El Acuerdo Histórico Ciudadano plantea seis condiciones para un “buen gobierno” y marca un giro en la política peruana: de las promesas electorales a compromisos verificables frente a la corrupción.
En un contexto de profunda desconfianza hacia las instituciones políticas, representantes de partidos y candidatos presidenciales participaron en el 4.º Foro del Acuerdo Histórico Ciudadano (AHC), donde se presentó una agenda de reformas impulsada desde la sociedad civil para el periodo 2026–2031.
El evento reunió a actores políticos, gremios sociales y profesionales, entre ellos la decana electa del Colegio de Abogados de Lima, Delia Espinoza, en torno a una propuesta que busca ir más allá del discurso electoral: establecer compromisos concretos de buen gobierno en un país marcado por la corrupción y la crisis democrática.
En este contexto, el Colegio de Abogados de Lima adquiere un rol clave no solo como gremio profesional, sino como institución con función constitucional de defensa del Estado de derecho, actuando como un nexo veedor de la justicia y de la legalidad en el país.
Seis condiciones para romper con el continuismo
El eje central del encuentro fue la firma de las llamadas “seis condiciones democráticas”, una plataforma ciudadana que plantea reformas estructurales en materia de justicia, institucionalidad y desarrollo.
Estas condiciones incluyen la derogación de leyes que favorecen al crimen organizado; la reparación a víctimas de la represión 2022–2023 y del sicariato; la cadena perpetua para funcionarios corruptos; la reversión de reformas constitucionales impulsadas por el Congreso; la ejecución de obras públicas sin corrupción; y una reforma educativa orientada a la eco-industrialización del país.
El Acuerdo Histórico no se presenta como partido político, sino como una iniciativa ciudadana que busca condicionar el poder político desde abajo, exigiendo compromisos verificables a quienes aspiran a gobernar.
Partidos que se suman al acuerdo
Hasta el momento, diversas organizaciones políticas han suscrito las condiciones del Acuerdo Histórico Ciudadano. Entre los partidos firmantes se encuentran Juntos por el Perú, Partido Buen Gobierno, Primero la Gente, Cooperación Popular, Partido Morado, Venceremos, Libertad Popular, Ahora Nación, Partido de Trabajadores y Empresarios, Fe en el Perú y Frente Esperanza.
La adhesión de estas agrupaciones refleja el intento del AHC por consolidarse como un espacio de presión política transversal en el actual escenario electoral, marcando una línea de diferenciación entre quienes asumen compromisos concretos y quienes aún no lo hacen.
“Las leyes no se regalan, se conquistan”
Durante el foro, el jurista Raúl Canelo, impulsor del AHC, cuestionó la concentración de poder en el Congreso y denunció la aprobación de normas que, según afirmó, han debilitado la lucha contra el crimen organizado.
“Las leyes no se regalan, se conquistan. Y hoy estamos nuevamente en ese momento crucial”, sostuvo.
Canelo advirtió además que el Acuerdo Histórico surge como respuesta a un vacío institucional, en el que organismos clave del Estado han sido debilitados o capturados.
Espinoza: una línea divisoria en la política
En diálogo con Pressenza, Delia Espinoza fue enfática al señalar que la adhesión al acuerdo marcará un punto de quiebre en la contienda electoral.
“La agrupación política que no quiere sumarse […] simplemente no quiere asumir compromisos reales y tiene otras intenciones”, afirmó.
Espinoza indicó que el AHC continuará convocando a partidos hasta la primera vuelta electoral de abril, buscando ampliar el número de candidaturas que suscriban estas condiciones.
Anticorrupción en el centro del debate
Las intervenciones de los candidatos reflejaron un consenso discursivo en torno a la lucha contra la corrupción, aunque con diferencias en los mecanismos. Elmer Zapata, representante del sector productivo de Gamarra y candidato, respaldó sanciones más severas: “Estamos dispuestos a impulsar la cadena perpetua para los funcionarios públicos que delinquen”.
Sin embargo, el tono general del foro evidenció un profundo descontento ciudadano frente a la clase política y un llamado a renovar la representación.
Democracia real: ciudadanía activa
El Acuerdo Histórico Ciudadano se inscribe en una corriente que busca redefinir la democracia en el Perú. No es un partido político, sino una iniciativa ciudadana que exige compromisos verificables y promueve una participación activa en la toma de decisiones públicas, más allá del voto.
Este enfoque se articula con la campaña internacional de Pressenza, “El Buen Gobierno es un derecho”, alineada con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 16 de las Naciones Unidas, que promueve paz, justicia e instituciones sólidas.
En ese marco, el AHC se proyecta como un ejemplo de cómo la sociedad civil puede imponer condiciones al poder político, exigiendo transparencia, rendición de cuentas y justicia en la gestión pública.
Un termómetro del escenario electoral
A pocas semanas de las elecciones, el AHC se posiciona como un espacio de presión política que busca influir en la agenda de los candidatos.
La interrogante que queda abierta, y que atravesó todo el encuentro, es si estos compromisos serán realmente asumidos o si volverán a diluirse en promesas de campaña.
En un país donde la desconfianza es la norma, la ciudadanía parece haber decidido dejar de pedir cambios… y empezar a exigir condiciones fundamentales para un buen gobierno.













