Los conflictos armados tienen al planeta y a su población al borde del colapso
Se cumplieron dos años del inicio del genocidio en Gaza (7/10/2023), ha dado comienzo el quinto año desde la invasión de Ucrania por parte de Rusia (24/02/2022), este año empezó con el secuestro del presidente venezolano (3/01/2026) y hace casi un mes desde que EE. UU. e Israel iniciaron su particular guerra contra Irán (28/02/2026).
La humanidad está perdiendo su humanismo, los gobiernos han perdido la vergüenza y el mundo entero se muere de tristeza. Pero todavía, sí, aunque parezca increíble, todavía queda lugar para la esperanza. La que contienen las conciencias ciudadanas que gritan, denuncian y marchan contra las guerras.
En Colombia, sus gentes han llenado plazas y calles para denunciar el genocidio. Su presidente, Gustavo Petro, fue de los primeros líderes mundiales en defender al pueblo palestino, en romper relaciones diplomáticas con Israel y en afirmar que “Si muere Palestina, muere la humanidad y no la vamos a dejar morir».
En España, país que en Europa ha encabezado el no a formar parte de la ilegal guerra contra los iraníes, miles de personas se han manifestado contra las guerras denunciando a los países invasores y retomando el lema que llenó las calles en 2003 para mostrar su inconformidad con la invasión de Irak: “¡No a la guerra!”.
En aquella ocasión, el premio Nobel de Literatura José Saramago dijo:
“Nos manifestamos, eso sí, por el derecho y por la justicia. Nos manifestamos contra la ley de la selva que los Estados Unidos y sus acólitos antiguos y modernos quieren imponer al mundo. Nos manifestamos por la voluntad de paz de la gente honesta y en contra de los caprichos belicistas de políticos a quienes les sobra en ambición lo que les va faltando en inteligencia y sensibilidad. Nos manifestamos en contra del concubinato de los Estados con los super-poderes económicos de todo tipo que gobiernan el mundo. La tierra pertenece a los pueblos que la habitan, no a aquellos que, con el pretexto de una representación democrática descaradamente pervertida, al final les explotan, manipulan y engañan. Nos manifestamos para salvar la democracia en peligro”.
Hoy, tenemos que seguir gritando “¡No a la guerra!”
“No bailaré al son de los tambores de tu guerra / No haré estallar mi boca por ti
No odiaré por ti ni siquiera te odiaré / No voy a matar por ti / Especialmente no moriré por ti.
No voy a llorar a los muertos asesinando ni suicidándome.
No me pondré de tu lado ni bailaré con bombas pese a que todos los demás estén bailando.
Todos pueden estar equivocados. / La vida es un derecho no colateral ni casual.
No olvidaré de dónde vengo” (Suheir Hammad, Amán, Jordania, 25-10-1973)
“La noche en la ciudad es oscura, excepto por el brillo de los misiles
Silenciosa, excepto por el sonido del bombardeo
Aterradora, excepto por la promesa tranquilizadora de la oración
Negra, excepto por la luz de los mártires” (Hiba Abu Nada, La Meca, 24-6-1991 / Gaza, 20-10-2023)
“Solo tres letras, / tres letras nada más, / solo tres letras / que para siempre / aprenderás.
Solo tres letras / para escribir PAZ. / La P, la A y la Z, / solo tres letras.
Solo tres letras, / tres letras nada más, / para cantar PAZ, / para hacer la PAZ.
La P, de Pueblo, / la A, de Amar / y la zeta / de zafiro o de zagal.
(De zafiro por un mundo azul, / de zagal, por un niño como tú.)
No hace falta ser sabio, / ni tener bayonetas, / si tú te aprendes bien, / solo estas tres letras, / úsalas de mayor / y habrá paz en la tierra” (Gloria Fuertes, Madrid, 28-71917 / 27-11-1998)
¡No a las guerras!
Paz, soberanía y democracia.
No olvidar Cuba.

«Bajo las bombas no hay razón» (foto: Iñaki Chaves)

«¡Ojalá!» (foto: Iñaki Chaves)

«Haz el amor, no la guerra» (foto: Iñaki Chaves)

«Del lado correcto de la historia» (foto: Iñaki Chaves)

«Salvad la paz de entre los escombros» (foto: Iñaki Chaves)













