Por mi parte nunca he sido partidaria ni menos admiradora de Bachelet, al contrario, la he atacado en mis artículos en Punto Final y en otras revistas, porque no  soy de centro-izquierda sino de izquierda-izquierda.

Pero… hay que considerar que el gobierno de Chile en unión con los gobiernos de Brasil y de México, había propuesto  a  doña Michelle para ser Secretaria General de las Naciones Unidas.

Y ahora el presidente J.A. Kast retira ese patrocinio, con el falso pretexto de que la candidatura no es viable y le saldría muy cara al gobierno.

Me parece que quitarle el apoyo  a Bachelet cuando ya había por lo menos otros dos países comprometidos, es vulnerar todos los protocolos que rigen en estas materias y que son propios de la cortesía obligatoria en asuntos  internacionales. Esta actitud insólita del gobierno de Chile ha provocado revuelo y extrañeza general.

Desde luego, Bachelet tiene antecedentes suficientes para optar al cargo, pues ya fue responsable de los Derechos Humanos en Naciones Unidas.

El nuevo Ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Pérez, se ve que no tiene idea de los principios protocolares que se aplican en estos casos, porque siempre ha actuado como particular, aunque sea en empresas y negocios internacionales.

De todos modos, para Chile podría  ser útil que por primera vez una mujer, una  chilena que ha sido dos veces Presidenta del país, fuera Secretaria General de las Naciones Unidas.

Desde luego, Brasil y México la siguen apoyando, pero creo que esa candidatura queda muy malparada.

La conclusión sería que este gobierno, antes de tomar decisiones que pueden verse como propias de gente ignorante y ajena a la función pública, debería  realizar las obvias consultas.