En un mundo donde se ha perdido la brújula y todos los parámetros parecen haberse desmadrado. Invito a que reflexionemos juntos si hay nuevas formas de interpretar y entender los acontecimientos que permitan vislumbrar los primeros pasos de otra cosa.

He escuchado en muchos espacios y foros el reclamo por la inacción de los socios de Irán frente al ataque artero de Israel y Estados Unidos. Como antes en relación al secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro o el genocidio transmitido en tiempo real en Palestina.

Estamos acostumbrados a pensar dentro del marco teórico en el que crecimos, con sus paradigmas, sus valores, sus incongruencias, sus sentidos comunes. Es esa lógica la que nos hace ajustar nuestros análisis a esos puntos de vista que mejor dominamos nos movemos por los caminos ya trazados. Eso no es ni bueno, ni malo en sí mismo, es.

Pensar fuera de la caja

Cuando nos proponemos pensar por fuera de la caja, cuando intentamos entender lo que ocurre en lugares lejanos, en culturas diferentes, en fórmulas de pensamiento que nos son ajenas, debemos aprovechar los saberes propios para poder acercarnos al otro. Veremos las similitudes y las diferencias y varias cosas quedarán en el terreno de lo dudoso. Para despejar dudas sobre ese terreno al que no podemos acceder con los formatos de nuestra propia biografía, cultura, especificidad, es necesario ampliar horizontes. En todas las formas posibles.

Si no sabemos cómo alimenta un pueblo sus estómagos, pero también sus cerebros y almas, difícilmente podamos comprender su retórica, sus aspiraciones, su lugar en el mundo. Estimo que alcanzar esa sabiduría o comprensión solo puede ser un propósito, ya que se me hace inalcanzable, pero en esa búsqueda/acercamiento está lo interesante, porque es ahí donde confluiremos todos los que estemos buscando entendimiento desde cada uno de los puntos de partida existentes en el planeta.

Esperamos respuestas del mundo que conocemos, en un momento que nos toca vivir en el que nada de lo conocido parecería tener validez. Esperamos que las potencias nucleares reaccionen como lo hicimos en el patio del colegio cuando le pegaban a un amigo, o en el barrio cuando le faltaban el respeto a la hermana de alguno de la barra. No quiero tampoco que se piense que estoy rebajando la geopolítica a las riñas entre hermanos.

Pero sí creo que tiene sentido pensar por fuera de las reglas que nos dimos como especie y que fueron, en gran medida, la imposición de Occidente al resto del mundo. O, mejor dicho, la imposición de los hombres blancos, hipercapitalistas, con las armas más largas y los escrúpulos más insignificantes. Ellos lograron imponer un consenso basado en los bombazos en Hiroshima y Nagasaki.

Dijeron algo así como que se iban a autorregular, se contendrían para no hacernos daño y no lo volverían a hacer si no usábamos la pollera demasiado corta. Enfrente, el bloque socialista paró sus tropas, marcó líneas rojas que también integraron esos acuerdos formales del Siglo XX y que heredamos en el XXI, aunque ya sin el contrapoder del socialismo en el horizonte.

Multipolarismo

El multipolarismo nacido en este Siglo aspira a ser una nueva formulación de relaciones, acuerdos y praxis. Ni globalización, ni multilateralismo, ni la Ley del más fuerte. Ni tampoco la lucha entre titanes para ver quién prevalece como si fueran las clásicas batallas entre dioses de las mitologías.

China encarna, por poderío económico y capacidad de despliegue planetario el lugar central en ese nuevo multipolarismo. Y creo que allí podemos encontrar varias de las claves que nos ayuden a descifrar este nuevo tiempo.

Sus artes marciales nos hablan de otra forma de enfrentar al enemigo. Es más, diría que las artes marciales chinas nos enseñan a eludir los conflictos y en caso de ser atacados reutilizar la fuerza del adversario para desviar el golpe y, en lo posible, neutralizarlo. Si se lo puede neutralizar sin violencia, mejor. Y si podemos hacer que no nos ataque, mucho mejor.

Crecimos, me refiero a todos los que seguimos sobreviviendo en estos tiempos, sumergidos en la lógica de la disuasión nuclear. Pareció funcionar, más allá de malos entendidos muy peligrosos, pero países que parecían definitivamente condenados a la desaparición, encontraron en las armas nucleares su capacidad de seguir existiendo. ¿Pero qué pasa cuando la amenaza es tan extensiva que todos terminamos necesitando disuadir al otro de que no nos elimine? ¿Cómo lo disuadimos? Incluso teniendo armas nucleares, Rusia y China se han visto violentados en reiteradas oportunidades.

La única posibilidad a la vista tiene que ver con el multipolarismo, la relación entre países, entre culturas, entre desiguales. Colaboración, competencia, fortalecimiento colectivo y aprendizaje.

El poder de la fuerza

Estados Unidos solo conoció la imposición y solo ha transigido ante la fuerza. Presión interna o externa. El mundo debió adoptar ese formato, donde algunos ejecutan con impunidad e imponen unilateralmente o abroquelados en minorías.

No hubo respuestas que evitaran estos abusos en el siglo pasado y tampoco pareciera haberlas en este. ¿Pero esto es tan así?

La caída del Apartheid sudafricano podemos contarlo entre los logros mancomunados y el número de guerras que no prosperaron es inmenso. En Europa, en África y en América Latina contamos con ejemplos demostración de que es posible resolver los conflictos de manera diplomática. Digamos que cuando eran países periféricos los que estaban implicados, la presión internacional funcionaba, no así con los que se sienten fuera de la ley.

Esto es lo que estamos viviendo, un forajidismo pleno. No solo lo que hacen Donald Trump, Benjamin Netanyahu y otros, solivianta las leyes de convivencia universales, sino que al saltarlas ellos, las dejan sin efecto, aunque pretendan que los demás las sigan cumpliendo. Están rotas no solo las instituciones del siglo pasado, sino los pilares en los que se construyeron.

Es tal el desconcierto general que, si todos empezáramos a responder con la lógica del siglo pasado, el mundo explotaría, que es lo que nos advierte el Boletín de los Científicos Atómicos con su Reloj del Juicio Final, que la especie humana se acerca cada año un poquito más a la hecatombe.

Mundo nuevo

No todas las respuestas están siendo así. Por eso, podemos decir que un mundo nuevo amaneció. Existen ya las capacidades de otro tipo de respuestas a las mismas brutalidades de siempre.

El martirio que soporta estoicamente el pueblo palestino ha retirado las máscaras a los mayores criminales en muchas décadas. El mundo ya no podrá mirar de la misma manera a los perpetradores, justificadores y cómplices de estas miserias humanas.

No es imposible imaginar que la República Islámica de Irán haya aceptado su propio sacrificio para profundizar el debilitamiento de sus enemigos.

La lógica de advertir, retrocediendo, pero plantándose en determinada posición y devolver la violencia del atacante también es una manera de plantearse la liberación del Donbás por parte de Rusia.

La ofensiva tecnológica china contra las trabas y sanciones reiteradas a su desarrollo no solo parieron a Deepseek, sino a una constelación de empresas y avances que dejan en entredicho la supremacía occidental en este terreno.

La dura batalla que se libra en el mundo de las monedas, que podría conducir al colapso del dólar estadounidense y los petrodólares, ¿acaso no está delineando un nuevo modelo, un nuevo mundo?

El mundo no va a ser el que conocimos tras los hechos de los que estamos siendo testigos. Podemos aferrarnos a nuestras creencias o proponernos mirar a través de más ojos que los propios. Llenar nuestro cerebro de nuevos significantes y abrir el corazón a experiencias desconcertantes, pero sobre todo enriquecedoras.