Mariano Quiroga: Bien, volvemos a tener en el programa el placer de entrevistar a Carlos Umaña, él forma parte de los Médicos para la Prevención de una Guerra Nuclear, ha estado trabajando en estos temas desde hace unos cuantos años, de hecho han sido seleccionados por los premios Nobel en su momento, pero bueno, el contexto no es para festejar que el mundo nos está mirando a quienes luchamos en contra de las armas nucleares y de las guerras nucleares, sino que volvemos a estar preocupados. Carlos, gracias por sumarte a Continentes y Contenidos un rato.
Carlos Umaña: Hola Mariano, pues sí, es la situación del mundo es bastante preocupante, como bien lo refleja el reloj del apocalipsis que se anunció la semana pasada, que este año está a 85 segundos de la medianoche, que es el riesgo más alto de la historia, que aumenta sobre el riesgo que el año pasado estaba a 89 segundos, el año antes pasaba a 90 segundos, dos minutos en el 2023 y todavía aumentando y ahora 85 segundos, el riesgo más alto de la historia.
Este es un reloj, esto de lo que está hablando Carlos, que hay un grupo de expertos, de científicos que analizan, digamos, los peligros que hay internacionalmente sobre un posible apocalipsis o una hecatombe nuclear, en fin, tiene varios nombres que buscan sacudir un poco para generar conciencia. ¿Cómo está el tema de las armas nucleares, Carlos? Hay un tratado para la prohibición que avanza muy lento, hay unos cuantos países que lo han firmado, países que tienen armas nucleares no lo firman, ¿cómo está eso?
Sí, bueno, te cuento, el Boletín de Científicos Atómicos que creó el reloj del apocalipsis fue creado en el ’45 por científicos, incluso muchos de ellos participaron en el proyecto de Manhattan, entonces ellos crearon el boletín, era un boletín, así como suena la palabra, una revistita para comunicar los riesgos de la tecnología nuclear, algo que ellos pensaban que iban a tener como más intendencia y más control, muy ingenuamente, y luego en el ’47 crearon este reloj, ¿verdad? Que es una forma para ver qué tan cerca, qué tan lejos estamos del riesgo de una catástrofe mundial, y cuando hablamos de riesgo estamos hablando de la probabilidad, no solo de la probabilidad sino del impacto, y es algo que toma en cuenta el contexto global y las tecnologías y tal. Y en este caso está tomando en cuenta, por ejemplo, bueno, está tomando en cuenta el deterioro del orden mundial y la ligereza con la que los líderes de los países nuclearmente armados hacen amenazas nucleares, el aumento de la de la dependencia en sistemas automatizados, que se agrava con las tecnologías emergentes, como la inteligencia artificial y también otro riesgo que se vuelve, que hace crecer el riesgo es la alteración climática, que tiene el potencial de generar y agravar conflictos. Actualmente, entonces, dentro de la arquitectura antinuclear, o sea, tenemos, hay nueve países que tienen armas nucleares, que son Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Gran Bretaña, estos son los primeros cinco países en adquirirlas, son también los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, lo son porque, en comillas, ganaron la Segunda Guerra Mundial, entonces quedaron con esa, con esa postura privilegiada dentro de la ONU, que se creó también en el 45.
Los otros cuatro países son India, Pakistán e Israel, que adquirieron sus armas nucleares en los 70, acaba de decir que las adquirieron a partir de sus programas civiles de energía nuclear, y el último país en adquirirla fue Corea del Norte en el 2005, esos son los nueve países.
Actualmente hay varios tratados, lo que nos interesa son los tratados multilaterales, un tratado bilateral entre dos partes, como lo hemos visto ya muchas veces, un tratado por más fuerte que sea, por más décadas que tenga, es vulnerable a que una de las partes cambie de opinión y con ello se traiga décadas de arduo trabajo diplomático. Un tratado multilateral, sin embargo, lo que hace es crear una normativa, un cambio normativo, como decir, una presión de pares que hace que el mundo se comporte de cierta forma, eso ha pasado con la esclavitud, ha pasado con las armas químicas y las biológicas, y actualmente existen dos tratados fundamentales.
Está el tratado de no proliferación, que significa que no haya más países que tengan armas nucleares, y está el tratado más nuevo, por el que nos dieron el premio del Nobel de la Paz en 2017, que es el TPAN, el Tratado sobre la Prohibición de las Armas N ucleares. Y este tratado, a diferencia de todos los otros tratados que se han dado anteriormente, es un tratado que prohíbe contundentemente las armas nucleares y todo lo que tenga que ver con ellas, la tenencia, la producción, el transporte, etcétera. Es un tratado que inició, que fue una iniciativa, obviamente no de los países nucleares, obviamente no de la hegemonía nuclear, sino de los países no nucleares.
Y ahí América Latina y el Caribe tuvo un rol esencial en la promoción del tratado, y actualmente cuenta con 75 estados parte y 23 países que lo han firmado y están en proceso de ratificarse y convertirse en estados parte. Es decir, hay 99 países que oficialmente ya lo apoyan, y pensando en la ONU, los miembros de la ONU, que son 196 países, la mitad son 98, oficialmente ya la mayoría de los países lo apoyan.
¿Y qué se puede hacer desde la sociedad civil para empujar, para generar mayor presión sobre esos gobiernos para que lo tengan en cuenta? Me imagino que hay como un gran lobby que tiene que ver con las armas que no va a ceder. ¿Pero qué podemos hacer desde nuestro lugar?
Sí, tenemos muchos enemigos, cabe decirlo. Se invierten en las armas nucleares, se gastan, se invierten más de 100 mil millones de dólares anuales en armas nucleares. Estados Unidos tiene el segundo arsenal más grande, Rusia tiene más armas nucleares, pero Estados Unidos, el 60% de ese gasto es de Estados Unidos.
Y en parte ese gasto va para la modernización y el mantenimiento de los arsenales, pero también para el lobby y para los think tanks, para los grupos de científicos y expertos que generan discursos que hacen que sean necesarias o que el público vea a las armas nucleares como necesarias para la seguridad de la estabilidad. Entonces, por supuesto, es un monstruo enorme que tiene tentáculos en todas partes y tenemos que tener claro que estamos enfrentándonos a un monstruo así de grande. Lo que podemos hacer es mucho desde la sociedad civil, porque por un lado tenemos que entender, informarnos y entender cuáles son las consecuencias de las armas nucleares.
Herramientas como el reloj del apocalipsis en ese sentido nos sirven porque nos ayuda a entender el riesgo tan alto en el que estamos, la situación tan volátil en la que estamos y eso no es una cosa casual ni es algo pasajero, es la consecuencia lógica de que existan las armas nucleares. Hemos estado en varios momentos en la historia a punto de que se dé una guerra nuclear a gran escala por accidente. Bien lo describió Robert McNamara, Secretario de Estado de Estados Unidos durante la crisis de los misiles en Cuba, que no se desató una guerra nuclear a gran escala por suerte.
La disuasión nuclear, que es la política de asustar al enemigo con un ataque nuclear si me ataca, esa es básicamente la herramienta de seguridad, lo que hace que los países dependan de las armas nucleares para su seguridad. La disuasión nuclear depende del entendimiento o de la interpretación de las otras partes, no de la realidad propiamente sino de cómo ellos entiendan esa realidad, que tanto yo los asuste con mi arsenal. En ese sentido la disuasión nuclear es un mecanismo psicológico y es tan psicológico como la paranoia, eso hay que tenerlo muy claro.
Cuando hablamos de armas nucleares no estamos hablando de un juego estratégico de ajedrez, se habla de armas nucleares estratégicas y tácticas, eso con las armas nucleares es otra cosa, es más un juego de póker que un juego de ejercicios. Y pues la disuasión como mecanismo psicológico, al igual que la paranoia, es muy fácil que falle y la disuasión depende de una amenaza creíble para que funcione. Si yo no te creo que me vas a atacar, entonces yo hago lo que me da la gana. Entonces esa disuasión depende de ese mecanismo.
Entonces nosotros tenemos que entender que las armas nucleares son completamente inaceptables, de que el riesgo es altísimo y de que esta historia va a terminar de una de dos maneras, o con el fin de las armas nucleares o con el nuestro. Porque el hecho de que nosotros, de que América Latina y el Caribe hayamos tomado la decisión correcta de prohibir las armas nucleares regionalmente, de generar una zona libre de armas nucleares, la primera en realidad habitada, y que hayamos tenido una participación activa dentro del tratado de prohibición, eso no implica que no estemos, eso no nos protege de una guerra nuclear a gran escala.
Una guerra nuclear a gran escala tiene consecuencias globales para el mundo, igual nos vamos a ver afectados, igual podemos morir en un invierno nuclear. Entonces tenemos que entender esas consecuencias por un lado, y luego entender que existen las herramientas para generar ese cambio discursivo, para pasar las armas nucleares de algo bueno, de algo que da privilegio, de algo que da prestigio, de algo que da poder, de algo que da seguridad y estabilidad, a algo malo que ha causado y sigue causando muchísimo sufrimiento, y algo que es muy caro de mantener, cuyos recursos los podemos utilizar mucho mejor de otra forma, algo que inhibe y que genera enemistad entre los países, y algo que nos va a aniquilar mientras exista. Mientras existan las armas nucleares, existe la posibilidad de que se utilicen.
Entonces tenemos que hacer ese cambio normativo de ver las armas nucleares como algo bueno a algo malo, no hablar de potencias nucleares, sino de peligros o parias nucleares, o como mínimo un país nuclearmente armado, no una potencia nuclear, y para eso está el tratado sobre la prohibición. Funciona en este sentido, previo a que lo adopten los países que las tienen, funciona estigmatizando las armas nucleares, haciendo que se vean como malas. En un país que se rehúsa a firmar el tratado, está diciendo que las armas nucleares son aceptables, en ese sentido se acabaron los puntos intermedios, o las armas nucleares son aceptables o no lo son. Si no está firmando el tratado, está diciendo que no son aceptables.
Entonces, así para resumir, necesitamos que la gente se entere de las consecuencias humanitarias, las estigmatice, participe en este cambio de paradigma, en este cambio de cómo concebirlas, y haga presión política desde donde esté, para que los países que no la han firmado, firmen el tratado, para que la gente no entienda que el desarme nuclear es posible y es necesario, y que se puede hacer, y que tiene que ser la meta de la comunidad internacional.
Sí, pensaba que, bueno, que quienes somos un poquito más grandes recordamos la crisis de los misiles entre Cuba y Estados Unidos, como ese gran momento en que la humanidad estuvo realmente ahí, a un paso de caer por el abismo, y quizás no nos damos cuenta, porque el caudal informativo que circula en estos tiempos de redes sociales, de algoritmos y demás, no nos damos cuenta que hoy por hoy hay amenazas, no sé si en el mismo tono, pero igualmente tremendas, ¿no? Todo lo que ocurre entre Irán e Israel, permanentemente con esas amenazas, lo que ocurre también cuando la Unión Europea decide apoyar a Ucrania, y desde Rusia le dicen que si atacan Moscú, desaparece Londres, digo, hay como amenazas que andan circulando, que son realmente para que estemos mucho más alertas de lo que pareciera que estamos.
Sí, y bueno, ahí vos mencionaste muchas cosas clave, ¿verdad? Que uno de los problemas más grandes que tenemos ahora es que no estamos viviendo en una realidad, en la misma realidad, en una realidad compartida, las redes sociales nos ponen a cada uno de diferentes algoritmos, la mayoría, y me incluyo, yo no veo tele, yo consumo las noticias por internet, los medios informativos, por video, por la prensa escrita, todo esto está atado como a una serie de preferencias, a un algoritmo propio mío, ¿verdad? Entonces, la realidad a la que yo tengo acceso, incluso siendo quizás un poquito más crítico porque ya uno sabe cómo funcionan las cosas, es diferente, la realidad que el internet me decide mostrar, y especialmente el contenido que consumimos y que mucha gente se queda con eso, en redes sociales, en Instagram, en TikTok, en Facebook, Twitter, etcétera, esa es la realidad que te muestra el algoritmo según tus preferencias. Entonces, y eso lo vimos en las elecciones de Costa Rica, como hay gente que maneja una realidad y hay gente que maneja otra realidad y a veces cuesta que la gente vea la realidad objetiva, entonces, claro, hay unas, hay varias amenazas existenciales que se dan por los contextos, hay la amenaza principal que estamos viendo actualmente, que engloba a todas las demás, es la amenaza al orden internacional, al derecho internacional, que los dos grandes focos bélicos, que ahora hay varios, pero, qué sé yo, que estamos viendo con las que implican países nuclearmente armados, que es entre Ucrania y Rusia, e Israel, entre Israel y todos sus vecinos, implica, o sea, no solamente el riesgo, un riesgo nuclear más alto, sino que implica también esa pérdida del orden internacional y también la hipocresía de Occidente de apoyar a unos y de hacerse los tontos con los otros, ¿verdad?
Entonces, eso debilita muchísimo la universalidad del imperio de la ley, fortalece el imperio de la fuerza, y cuando hablamos de armas nucleares y el imperio de la fuerza, esto nos acerca al riesgo, porque entonces la fuerza absoluta es un arma nuclear, no hay nada más potente que un arma nuclear, y las armas nucleares ahora son miles de veces más potentes que las de 1945. Entonces si estamos hablando de gobernar a través de la imposición, las amenazas y la fuerza, eso es caldo de cultivo para el nuclearismo, para que la gente quiera utilizar las armas nucleares, primero de forma retórica, y posteriormente eso puede derivar en una detonación, y pasar de una sola detonación a una guerra nuclear a gran escala, es facilísimo que la situación, es facilísimo que pase esto, es facilísimo que la situación escale Y cabe decir que una guerra nuclear a gran escala no se da en años o meses, se da en minutos, es decir, si sobrevivimos, si tenemos la mala suerte de sobrevivir a una guerra nuclear a gran escala, nos enteraremos cuando haya ocurrido todo.
Es una situación complicada de la que muy poca gente está al tanto, y por suerte bueno, existen mecanismos como el reloj del apocalipsis y otras cosas que sí están abriendo los ojos a muchas personas, y eso es parte del trabajo que tenemos que hacer, eso es concienciar a la gente, concientizar, como decimos en Latinoamérica, se me está pegando el español de por acá, que estoy en Madrid, a la gente sobre el altísimo riesgo y sobre lo que implican las armas nucleares, y bueno, para eso estamos nosotros y nuestra campaña.
Sí, a veces eso, se elige entre un político u otro por cuestiones totalmente triviales, y no se piensa en el poder que se le está dando, muchas veces los presidentes o los primeros ministros son el jefe de las fuerzas armadas, que tienen a disposición ejércitos para invadir países, pero también armas nucleares para destruir el planeta, con lo cual deberíamos como tener un poquito más de conciencia y de análisis a la hora de votar, como mínimo.
Sí, y ejercer el voto de forma responsable también.
Muchísimas gracias Carlos por tu claridad expositiva, por ayudarnos a entender un poquito mejor el mundo en el que nos toca vivir y hacernos cargo y pensar en el futuro común para todos, así que bueno, muchísimas gracias.
Y todos tenemos algo que hacer en esta lucha por un mundo pacífico, es responsabilidad de absolutamente todo. Muchas gracias por darme la oportunidad de conversar al respecto.













