Jerusalén / Teherán, 28 de febrero de 2026 – 23:55 hora local en Teherán
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ofreció un discurso público tras el inicio de la ofensiva coordinada con Estados Unidos contra objetivos en Irán, en el que defendió la operación militar como una acción necesaria para impedir que la República Islámica desarrolle armas nucleares y exhortó al pueblo iraní a “tomar su destino en sus manos”.
En su intervención, Netanyahu afirmó que Irán “no puede ser permitido que se arme con armas nucleares” y describió al liderazgo iraní como una amenaza existencial para Israel. El jefe del gobierno israelí sostuvo que la operación militar busca neutralizar esa amenaza y garantizar la seguridad a largo plazo de su país.
El elemento más político del discurso fue el llamado directo a la población iraní. Netanyahu señaló que la ofensiva podría “crear las condiciones” para que el pueblo de Irán asuma el control de su futuro frente al régimen actual. El mensaje se alinea de manera explícita con las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien horas antes instó a los iraníes a “tomar el control de su gobierno” y prometió apoyo estadounidense a un eventual cambio político tras la fase militar.
La convergencia discursiva entre Washington y Jerusalén sugiere que la actual ofensiva no se presenta únicamente como una operación de contención nuclear, sino que incorpora una dimensión política más amplia que apunta a debilitar o transformar el régimen encabezado por el ayatolá Ali Jamenei. El énfasis en que el pueblo iraní “tome el poder” introduce un componente de cambio de régimen en el marco narrativo oficial de ambos gobiernos.
La ofensiva ocurre en un contexto especialmente sensible: mientras se desarrollaban negociaciones nucleares en Ginebra destinadas a limitar el programa de enriquecimiento iraní, la acción militar interrumpió de facto el proceso diplomático. Desde Teherán, la agencia estatal IRNA confirmó que el presidente iraní está con vida, mientras se reportan impactos en sectores cercanos a dependencias gubernamentales.
El discurso de Netanyahu también reabre una cuestión estructural que ha marcado durante décadas el debate sobre proliferación nuclear en Oriente Medio: Israel es ampliamente considerado poseedor de armas nucleares, aunque nunca lo ha reconocido oficialmente ni es parte del Tratado de No Proliferación Nuclear. Esa situación ha sido calificada por críticos como una anomalía dentro del régimen internacional de no proliferación, dado que Israel mantiene una política de ambigüedad estratégica sin estar sometido a los mismos mecanismos de inspección que se exigen a otros Estados.
En ese marco, la ofensiva contra Irán se justifica públicamente como una medida preventiva frente a una amenaza nuclear emergente, mientras persiste la controversia sobre el equilibrio regional en materia de armamento estratégico. La combinación de acción militar directa y llamado político al pueblo iraní eleva la crisis a un plano que trasciende la dimensión puramente militar.
La situación continúa en desarrollo, con intercambio de misiles entre Irán e Israel, ataques a instalaciones estadounidenses en el Golfo y un escenario regional en rápida evolución.













