabilidad de los Gobiernos de turno así como de Senadores.
Ellos permitieron la concentración del 100% de las cuotas industriales de los principales recursos pesqueros en manos de dos grupos: el Complejo Industrial de Harina y Aceite de Pescado y Complejo Exportador de Pesca Demersal y Acuícola, más conocidos como las 7 familias. Esa concentración de la riqueza pesquera de todos los chilenos es la que dejó sin abastecimiento al mercado interno del dependían las familias chilenas.

La mayoría de las Familias Chilenas reciben un sueldo mínimo que no alcanza los 200 mil pesos, con los que deben enfrentar la mayor alza de precios de los alimentos de los últimos años, donde la proteína animal más económica es la contenida en el Pollo a casi 2 mil pesos el kilo, razón por la cual miles de hogares no la pueden consumir y otro tanto en el mejor de los casos las consume dos veces al mes. Mientras nuestras principales pesquerías, que al igual que el Pollo poseen casi un 20% de su peso en proteínas, cuyas capturas anuales sobrepasan los mil millones de kilos, en vez de tener como prioridad a los hogares y niños de nuestro país, estas han ido a parar a las **7 Familias que controlan el Sector Pesquero que la destinan en su totalidad a la Alimentación Animal de cerdos, pollos y salmones**, por las que pagan un precio que no alcanza los 100 pesos el kilo en el caso de la Sardinas Común, Austral, y Anchoas, y 230 pesos en el caso del jurel el que en su mayoría lo destinan a la exportación, lo que explica el porqué los chilenos, pudiendo tener una Alimentación Saludable ese derecho les fue arrebatado por las elites, de allí que el derecho a Elegir Vivir Sanos se ha transformado en una falacia.

España con menos de un décimo de la captura de Chile, ha conseguido que el 21% del consumo de proteínas de su población sean de origen marino (FAO), en una proporción importante contenidas en Sardinas y Anchoas, y que en el caso de Chile aunque son nuestras pesquerías más abundantes y ricas en Omega-3 Marino, los chilenos no tenemos acceso a ellas.
El Gobierno a través del Ministerio de Economía-Subpesca, no tan solo se ha dedicado a perfeccionar y amparar a este Monopolio de Privilegio responsable de destinar nuestras proteínas marinas a la Alimentación Animal, sino que se ha unido para encabezar la campaña de tergiversación y mentiras de los anteriores, acusando que el problema del consumo de pescado en Chile es un problema cultural de los chilenos aunque es un hecho indesmentible que nuestras principales pesquerías no están disponibles a ningún precio y menos en su calidad de pescados frescos aptos para el consumo humano, siendo este el problema de fondo y el que no tiene justificación racional alguna.

En este caso, la responsabilidad máxima por la mantención de esta política demencial, del todo discriminatoria, inconstitucional e ilegal del Ministerio de Economía-Subpesca, y que la Ley Longueira pretende extender a perpetuidad, cabe a nuestros Diputados y Senadores, a la Concertación y Alianza por Chile, y al Gobierno.

El Malestar de Chile, se ha alimentado por décadas de este tipo de injusticias puestas en práctica por la colusión de las elites económicas con las elites políticas, las que han impactado a la mayoría de las familias incluyendo la educación de sus hijos y, en este caso, su alimentación y salud. Uno de los dos pilares del Modelo Chileno, – dicen los que lo defienden-, es haber otorgado una mejor calidad de vida a quienes vivimos en este país: sin embargo, la obesidad y las enfermedades derivadas de la misma, se han convertido en el principal marcador de pobreza e inequidad que deja en evidencia el profundo grado de Desigualdad en que se sostiene el mismo, al afectar a dos de cada tres chilenos.
El segundo pilar dice que el mercado y la libre competencia, pone atención en el valor de la libertad como ningún otro sistema, a excepción del Modelo Chileno que se ha encargado de vulnerarlo sistemáticamente, en este caso, 7 Familias lucran en forma abusiva con recursos naturales que nos pertenecen a todos los chilenos, por sobre el derecho a la Alimentación Saludable de los millones de niños, jóvenes, mujeres y hombres, de nuestro país.

Pablo Fernando González
PYME SALAZONES PATAGONIA ¡¡¡PROTEINAS MARINAS PARA LA FAMILIA CHILENA !!!