Las armas nucleares constituyen el invento humano más devastador cuya capacidad destructiva ha aumentado en la actualidad, así como las inversiones de la industria de la guerra, constituyen la mayor amenaza existencial que vive hoy la humanidad. ¿Es posible el desarme nuclear? ¿Cómo podremos salvar a la humanidad?
Este mensaje perturbador con preguntas desafiantes resonaron en los foros realizados en Quito por la Agencia Internacional de Noticias Pressenza de Paz y No Violencia “Armas nucleares, amenazas existenciales y periodismo desde y hacia el futuro”. Pressenza compartió los análisis y predicciones de tres expertos internacionales invitados con ocasión del Tercer Festival de la Juntanza, un encuentro de múltiples redes de comunicación alternativa del continente, que reunió a más de 300 participantes.
Vivimos la crisis nuclear más compleja de la historia, señaló Norbert Suchanek, periodista y documentalista alemán, durante el primer foro realizado en la Fundación Esquel el pasado jueves 18 de marzo; los políticos y los medios de comunicación del sistema han fracasado, añadió. Pero, la verdadera crisis de la era nuclear es la destrucción del espíritu humano, destacó David Andersson, editor de Pressenza y humanista con sede en New York: “nos están quitando el futuro, el espíritu humano está siendo destruido, alertó al numeroso público asistente al segundo foro, el viernes 19, en el Centro Internacional de Estudios Superiores de la Comunicación (CIESPAL), sede del Festival.
La civilización venidera debe ir más allá, por necesidad. Para ello, necesitamos muchas voces, todas las voces para salvar a la humanidad”. Necesitamos la narrativa de otro futuro, como lo muestra el documental de Pressenza “El principio del fin de las armas nucleares”, que muestra los esfuerzos para incorporar un tratado de prohibición de armas nucleares en el derecho internacional y el papel de la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares, ICAN.
¿Qué podemos hacer cómo comunicadores del Sur global? ¿Hasta dónde podemos desarrollar nuestra influencia? Son algunas de las preguntas que levantaron con fuerza jóvenes comunicadores asistentes. Somos testigos de una civilización que cae, pero sobre todo constructores de una nueva civilización humanizada , que está surgiendo.













