“La noche del pasado 28 de febrero, las instalaciones del Centro Cultural Ecuatoriano-Iraní en Quito fueron blanco de un cobarde y violento ataque mientras nuestra comunidad se encontraba reunida pacíficamente conmemorando el sagrado mes de Ramadán”, denuncia un comunicado oficial del Directorio de esta organización. Convoca, a la vez, a los medios nacionales e internacionales a una conferencia de prensa que se realizará en sus instalaciones el martes 3 de marzo del presente año.
En su testimonio, una de las afectadas declara: “nos encontrábamos leyendo El Corán en una ceremonia previa a la ruptura del ayuno con la asistencia de miembros de la comunidad musulmana y amigos del Centro Cultural Ecuatoriano Iraní cuando fuimos atacados por una horda de violentos que portaban banderas de «Israel», Estados Unidos y la bandera monárquica iraní. Hubo hermanos golpeados con palos y gaseados. Mujeres y niños/as en pánico. Golpearon también los vehículos que se encontraban en el exterior”.
El comunicado oficial denuncia que “estos atacantes, quienes irrumpieron portando banderas de Estados Unidos e Israel bajo la supuesta premisa de denunciar a un ‘estado opresor’, recurren al mismo terror contra civiles pacíficos. Son los mismos grupos que celebran la muerte de inocentes y los recientes ataques armados perpetrados por Estados Unidos e Israel contra la nación iraní y que hoy deciden trasladar esa misma violencia, intolerancia y odio hacia nuestra comunidad en Quito”.
El Directorio del Centro Cultural condena categóricamente este ataque y hace un llamado de paz, no violencia y hermandad: “ninguna diferencia política o ideológica o, mucho menos, la coyuntura internacional, justifica el uso de la violencia, la intimidación a menores de edad o la destrucción de un espacio dedicado a la fe, la paz y la cultura”. Estas acciones violentas e intimidatorias en un mes considerado sagrado -Ramadán- para un grupo de personas que ejercían su derecho a la libertad de reunión pacífica para expresar su espiritualidad, muestra el rostro del odio y la indignidad humana, señala otra de las personas afectadas.
El Centro Cultural exige a las autoridades del Ecuador la urgente investigación sobre estos actos de agresión, que se sancione con todo el peso de la ley a los responsables y se garantice la seguridad de sus miembros.













