Por Ana Lucía Calderón

Sin duda alguna estamos frente a la Tercera Guerra Mundial. Acontecimientos por todo el mundo que están de una u otra manera interconectados. No poder verlo así es no entender nada de lo que pasa.

Todo tiene relación, porque la globalización trajo esto. La humanidad es un solo cuerpo, el mundo es un organismo vivo, todo, absoluto, completo. Por eso para analizar lo sucedido en Venezuela, lo que pasa en Gaza, lo que sucede en África, en Taiwan, Ucrania, es necesario tomar distancia y mirar este planetica desde las inmensidades del Universo. Es una guerra mundial.

La abducción que hicieron los EEUU del presidente de Venezuela, no tiene que ver con poner fin a un “régimen” incómodo, esa solo es la superficie del hecho. Además de la humillación al pueblo bolivariano y no sólo venezolano sino latinoamericano, ya que de soslayo incluye amenazas a cualquier otro que se niegue a hacerle caso al nuevo emperador, (nuevo en cuanto hasta ahora muchos se desayunan que siempre han tenido uno), vemos una demostración de debilidad imperial disfrazada de fuerza.

El costo económico, por no decir el jurídico, que le ha valido a la actual administración gringa mantener desplegada la flota en el Caribe y la tarea de meses para acosar Venezuela y no sólo a ella, con resultados tan “contundentes” como el asesinato de pescadores de barquitas, y el posterior secuestro del presidente (sin prácticamente ninguna resistencia), no significa ninguna demostración de poder. Es ridículo verlo así y Rusia y China lo saben. El iracundo naranja dando golpes contra el suelo, chillando y gritándole al mundo como si los gigantes se fueran a amedrentar por esas acciones. Claramente demostrar que son capaces de sacar a un presidente de su casa en un sitio con un potente escudo antiaéreo y una defensa real muy poderosa, le advierte al mundo, a Europa incluso y sobre todo a Putin, que sus servicios de inteligencia pueden acceder a corromper y a romper cualquier tipo de protección. El mensaje es claro, nadie está seguro donde se encuentre y por eso todos harán lo que yo pida.

Por eso, para quienes no lo entiendan, las reacciones de las naciones poderosas no serán en ninguna medida ni parecidas ni cercanas en discursos o acciones como las del “dueño del hemisferio occidental”. Es realmente una mala comedia, para cualquiera que entienda la economía y la geopolítica. Y los chinos y rusos son ajedrecistas, no se van a levantar ni a botar el tablero con sus fichas. Están seguros de que el amanecer llegará porque es inevitable.

Toda situación siempre es posible revertirla o verla desde distintos ángulos y quien tenga mayor capacidad de ver más allá, podrá aprovechar los pros y los contras. EEUU creyó que ahondando las contradicciones internas del chavismo, que pasados varios años acumula lo que siempre sucede en todos los movimientos sociales y revolucionarios, que es enfrentar un estancamiento, la burocratización, el letargo y el cansancio colectivo, mucho más si esas tensiones son incrementadas por las tecnologías a través de la penetración en redes sociales y valores de la cultura en decadencia que en consonancia con la economía debilitada lograría carcomer el espíritu que en un principio le dio origen a ese proceso. Pues sí, el éxito de la operación yanki no hubiera sido posible sin las equivocaciones internas venezolanas. Encontraron el quiebre y ellos actuaron como toda la vida lo han hecho. Pero en el momento en que el pueblo entienda dónde se cometió el error, quiénes estuvieron involucrados, etc, todas las preguntas sin respuesta, entre más rápido se superen, da oportunidad a la renovación del proceso revolucionario.

Venezuela requiere urgentemente la reunión de los mejores cuadros juveniles. De los más fieles y convencidos chavistas, influencers, blogueros y demás chicos que han sido leales a su formación y crianza dentro de la Revolución Bolivariana.

Deberá distanciarse de toda figura de poder sobre la que se tenga un halo de sospecha de haber participado o permitido, por acción u omisión, en los hechos que hicieron posible el secuestro y bombardeo de EEUU. Es una oportunidad de oro para renovar y revolucionar las ideas de Bolívar y Chávez y traerlas a la vida del siglo 21, con un enemigo imperial que al mejor estilo de Cronos, devora a sus hijos para no ser devorado por ellos.

Las juventudes chavistas deben gobernar el país y tienen al menos un par de meses para aprovechar su momento histórico, moverse y adelantarse a cualquier oposición fascista que se quiera imponer en el país. Es el tiempo del relevo generacional y es el tiempo de probar con la acción, que el sacrificio y la lucha de los años anteriores tuvieron sentido. Queremos ver al fruto de la Revolución Bolivariana gobernando hoy.

Adelante, Latinoamérica no solo resistirá sino que vivirá con dignidad.