UN NUEVO GOBIERNO

El 11 del presente mes, en Chile, se instaló un nuevo gobierno; esta vez, de corte autoritario: el de José Antonio Kast Rist. Este acontecimiento no es exclusivamente chileno. Por el contrario, se enmarca en medio de una ola de cambios que están ocurriendo a novel planetario ―más específicamente, dentro del hemisferio del globo terráqueo que ha pasado a denominarse ‘Occidente’―, y obedece, más bien, a la crisis que sacude actualmente al SKM.

¿CRISIS EN LA MARCHA DEL SISTEMA?

Sí, la hay. Y muy profunda. Pero es usual que así suceda. Esta crisis, como todas las que afectan al modo de producción capitalista, es una crisis de rentabilidad, es decir una crisis que desalienta realizar inversiones a los dueños del capital porque no satisface sus apetencias; una crisis que les hace rechazar las insinuaciones de los actores políticos a invertir pues lo que se les ofrece no cumple con sus mínimas aspiraciones (i).

La crisis actual del SKM, además, se encuentra íntimamente relacionada con el espectacular desarrollo experimentado por las fuerzas productivas y, en consecuencia, su abierta contradicción con las relaciones de producción (ii), a lo que se agrega, como consecuencia de ello, la emergencia de nuevas fracciones de clase que han comenzado a tomar en sus manos la conducción de la sociedad, en su conjunto, a nivel planetario.

Kast, en consecuencia, no es más que la expresión criolla de lo que sucede o ha sucedido en otras formaciones sociales (Bolsonaro, Noboa, Milei) y, en consecuencia, uno más en la búsqueda de la protección y conducción de quien Mark Rutte llamara ‘daddy’: el presidente Donald Trump, como representante político del ‘Bloque en el Poder’ del hegemón, es decir, Estados Unidos (iii). Por ello, sus actos y ademanes, en suma, su comportamiento, no será sino el mismo que muestran esos otros, en su desesperada búsqueda por participar en la conducción de la sociedad planetaria. Con las limitaciones propias de una formación social aún débil y desconcertada ante los cambios que se producen en la estructura de clases del MPK. La anatomía del hombre es clave para entender la anatomía del mono, nos enseña un filósofo’.

NUEVAS FRACCIONES DE LA CLASE DOMINANTE

Las clases han evolucionado a lo largo de la historia. No poseen los mismos caracteres de antaño aun cuando siguen manteniendo idéntica naturaleza. La clase dominante sigue comprando su fuerza de trabajo a los sectores dominados y, por lo mismo, continúa apoderándose de un plusvalor que no le pertenece. Pero ya no es la que existía hace cincuenta años atrás, del mismo modo que tampoco lo son quienes pertenecen a los sectores dominados. Ambos extremos se han tecnificado, evolucionando al compás del desarrollo de las fuerzas productivas. Y puesto que las relaciones de producción han variado en grado casi imperceptible, las contradicciones sociales se manifiestan constantemente y en forma más abierta.

Se puede decir que las tres fracciones tradicionales de la clase que ejerce el poder material en la sociedad (productores, comerciantes y banqueros), lo siguen siendo hoy; pero bajo otros respectos y otras condiciones.

En efecto, otras actividades del mismo rubro, más acordes al desarrollo de la técnica, han tomado la conducción de ese conjunto. En el sector productivo, por ejemplo, han tomado la delantera empresas que se conocen bajo la denominación de ‘tecnológicas’ entre las que se señala a NVIDIA, Apple y Microsoft; el comercio se ha tecnificado igualmente, permitiendo que tomen la conducción de ese rubro empresas que han dado en llamarse ‘actividad mediática’, donde destacan ‘Alphabet’, ‘Meta’ y ‘Amazon’; en tanto, la banca se expresa en grandes consorcios financieros que administran el dinero de terceros donde destacan las empresas ‘Black Rock’ y ‘Vanguard’ en disputa con Rothschield, Morgan y otros.

Estos tres segmentos de la actividad económica conducen a la humanidad en su conjunto; al menos, en Occidente. Es el nuevo ‘Bloque en el Poder’ a nivel planetario.

No hay, pues, tanto en Chile como en el resto de las naciones, ‘neoderecha’, ‘fascismo’, ‘ultraderecha’, ‘neofascismo’ ni cosa que se les parezca, como suponen o aparentan suponerlo algunos analistas, sino una nueva configuración del poder mundial que ha comenzado a reemplazar a la que existió como absoluta dominante hace un tiempo atrás y que hoy avanza a ser historia. Es una configuración estructural: si Trump desaparece o termina su período, tal nueva configuración perseverará y continuará avanzando en sus propósitos porque cabalga sobre el lomo de las fuerzas productivas, que no cesan de desarrollarse, con prescindencia de lo que acontece en la escena política mundial. En este marco se inscribe hoy la presidencia de José Antonio Kast, en Chile.

EL TODO HACE LA PARTE Y NO LO CONTRARIO

La pretensión de creer que los fenómenos sociales se originan exclusivamente dentro de la nación en donde ocurren, puede conducir a equívocos. Es el todo el que hace la parte y no la parte al todo. La generalidad de los fenómenos del micromundo corresponden a decisiones que impone el macromundo; la interacción entre ambos mundos es permanente.

Nuestra idea parte de la premisa siguiente: lo que sucede en Chile está sucediendo en todo el segmento occidental del planeta. Y lo determina la voluntad del hegemón. La conducta, por tanto, de quienes están pretendiendo dirigir la nación guarda correspondencia con la que muestra la representación política del hegemón. Por supuesto, con sus peculiaridades.

ESTRATEGIA PARA UNA NUEVA ‘ELITE’

Como consecuencia de lo señalado más arriba, la estrategia ideada por la coalición que postuló la candidatura de José Antonio Kast para triunfar en las elecciones de 2025 no fue invención suya. Es una técnica empleada en otras justas electorales. Y desde hace mucho tiempo.

Ideada por un católico conservador irlandés llamado Stephen Kevin Bannon―que fuera asesor del gobierno estadounidense y vicepresidente de la Cambridge Analytica― contenía prácticas poco éticas para conseguir los fines perseguidos. Bannon, convencido que los medios de comunicación eran sus enemigos, aconsejó inundarlos de porquerías. Su frase ‘flow the zone with shit’ se hizo épica. Recogida por otros analistas como forma de hacer frente a la crisis que se viene dando en el sistema capitalista, ha logrado imponerse en el mundo de la media. No debe sorprender que, en el afán de realizar esa tarea, se vuelva al pasado para rescatar tanto el nacionalismo exacerbado, el desprecio y el odio excluyente hacia ciertos grupos, así como la práctica de la mentira y el empleo de la amenaza para provocar temor, en el carácter de instrumentos inmejorables para imponer la voluntad sobre el conjunto social.

Tal vez, estos antecedentes sirvan para explicarnos la razón que tuvo el candidato Kast para privilegiar el empleo de su energía, y la de su comando, no en mostrar los beneficios de las medidas propuestas al país sino, más bien, en desplegar una campaña de desprestigio en contra del gobierno saliente (iv), hecho que quedó de manifiesto en el discurso que pronunciara al momento de asumir el mando de la nación:

“El Presidente Kast parece ser alérgico al discurso razonado; aunque no se sabe si es por falta de imaginación lingüística o por carácter o porque lo considera inútil. El hecho es que leyó un texto más bien opaco, lleno de frases breves, amigo de las simplezas” (v).

Hay, al parecer, una razón de peso tras esa decisión: dado que se trata de la instalación de una nueva ‘elite’, que pretende ser parte de la que existe a nivel planetario, en tanto esa participación no se realice, parece aconsejable, por el momento, llevar a cabo, únicamente, medidas que favorezcan a los sectores que contribuyeron el triunfo del candidato. Se puede entender así que el nuevo gobierno reivindique medidas asumidas por la dictadura, en su momento, orientadas a favorecer la aplicación de la forma de acumular elegida, entre otras, rebaja a los impuestos de los ricos, privilegiar el término de los permisos —tanto para construir como para explotar recursos—, por sobre los dictados de la ecología, desmantelamiento de los beneficios sociales y castigo a ‘los rojos’ o ‘zurdos’ (sic!) y colocación de trabas a la migración.

El problema que presenta esta decisión puede ser grave para el gobierno que se inicia pues si el desarrollo de las fuerzas productivas exige la instalación de una nueva forma de acumular y el gobierno persiste en aplicar la que, precisamente, muestra evidentes síntomas de agotamiento, lisa y llanamente, estará navegando contra la corriente. Y las consecuencias pueden ser dramáticas.

ALGUNOS RASGOS QUE IDENTIFICAN A ESTA NUEVA ‘ELITE’

1. El primero de los rasgos que identifican a esta nueva ‘elite’ planetaria es su profunda religiosidad. Hay, entre sus miembros, judíos, cristianos católicos conservadores y cristianos protestantes que confiesan sus creencias abiertamente. Para un analista, la síntesis ideológica que identifica a esa nueva ‘elite’ planetaria es la combinación de

“[…] la apocalíptica dispensacionalista, el nacionalismo cristiano y el mesianismo político” (vi),

en donde la primera constituiría aquella concepción para la cual los acontecimientos contemporáneos no serían sino señales del inminente fin de los tiempos. De ahí a concebir la política como una lucha permanente entre el bien y el mal y a atribuirse el rol de ‘pueblo elegido’ hay un paso.

Podemos entender, de esta manera, que el ataque de Estado Unidos a Irán se haya efectuado bajo tal signo y que el comienzo de aquel haya sido precedido por una ceremonia religiosa, realizada en el despacho presidencial de Donald Trump, con un grupo numeroso de personas que rezaron por el éxito de la misión y solicitaron la bendición del Altísimo para el representante político del hegemón. No es lo único.

El diario inglés The Guardian señala que la Fundación para la Libertad Religiosa en las Fuerzas Armadas (MRFF, por sus siglas en inglés) recibió  muchas denuncias sobre otros actos (vii). Un oficial del ejército estadounidense señaló, sobre el particular, que

“[El comandante] nos instó a decir a nuestras tropas que todo esto era ‘parte del plan divino de Dios’ y citó específicamente numerosas referencias del Libro del Apocalipsis que alude al Armagedón y al inminente regreso de Jesucristo”.

“Dijo que ‘el presidente Trump ha sido ungido por Jesús para encender la hoguera en Irán con el fin de provocar el Armagedón y marcar su regreso a la Tierra’” (viii).

No parece necesario, para reforzar lo señalado, hablar del fanatismo de Benzion Mileikowsky, — ‘Bibi’, para Donald Trump; Benjamín Netanyahu para los israelitas y los medios de comunicación, luego de su cambio de nombre—. Tampoco sobre las simpatías de Kast hacia esa forma de hacer política, que son manifiestas (ix).

2. La mentira como forma de hacer política. La generalidad de las mentiras y diatribas de esta ‘élite planetaria es hecha al amparo de una religiosidad que lo tolera todo. Y en medio de un fanatismo religioso que convierte lo abominable en divino. El uso de la mentira se ha convertido en una perversión.

3. Empleo de las emociones como forma de controlar una sociedad: es otro de los rasgos que identifica el comportamiento de esta nueva elite. Pero el uso de esas sensaciones no se realiza de manera positiva; por el contrario, su empleo está impregnado de una perversidad monstruosa: pone de manifiesto la mentalidad enfermiza de quienes recurren a tales métodos. Según un analista,

“Kast comprendió algo que buena parte de la política tradicional todavía parece resistirse a admitir: que las emociones negativas movilizan con una intensidad que los programas de gobierno rara vez alcanzan. El miedo ordena, el resentimiento cohesiona y el odio, cuando se administra con habilidad, fideliza” (x).

No debe sorprender, así, que, bajo esa premisa,

“[…] el odio puede administrarse con una eficacia inquietante” (xi).

Pero este empleo de las emociones no se limita solamente el odio; también se hace con el temor. Como lo ha hecho el modelo que ha adoptado nuestro actual gobierno (Donald Trump), cuando expresa abiertamente su satisfacción, luego de atacar a Irán:

“La OTAN somos nosotros. Pregúntaselo a Putin. Putin nos teme. No le da ningún miedo Europa. Le da miedo Estados Unidos y el Ejército que yo mismo creé durante mi primer mandato”.

Porque es eso. Causar temor, Infundir miedo. Gobernar espantando a amigos y enemigos. Y contar con una legión de sujetos con esas inclinaciones. Es una conducta patológica. Por supuesto. Pero también una forma de expresar el desprecio que se siente sobre quienes se gobierna o con quienes se negocia.

5. El rechazo al inmigrante y el desprecio a los pueblos originarios pareciera ser otro de los rasgos que caracterizan a esta nueva ‘elite’ internacional. No es cualquier rechazo ni cualquier desprecio: hay insensibilidad mostrada ante el sufrimiento ajeno. Por eso, no sabemos, hoy, cuál actitud va a adoptar mañana el presidente Kast con los inmigrantes irregulares; se sabe que al pueblo mapuche aplicará la política de su antecesor: gobernar esa zona con ‘estado de emergencia’ y denominar ‘Macrozona Sur’ al ‘Gualmapu’. No deja de ser paradojal que la generalidad de quienes componen esa nueva ‘elite’ planetaria sean vástagos de familias migrantes tanto en Estados Unidos como en Chile

6. El desprecio por el medio ambiente es manifiesto. Los personajes que administran el país, y aspiran a ser miembros de la nueva ‘elite’ política planetaria, no son diferentes a los que existieron bajo la dictadura pinochetista: pequeña y mediana burguesía con grandes ambiciones de poder o viejas oligarquías arruinadas que se aferran a la política como salvación. Tremendamente ambiciosos. Predadores. Nada les interesa si no pueden sacar de aquello un rédito. No es casualidad el retiro de los 43 decretos ambientales dispuesto por el actual Gobierno.

CONCLUSIÓN FINAL

Si la causa de estos cambios, que se dan en la escena política mundial, son consecuencia de la crisis que origina el agotamiento de la actual forma de acumular —también llamada ‘modelo de economía social de mercado’—, y la forma normal de gobierno del SKM es la democracia, ¿no se encontrará agotada, del mismo modo, ésta? En palabras más directas, ¿no estará agotada, también, la democracia? Reflexionemos. El nazismo no llegó en virtud de un golpe militar; tampoco el fascismo. Ambos tipos de estado fueron el resultado de elecciones democráticas. No ha ocurrido diferente con las elecciones de sujetos desmesurados como Donald Trump, Jair Bolsonaro, Javier Milei, José Antonio Kast, Daniel Noboa, Giorgia Meloni, Benjamín Netanyahu, etc., concierto en el que faltan, solamente, los tres chiflados. ¿No se estará agotando la forma de gobierno heredada tanto de la Revolución Francesa como de las revoluciones estadounidense y británica? Si así fuere, no parece ser descabellado comenzar a realizar la tarea de encontrar una nueva forma de gobierno para la nueva sociedad que se aproxima. Aunque tampoco la idea de elaborar un modo de producción cooperativo podría ser descabellada. Tal vez una de las tantas formas de resolver, de una vez por todas, la idea de una nueva sociedad.

 

i No vamos a tratar aquí los detalles de cómo esta crisis se origina; bástenos saber que se encuentra en directa relación con la ‘baja tendencial de la cuota de ganancia’, tema que, de por sí, provoca fuertes discusiones.
ii Como lo hemos dicho en otros de nuestros trabajos, las relaciones de producción son, en la práctica, relaciones de propiedad.
iii Tomamos este concepto, de las obras del autor greco/francés Nikos Poulantzas.
iv La consigna fue repetir una y otra vez que ‘Chile se cae a pedazos.
v Peña, Carlos: “Un discurso de emergencia”, ‘El Mercurio’, 12 de marzo de 2026.
vi Sepúlveda, Amador: “La teología política detrás de Trump”, ‘El Desconcierto’, 16 de marzo de 2026. La negrita es del periódico.
vii Braun, Sara: “Según denuncia un organismo de control, a las tropas estadounidenses se les dijo que la guerra contra Irán era ‘parte del plan de Dios’” ‘The Guardian’, 03 de marzo de 2025.
viii Braun, Sara: “Comandantes de USA dicen a sus sodados que la guerra contra Irán es ‘parte del plan divino de Dios’”, ‘El Diario’, 04 de marzo de 2025.
ix Netanyahu significa ‘Dádiva de Dios’ en hebreo.
x Aravena Vega, Verónica: “La odiocracia de Kast: cuando el odio y la mentira mandan, la verdad sobra”, ‘Resumen’, 10 de marzo de 2026.
xi Aravena Vega, Verónica: “La odiocracia de Kast: cuando el odio y la mentira mandan, la verdad sobra”, ‘Resumen’, 10 de marzo de 2026.