“Exijo mi AKM, si se lanzan. Y conste que lo digo muy en serio”, escribió el cantautor cubano Silvio Rodríguez en su blog *Segunda Cita*. Esas palabras, una respuesta directa a las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se convirtieron esta mañana en el corazón simbólico de un acto oficial en el marco del Día Nacional de la Defensa y la doctrina de “Guerra de todo el pueblo”.
El Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (Minfar) entregó a Silvio Rodríguez un fusil de combate AKM y una réplica del arma, como reconocimiento a su disposición de empuñar las armas para defender a Cuba ante cualquier agresión procedente de Washington. El acto fue presidido por Miguel Díaz‑Canel Bermúdez, presidente del Consejo de Defensa Nacional, y el fusil fue entregado de manos del General de Cuerpo de Ejército Álvaro López Miera, Ministro de las FAR y miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba.
La frase de Silvio retoma una tradición de compromiso político y artístico en la isla, donde el fusil AKM se ha asociado históricamente a la defensa de la revolución y a la resistencia frente a la hegemonía estadounidense. En su comentario, el cantautor de 79 años dejó claro que la Cuba de hoy, aunque envejecida y agotada por el bloqueo, no cedería sin lucha ante una eventual intervención militar.
Todo esto se inscribe en un contexto particularmente crítico. El presidente Donald Trump ha multiplicado en las últimas semanas sus declaraciones ofensivas contra La Habana, reiterando que “espera tener el honor de tomar Cuba cuando quiera” y sugiriendo que la isla está llegando “al final del camino” tras más de siete décadas de bloqueo económico, sanitario y comercial. Estas palabras se han traducido en un endurecimiento de sanciones y medidas coercitivas, agravando una crisis energética y social que golpea con fuerza a la población cubana.
En este escenario, la entrega del AKM y su fusil a Silvio Rodríguez, quien hace muchos años escribió y cantó que «yo me muero como viví», se presenta como un gesto de reafirmación simbólica: una isla pequeña, acosada por el imperio, pero que insiste en que cualquier agresor chocará con una “resistencia inexpugnable”.













