Nos ha dejado un andaluz arraigado en su tierra y, al mismo tiempo, con visión universal.
Entrevista de Álvaro Orús más abajo
Ha partido a otro espacio y otro tiempo el humanista Luis Silva García (1964-2026): un padre comprometido, un hermano leal, un amigo fiel, un compañero fuerte y alegre, un emprendedor en diferentes campos, un activista incansable por la paz y la noviolencia… un ser profundamente generoso y solidario.
Luis era también enormemente acogedor y hospitalario con gente que ni conocía, no dejando de ayudar ante cualquier situación en la que podía hacerlo.
Alegre, con gran sentido del humor y la ironía andaluza que le acompañaba siempre, era lo opuesto a lo solemne. Desde ese tono desenfadado, o muy serio, y desde el valor que tenía para él la amistad, defendía lo que creía ante propios y extraños y te podía decir lo que casi nadie se atrevía a expresarte, ayudándote a enfrentar una situación complicada. Desmenuzaba sin gravedad los problemas que se presentaban y no tenía temor a la comunicación directa, manifestándose su valentía también en esas situaciones donde otros se sienten incómodos.
Luis era profundamente terrenal y al mismo tiempo de acciones genuinamente elevadas, entendiendo como tales, actos que buscan ayudar a otros sin esperar nada a cambio. Alguien lo describía con un dicho muy significativo: “Lo que hacía una de sus manos, no lo sabía la otra”.
Por otra parte, era un claro ejemplo de tener una mirada universal mientras no dejaba de atender la acción en el medio más inmediato.
Por esa bondad y amor que lo embargaban, se entregó sin condiciones a su familia -por cierto, estaba orgullosísimo de su hijo, Kim-; estaba siempre disponible para ayudar a sus vecinos; atendía con enorme afecto a los pacientes desde su condición de enfermero, ayudándoles a partir si fuera el caso (algo que comenzó siendo raro para los mismos compañeros sanitarios, en el hospital en el que trabajaba, y que después le llamaban para que hiciera “eso que él hacía” para calmar a los moribundos y ayudarles a integrar su vida y que partieran reconciliados).
Por esa misma bondad y compasión, se dedicó a la política para ayudar a sus vecinos, convirtiéndose en concejal de su pueblo, La Rinconada, por la formación Sí se puede, donde hoy quienes le conocieron lamentan su partida y así lo han expresado en medios de comunicación y redes sociales
También impulsó la Marcha de la Dignidad en Andalucía, participó en la paralización de desahucios, ayudó a ocupar casas de grandes tenedores para familias que se quedaban en la calle, entre otras muchas acciones que siempre partían y terminaban en la base social.
Y por su compromiso con la Humanidad, recorrió más de 100 países como enfermero del Equipo Base de la 1ª Marcha Mundial por la Paz y la Noviolencia. De los testimonios que nos han llegado, nos ha quedado claro que se ocupó de cuidar los cuerpos y también las relaciones, ayudando a diluir las pequeñas e inevitables tensiones que pudieron surgir en tantos días y noches compartidos. Era maestro en las relaciones.
De aquella experiencia rescatamos esta entrevista, que se le hizo en el Parque Punta de Vacas, al finalizar la Marcha. Recomendamos verla y escuchar a Luis en estado puro. En todo caso, queremos resaltar dos de sus frases:
“Hemos hecho esta marcha para tratar de generar esperanza en la gente y es finalmente la gente la que nos da esperanza”
[Después de esta Marcha] “Me ha cambiado la visión del mundo, ya uno no se puede sentir solo porque está rodeado de gente que aspira a las mismas cosas que uno”.
De tal aventura, hemos rescatado algunos de los testimonios de compañeros, que marcharon con él en algún momento de esos tres meses que duró la 1ª Marcha Mundial por la Paz y la Noviolencia*
François Dauplay (Paris FRANCIA) «¡Qué gran luz era ya! Y le agradezco enormemente este testimonio [entrevista de más arriba], que me recuerda que siempre he soñado con hacer lo mismo que él: dar la vuelta al mundo por la paz y la noviolencia “
El Kodadi-Tanger (MARRUECOS) “Guardo el recuerdo de un hombre profundamente humano, siempre atento al bienestar de los demás y plenamente comprometido con el equipo.”
Magaly Navarrete (ALEMANIA) “Un querido compañero de Marcha, nos despertaba con canciones de la Marcha Mundial a todo volumen, en el recorrido por Latinoamérica, con alegría y una fuerza muy potente. “
Pero también, como tantos y tantas compañeras, participó en llevar el humanismo a otros países, entre ellos Camerún, donde la Comunidad Bahá’í de Douala le ha dedicado un acto, siendo calificado por uno de sus miembros como un “alma grande”, algo que compartimos.
Luis, eras el gran cuidador de todos los que tenías cerca. Siempre con la mochila de básicos sanitarios cuando te pedíamos apoyo, quedó pendiente un curso de primeros auxilios en el Parque de Toledo dentro de la Universidad de Verano del Humanismo Universalista. Ya no será posible pero tu entrega sin condiciones la atesoramos con enorme agradecimiento y como referencia en la acción.
Luis, amigo querido, tus declaraciones en la entrevista que acompaña esta nota nos han recordado estas frases que cierran el librito del Mensaje de Silo:
“No imagines que estás encadenado a este tiempo y a este espacio”
“No imagines que en tu muerte se eterniza la soledad”
Estamos seguros de que ya lo has experimentado, pero nosotros necesitamos recordarlo.
¡Paz en el corazón, luz en el entendimiento!













