Por Fernando Montalbán

En vista de los últimos acontecimientos internacionales en Oriente Próximo, y dejando de lado los temores que algunos ya se encargan de alimentar, hay que decir que esta guerra contra Irán no tiene el futuro asegurado.

Israel está jugando una carta extremadamente peligrosa. Por ahora, confía en que Estados Unidos avale y apoye militarmente su particular guerra en aras de la creación del «Gran Israel».

Hasta los misiles, todo bien: «yo te lanzo misiles, tú me los devuelves»; con la diferencia de que Irán (2500 años de civilización) está bombardeando justamente los lugares desde los que Estados Unidos dispara, más allá de Israel. ¿Tiene Estados Unidos suficiente potencial bélico para ganar esta guerra? Lo dudamos, y cada vez más gente lo hace.

Estados Unidos está en una encrucijada histórica de la que no se sale con su estrategia actual. Líos dentro y líos fuera, ¿qué puede salir mal? El maltrato interno a la población en las grandes ciudades está provocando movilizaciones de autoayuda. Por ahora solo eso; veremos más adelante si la cantidad de armas que tiene la población civil no salen a «jugar» su baza. Esperemos que no sea así.

Son muchos los analistas que comentan que Estados Unidos no tiene más plan que un «corta y pega» venezolano que, en teoría, salió bien. De todos modos, está por ver que ese modelo sea de interés en un lugar como Irán, donde una inmensa mayoría apoya al régimen. El sucesor del Sha, su hijo, no tiene ni poder, ni carisma, ni tanto apoyo como se le supone (que ya es mucho suponer).

En la «Galia venezolana» sí hubo un Veni, Vidi, Vici —aunque más parecido al «pulpo como animal de compañía» que a otra cosa—, pero ahora hay que pasar el Rubicón iraní y mucho me temo que los persas (ahora hay que hablar de Persia) no son cualquier cosa. 2.500 años de civilización dan mucho más juego y sabiduría que los 200 de algunas civilizaciones infantiles que siguen compartiendo mocos en la guardería.

Los países musulmanes no son como Vietnam. Allí, los defensores no pararon hasta echar a los americanos de su tierra y, una vez logrado, no se preocuparon más por el invasor. En el mundo musulmán la cosa es diferente: te van a echar, pero además irán tras de ti para acabar contigo.

Los israelíes tienen poca o ninguna memoria. El persa Ciro el Grande redactó el Edicto de Ciro (538 a.C.) tras conquistar Babilonia, permitiendo a los judíos —cautivos desde la destrucción de Jerusalén por Nabucodonosor— regresar a Judá y reconstruir el Templo. Hay mucho que agradecer a los persas; esta falta de memoria roza la patología.

Que los estadounidenses se van a retirar del conflicto lo saben hasta los chinos, quienes, jugando en otra liga, saben realizar movimientos más tranquilos, dejando que el oponente dé palos de ciego. Hay un principio de la Acción Válida¹ que dice: «No te opongas a una gran fuerza. Retrocede hasta que se debilite y entonces avanza con resolución». Esto es lo que hacen los chinos: dejar hacer, dejar que el otro se canse y, luego, ya veremos.

Por parte de Estados Unidos, el principio que no se aplica es: «Cuando fuerzas algo hacia un fin, produces lo contrario», y también aquel otro: «Ir contra la evolución de las cosas es ir contra uno mismo». Este forzamiento se aprecia desde la «Operación Cóndor», con la carga de dolor que produjo. Pero no aprenden. La evolución de las cosas sigue un proceso humano que no es el que ellos han trazado; el suyo es muy divergente, hacia el abismo.

Creemos que estos «matones de patio de colegio» no tienen el futuro comprado. No están tan bien como quieren hacernos creer. Han humillado a Europa y esta acabará dejándolos de lado; algo que se ve cada vez con más fuerza. La jugada del Brexit salió bien, pero los británicos no están contentos. La supuesta defensa estadounidense a sus aliados es, cada vez más, papel mojado. Aranceles contra Europa, la contra a Rusia y un largo etcétera. No sería de extrañar que algún país europeo llamara a una puerta diciendo: «¿Está Putin? Que si puede venir a jugar… y dígale que traiga su gas». Al tiempo.

Es curioso cómo incluso los sectores europeos más conservadores ven este distanciamiento de Rusia como algo perjudicial a la larga. Que el mundo está cansado de los americanos lo sabe todo el pueblo, y que su momento está a la baja, también. ¿Veremos a los aliados mirar hacia otro lado cuando caigan? Esperemos que, a pesar de tanta violencia, se haga un esfuerzo de compasión y se mire hacia el pueblo americano, que, desinformado, no sabe mucho de lo que pasa fuera de sus fronteras.

Para acabar: ¿qué pasaría si Estados Unidos se retira? Irán va a tirar a dar. Si Estados Unidos se retira ante la posibilidad de que Israel use armas nucleares frente a la fuerza del «León mesopotámico», será una sacudida al tablero muy fuerte. ¿Se atreverá Israel a jugar sola, o se volverá más loca de lo que está y empezará a soltar lo nuclear? Me temo que no jugará sola, aunque la posibilidad de usar armamento atómico no la dejará de lado. Es aquí donde el resto de naciones han de intervenir seriamente.

Desde el humanismo de Silo, preferimos mirar hacia adelante y representar una Nación Humana Universal en un futuro no tan lejano. El proceso humano sigue y seguirá adelante cuando logremos pasar este sarampión infantil, al fin y al cabo, es lo que nos está pidiendo el proceso.

Es indudable: «la era está pariendo un corazón» ya lo cantó Silvio Rodríguez algún tiempo atrás.

Al final todo irá bien y por donde tiene que ir.


¹ 12 Principios de la Acción Válida en el libro: «El Mensaje de Silo»