Del fatídico 9 de abril de 1948 al ilusionante 9 de abril de 2026. A poco más de siete semanas para las elecciones presidenciales, es necesario hacer memoria y seguir apostando por el cambio.

Hace setenta y ocho años que era asesinado Jorge Eliécer Gaitán, el llamado caudillo del pueblo, la persona que iba a cambiar el rumbo del país jugándosela por la paz y el diálogo. Hoy, otro candidato a presidente de la República quiere continuar con aquella ilusión y mantener y mejorar las políticas llevadas a cabo por el Gobierno de Gustavo Petro. Desde la paz y a través del diálogo, con las palabras por encima de las balas y con el compromiso y la ética frente a vendepatrias y corruptelas.

Un 9 de abril más para caminar la senda de la paz junto al pueblo, y las élites que entiendan que lo colectivo está por encima de lo individual, y predicar justicia y equidad con el ejemplo. Porque “el pueblo es superior a sus dirigentes” (Gaitán) y porque la revolución “no es con la fuerza, es con la inteligencia y la imaginación del pueblo colombiano” (Cepeda).

Revolución pacífica, revolución ética y diálogo social, a pesar de los pesares, que son muchos, en Colombia –asesinatos de líderes y lideresas sociales, feminicidios, desplazamientos forzados y oligarquías políticas, mediáticas y financieras– y en el mundo —genocidio en Gaza, masacres en el Líbano, guerras enquistadas, bloqueos inhumanos, exclusiones y desigualdades–.

Del 9 de abril al 31 de mayo, de 2026 a 2030, hay que pedir la paz y la palabra, por la memoria y la justicia social. El pueblo colombiano tiene que respaldar la alianza por la vida. Hasta que la dignidad se haga costumbre.

¡No a las guerras! PAZLESTINA.

No olvidar Gaza, ni Irán, Líbano y Cuba.

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