Con Irán no pudo y ahora dice que Cuba es la próxima. Pero ahí no hay ninguna riqueza que le interese como en Venezuela, sólo quiere destruir el ejemplo de un socialismo que resiste con el apoyo de su pueblo, aguanta y sigue creando.

Es que los cubanos siempre han dicho: “Ante la dificultades hay que inventar, hay que resolver”, “Hay que invental, hay que resolvel”. Ellos han superado muchas dificultades y siempre han logrado salir adelante.

Su principal socio comercial era el Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME). Cuando se cayó la URSS y todo aquello, vino un periodo muy duro llamado Periodo Especial.

Pero no se quedaron mucho tiempo colgados de la brocha, pues gracias a al azúcar, a la ciencia, a los médicos y otros “inventos” comenzaron a negociar con todo el mundo.

Pues así, cuando vino el Covid19 y no tenían dónde ni cómo comprar suficientes vacunas, inventaron tres vacunas estupendas.

Cuando falló “la zafra de los 10 millones”, porque Fidel que era un genio también se podía equivocar, recogieron las máquinas de escribir y los lápices abandonados y volvieron a los trabajos normales.

Cuando ahora no tienen gasolina para el transporte público (las guaguas) han establecido el trabajo en casa, pero como no existe la infraestructura necesaria en cada casa para tener conectividad, han establecido centros comunitarios para empresas, colegios y universidades donde se reúnen los que viven cerca y allí acceden a los recursos necesarios para conectarse.

Ya había muchas bicicletas eléctricas y sus dueños les han puesto pequeñas carrocerías para convertirlas en vehículos colectivos y ayudar al transporte. Si no tienen gas, se reúnen varias familias o vecinos, hacen una fogata con leña y allí cocinan en común.

¿Todo es bueno en Cuba? Claro que no, a menudo se cometen errores. Por ejemplo, la agricultura es bastante deficiente, jamás han logrado la autosuficiencia alimentaria, que quizás se podría alcanzar. No han mecanizado la agricultura, no hay buenos fertilizantes ni buenos insecticidas porque no pueden importarlos: no hay dólares.

Pero al parecer, la causa principal de esta deficiencia es que los jóvenes no se quedan en el campo, se van a la ciudad porque quieren ser médicos, ingenieros, arquitectos. Se quedan los puros viejos. Esto se da también en otros países, pero en menor medida, pues las universidades no son gratuitas ni nada es gratuito como en Cuba. En otros lugares los jóvenes del campo no tienen la misma preparación que los cubanos, pues en Cuba no hay analfabetismo.

¿Cómo resolver este problema, lograr que los hijos de los campesinos cubanos no abandonen los campos? Pues no lo sé.

En fin, siempre ha primado en Cuba la solidaridad, la generosidad, lo colectivo. Las grandes decisiones del país se le consultan al pueblo. Ese es el socialismo democrático y participativo, por lo cual nunca le han podido echar la culpa de sus dificultades al gobierno y están dispuestos a defender a su patria hasta el último aliento.

Y ahora, desde el mundo entero les llega la ayuda, por algo será. Por cierto, esa ayuda es magnífica pero insuficiente.

Lo que hay que exigir es que se acabe el criminal bloqueo, que se les pueda enviar o vender petróleo. Y que no se les invada, como dice Trump a cada rato. Porque morirían miles y miles de cubanos. Pero también muchísimos gringos, porque Cuba no es Venezuela, como cree el imbécil del norte.