Mascate, 1 de marzo de 2026 – 10:15 hora local
En medio de la escalada militar entre Irán, Estados Unidos e Israel, el gobierno de Omán ha emitido una declaración diplomática firme rechazando los ataques, lamentando el deterioro de las negociaciones y emplazando a Washington a evitar un mayor involucramiento que pueda ampliar la confrontación.
El ministro de Relaciones Exteriores de Omán, Badr Albusaidi, expresó su profunda preocupación por la dinámica reciente del conflicto, calificando de “consternación” su reacción ante los golpes conjuntos realizados por Estados Unidos e Israel contra objetivos en Irán.
Albusaidi subrayó que Omán se había involucrado activamente en las conversaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán como mediador neutral, y que esperaba que esas negociaciones —descritas por él mismo como “serias” y “constructivas”— continuaran. En su opinión, la violencia actual representa un retroceso de esa vía diplomática.
“Estamos consternados por que una ronda de negociaciones que se consideraba activa y seria haya sido socavada por la violencia reciente”, afirmó el ministro omaní en una declaración leída desde Mascate. Albusaidi añadió que la comunidad internacional no puede permitir que la disputa escalada derive en un conflicto mayor, y que los intereses de la paz global se verían seriamente afectados si la guerra se profundiza.
Omán también criticó de manera explícita la participación estadounidense en los ataques, instando a Washington a “no profundizar más en el conflicto” y a considerar alternativas que “no impliquen una expansión del uso de la fuerza”. Según Albusaidi, la continuación de la hostilidad no favorece ni los intereses de Estados Unidos ni los de la región, y puede agravar las tensiones existentes en el Medio Oriente.
El ministro señaló además que la interrupción de las conversaciones nucleares —proceso que su país había facilitado con interlocución directa entre ambas partes— pone en riesgo la única vía que existía para evitar una mayor confrontación armada. “Si renunciamos a la diplomacia, la alternativa inevitable es la guerra con todas sus consecuencias humanitarias, económicas y políticas”, dijo Albusaidi.
La declaración de Omán enfatizó la importancia de adherirse al derecho internacional y a los principios de solución pacífica de controversias, instando a todos los actores a actuar con moderación. “La paz no se construye con ataques”, declaró el diplomático omaní, recalcando que cualquier estrategia de fuerza sin un claro marco de mediación diplomática corre el riesgo de agravar irreversiblemente la seguridad regional.
La postura de Omán ocupa una doble dimensión: por un lado, refleja el lamento de un mediador que percibe truncado un proceso de diálogo; por otro, representa una advertencia sobre los peligros de sobrepasar los límites de una confrontación que ya ha cobrado vidas civiles, incluido el reciente ataque a una escuela en Irán que dejó víctimas menores.
Analistas políticos señalan que la advertencia omaní no solo tiene un componente moral, sino también estratégico: Omán, históricamente neutral y con relaciones relativamente estables con Teherán, busca preservar su posición como facilitador en crisis regionales y evitar que su propio entorno se convierta en un terreno de confrontación militar directa.
Con estas declaraciones, Omán se suma a un coro de voces internacionales que piden urgentemente una desescalada diplomática coordinada, argumentando que la estabilidad del Golfo, la seguridad de los civiles y la viabilidad de una solución negociada dependen de la contención del conflicto.
El llamado de Omán llega en un momento en que las relaciones entre Estados Unidos e Irán se encuentran profundamente tensionadas, y mientras la lucha entre los imperativos de seguridad y las herramientas de la diplomacia sigue definiendo el destino de la región.
Situación en desarrollo.













