En tiempos de crisis terminal de una civilización como la presente se formulan apuestas para la evolución del ser humano a partir de la tecnología, «mejorando» su ADN e integrándose con ciertas formas de inteligencia artificial. Sin embargo, la Educación, seducida y diluida ante el desarrollo de las tecnologías digitales, reduce al sujeto a mero consumidor de paquetes tecnológicos y espectador pasivo de fake news, vaciándolo de sentido profundo y bloqueando sus potencialidades críticas y creativas.
Frente al monopolio de las grandes corporaciones de tecnología (big techs), se constata la presencia de profundas desigualdades a nivel mundial, que alimentan las brechas en el acceso a la educación y la pérdida de los derechos humanos adquiridos por los Estados y las poblaciones, afectadas por crisis extremas, guerras, discriminación y violencia. La educación, sometida al mercado y la productividad, se ha extendido reproduciendo sus formas competitivas y homogeneizadoras hacia el ámbito de la cultura, modelando las subjetividades, afectando los vínculos interpersonales e imponiendo conductas anti humanistas, sometidas al consumismo, el individualismo, la cosificación de los demás seres humanos y la fragmentación social.
Este es el diagnóstico que comparten numerosas organizaciones, instituciones educativas, educadoras y educadores, provenientes de distintas culturas y pueblos del mundo reunidos, desde hace un año, en un ámbito de diálogo e intercambio en torno a la Mesa de Educación del Foro Mundial Humanista. Uno de sus propósitos es la recuperación y difusión de múltiples experiencias que dan cuenta de una educación centrada en la evolución de la vida, la habilitación de las capacidades humanas y la construcción de la paz y no violencia. Mediante la convocatoria de relatos educativos por la paz y no violencia, medio centenar de voces cuentan sus historias inspiradoras.
Desde la periferia de Sao Paulo en el municipio de Cubatão, la Escuela estadual ‘Parque de los Sueños’, una comunidad que sueña por un mundo más empático, humano e solidario, inspirado en principios del Humanismo Universalista y del Ubuntu africano, recibió el reconocimiento de la ‘Mejor Escuela del Mundo’ en la categoría Superando Adversidades. El educador humanista Regis Márquez, director y animador de la experiencia destaca en su relato: “la trayectoria dio origen a la Red de ‘Escuelas de los Sueños’, que impactará en centenas de escuelas del Brasil y del mundo”.
Desde el condado de Kisumu y regiones aledañas de Kenia, la joven humanista Roose Neema Onyango, que perdió a su marido a los 26 años, puso en marcha una iniciativa solidaria comunitaria para viudas denominada ‘Risen Flames Network’. “En esencia, se basa en la creencia de que la sanación, la dignidad y la independencia son posibles cuando las mujeres se unen con confianza y solidaridad”, destaca Roose en su relato. “Risen Flames combina la sanación emocional, el empoderamiento económico, la banca solidaria, el apoyo social, la tutoría, la protección infantil, las vías de empleo y la defensa. Lo que comenzó como un pequeño círculo de tres viudas se ha convertido en una red sólida y organizada de 40 viudas en Kisumu, Siaya y Seme, unidas por una experiencia compartida y una fuerza colectiva”.
Ante la deshumanización creciente de la educación y animados por el relato de tan diversas experiencias educativas humanizadoras, que han estado silenciadas, un grupo de participantes de la Mesa de Educación han emprendido desde hace dos meses la iniciativa de sistematizar un enfoque común con los fundamentos, principios y estrategias de acción de un paradigma de ‘educación humanizadora’. Su intención es responder a la deshumanización estructural de la educación actual, integrar y sistematizar las experiencias existentes, y fundamentar una concepción del ser humano basada en la intencionalidad, la fe interna y la superación de la violencia. De estos avances y de otras experiencias inspiradoras continuaremos compartiendo en próximas notas.













