Durante el recorrido de la llama olímpica en la víspera de la ceremonia inaugural de los Juegos de Invierno Milán‑Cortina 2026, una manifestación organizada por estudiantes y colectivos sociales marchó por el centro de Milán para exigir la exclusión de los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) de la seguridad del evento. La protesta forma parte de una serie de movilizaciones previas de la sociedad civil que rechazan la presencia de ICE en los Juegos.
El 6 de febrero, cuando la llama olímpica recorría la ciudad, cientos de manifestantes se congregaron cerca de la Universidad Estatal y otras zonas céntricas. Los participantes desplegaron pancartas con consignas como “ICE OUT” y “Ice should be in my drinks, not my city”, encendieron bengalas y sonaron silbatos para llamar la atención sobre lo que consideran una intrusión de una agencia con historial de violaciones de derechos humanos. Al mismo tiempo denunciaron la reciente muerte de dos ciudadanos estadounidenses en Minnesota a manos de agentes de inmigración, señalando que la reputación de ICE convierte su presencia en los Juegos en una afrenta a los valores olímpicos.
Esta movilización se sumó a otras protestas organizadas en las semanas previas, cuando sindicatos, partidos y asociaciones antifascistas se habían manifestado en lugares emblemáticos de Milán para denunciar el “fascismo rampante” que, a su juicio, representa ICE. El Ministerio del Interior italiano ha respondido que la presencia de agentes de la división Homeland Security Investigations (HSI) se limita a tareas de investigación dentro de la misión consular y que no patrullarán las calles, mientras que el alcalde de la ciudad, Giuseppe Sala, ha reiterado que este tipo de presencia no es bienvenida en Milán. En cualquier caso, las protestas del 6 de febrero dejan claro que una parte importante de la sociedad civil milanesa considera inaceptable la colaboración de ICE en los Juegos y seguirá denunciándola.













