Más de 50.000 personas fueron evacuadas de sus hogares en la ciudad de Ksar el-Kebir, situada a unos 190 kilómetros al norte de Rabat, debido a las graves inundaciones provocadas por las intensas lluvias que han afectado a varias provincias del norte de Marruecos. El desbordamiento del río Loukkos, cuyo nivel aumentó rápidamente, obligó a las autoridades a prohibir el acceso a la ciudad, suspender las clases hasta el sábado y cortar el suministro eléctrico en algunas zonas, mientras los evacuados fueron acogidos por familiares o trasladados a refugios.
El Ministerio del Interior informó que el ejército marroquí fue desplegado para apoyar las labores de emergencia por instrucción del rey Mohammed VI, en un contexto en el que las inundaciones se vieron agravadas por la liberación de agua de una presa cercana que había alcanzado su capacidad máxima. El fenómeno pone fin a una sequía de siete años que había llevado al país a invertir de forma intensiva en plantas desalinizadoras, aunque las autoridades meteorológicas advierten que las condiciones adversas persistirán: se esperan más lluvias intensas, vientos fuertes y nevadas en zonas de montaña por encima de los 1.500 metros hasta el miércoles.













