¿Cuáles son las relaciones entre crimen organizado y Derecho Humano a la Educación en América Latina y el Caribe? ¿Qué preguntas se levantan y qué reflexiones se debaten en la región sobre estas relaciones? ¿Cuáles son las tendencias en torno a las causas y efectos de este complejo fenómeno?
Sobre estos interrogantes y retos urgentes para el futuro de las niñas, niños y jóvenes de la región, intercambiaron sus miradas este martes 10 de febrero técnicos e investigadoras convocadas por la Campaña Latinoamericana por el Derecho a la Educación (CLADE) y el programa Educación en Voz Alta (EVA), del fondo internacional de la Alianza Mundial por la Educación (AME).
Este evento virtual, que reunió a cerca de 100 representantes de redes sociales y organizaciones de la sociedad civil de más de 15 países de la región, tuvo como fuente la presentación de un estudio promovido por estas dos entidades, sobre las relaciones que el crimen organizado genera en comunidades y territorios educativos de América Latina y el Caribe. En el diálogo virtual los comentaristas coincidieron en que las formas de expresión y las estrategias de acción del crimen organizado varían según los territorios y los fines perseguidos, pero convergen en un objetivo central: la distribución de bienes ilícitos y la obtención de beneficios.

El estudio señala que, “el espacio educativo pasa a concebirse como un terreno de expansión de las relaciones de poder del crimen organizado, tanto como medio para ampliar la distribución y apropiación del trabajo fungible como para ejercer control y gobernanza territorial. En este proceso se pierde la confianza y se profundizan las distancias intergeneracionales y el deterioro de los vínculos afectivos parentales directos. Las instituciones educativas enfrentan desprotección, pérdida de legitimidad, instigación, amenaza e intimidación, dirigidas a autoridades, docentes, estudiantes y miembros de las familias. El silencio y el miedo ocupan el lugar de las relaciones y, en algunos países, se registran procesos de desplazamiento forzado. En estos contextos la escolarización ya no está presente en el imaginario de muchos jóvenes que construyen sus subjetividades desde otro lugar”.
El “Estudio sobre las relaciones entre crimen organizado y Derecho Humano a la Educación en América Latina y el Caribe” constituye una primera aproximación para comprender por qué las relaciones entre el crimen organizado, la educación y las comunidades educativas son tan profundas, imbricadas y multidimensionales. Abre un diálogo pendiente sobre estas relaciones y propone, a la vez, estrategias integrales y sensibles a las realidades de la niñez, las y los adolescentes y las juventudes de la región.













