Intervencionismo Norteamericano en Venezuela 

Este 3 de enero de 2026 Estados Unidos concretó una operación militar en varias ciudades venezolanas, donde realizó el secuestro del presidente Maduro y de la diputada electa Flores, actual pareja de él. Se informa de alrededor de un centenar de personas asesinadas en el asalto.

Desde 2017 Trump uno, coloca en marcha un devastador asedio financiero, comercial y político sobre Venezuela, que continúa con la presidencia de Joe Biden, y que Trump retoma al asumir en 2025. El análisis acertado de expertas venezolanas lo resumen como una declaración de guerra en cuatro dimensiones, el ya mencionado económico (bloqueos financieros y sanciones directas para estrangular la economía); cultural (mediático y psicológico, con uso intensivo de redes sociales y agencias de noticias para generar narrativas negativas, desmoralizar a la población y aislar a Venezuela en nuestro continente); militar (ciberataques, ataques al sistema eléctrico nacional y a infraestructuras críticas. Hoy intervención directa y secuestro presidencial) y el control de la subjetividad (algoritmos e IA con ataque personalizado a cada habitante “usuario”).

Las declaraciones posteriores al asalto militar norteamericano del trío compuesto por Trump, Rubio y Hegseth, sin medias tintas plantea su dominio y gobernanza sobre Venezuela, definiendo la administración de sus relaciones, “que no pueden dar cabida a sus enemigos ni competidores”; y de paso toma posesión de los pozos petroleros y toda la industria relacionada, “que dará mucho dinero a EEUU”. También, la oposición venezolana fue ninguneada por Trump, descartando su instalación en el poder, porque la Señora Machado «no cuenta con apoyo ni respeto dentro del país». (Esto, entre otras cosas, deja en entredicho el supuesto 70% de apoyo de González en las elecciones de 2024, pues un Chavismo descabezado, golpeado militarmente y apoyado por sólo un supuesto 30% de la ciudadanía, no desató una reacción de las mayorías electorales opositoras, pregonadas por Machado).

Frente a la intervención arbitraria y fuera de la ley de quienes vienen asesinando extrajudicialmente a un centenar de personas, mediante bombardeo a sus embarcaciones, y robando descaradamente barcos petroleros en alta mar, no existen voces potentes que les digan «alto asesinos y ladrones».

El Chavismo, en su soledad actual, prioriza políticamente recomponer la institución presidencial en base a su carta constitucional, interpretada por el Tribunal Supremo de Justicia, adjudicando dicho poder ejecutivo a Delcy Rodríguez.  Celebra casi en simultáneo la instalación de la Asamblea Nacional venezolana, con los nuevos diputados electos y reelectos, votando la presidencia, vicepresidencias y secretarías de la instancia, ratificando el cargo del poder legislativo a manos de Jorge Rodríguez.

La trasgresión al derecho internacional 

La operación militar directa realizada por el “gendarme global estadounidense” contra la capital de Venezuela, Caracas, y otras localidades en los estados Miranda, Aragua y La Guaira, inicia una época de inminente peligro para las sociedades latinoamericanas, sobre las cuales vuelven a desplegar el vuelo las aves rapaces del imperialismo y el neocolonialismo, cuyas consecuencias humanitarias aún se desconocen.

Durante décadas, diferentes presidentes y gobiernos han usado los discursos de “defensa de la democracia”, “el combate del narcotráfico” y “la búsqueda de la paz” como excusa para intervenir otros países y Trump se suma al largo historial de intervención armada en América Latina. Desde la invasión a Panamá de 1990, para secuestrar a su presidente Manuel Antonio Noriega también acusado de narcotráfico. Se podría haber pensado que la potencia había ‘olvidado’ agredir la región, pero claramente la amnesia no era tal …. como se demuestra en Serbia, Afganistán, Somalia, Libia, Siria, Irak e Irán.

En 2014, la CELAC proclamó a nuestra región como Zona de Paz, estableciendo un compromiso firmado para fomentar y mantener la paz en América Latina y el Caribe,  aporte civilizatorio que debe ser valorado y respetado por todos los gobiernos, especialmente por los miembros de la ONU, responsables de la paz y la seguridad internacional. Hoy, esta declaración política y objetivo regional, basado en el derecho internacional y en una diplomacia pacificadora de nuestro continente, fue atacado injustificadamente por el país orgulloso de su poder violento, el único país que en la historia usó una bomba atómica sobre civiles, el único que apoya y celebra el genocidio en Gaza. La injerencia en cualquier soberanía nacional es una clara violación de la Carta de las Naciones Unidas y del principio de que ningún Estado puede nombrarse juez y ejecutor del orden mundial.

En la sesión de urgencia del Consejo de Seguridad de la ONU, el secretario general Antonio Guterres señala “En situaciones tan confusas y complejas como la que enfrentamos actualmente, es importante apegarse a los principios. Respeto por la Carta de las Naciones Unidas (…) Respeto por los principios de soberanía, independencia política e integridad territorial de los Estados. Prohibición del uso o la amenaza del uso de la fuerza. El poder de la ley debe prevalecer”. Reconoce asimismo que “el derecho internacional contiene herramientas para abordar cuestiones como el tráfico ilícito de estupefacientes, las disputas sobre recursos y las preocupaciones en materia de derechos humanos”, y expresa su profunda preocupación por el incumplimiento de las normas del derecho internacional.

Otras intervenciones se dieron en torno al respeto al derecho internacional, la soberanía nacional y la paz mundial que solo pueden sostenerse sin excepcionalidades, siendo cada pueblo libre de decidir su destino mediante soluciones pacíficas, democráticas y negociadas. Todo uso de poder militar, económico y político que se levante como “protector” evoca sucesos históricos aún no superados en la conciencia colectiva y cualquier retórica orientada hacia una escalada de ese tipo pone en riesgo la estabilidad regional.

Como advierte el experto en relaciones internacionales estadounidense Stephen Walt, el poder hegemónico se vuelve inestable cuando confunde fuerza con autoridad. Los precedentes no se evalúan por su eficacia inmediata, sino por el tipo de mundo que ayudan a construir. Y el mundo que se perfila tras esta acción es uno donde la soberanía es condicional y la legalidad, selectiva”. Agregaríamos, con el beneplácito de la doble moral y el silencio de muchas y muchos.

 La reestructuración geopolítica de Latinoamérica.

Trump ha declarado la situación de debacle del país del norte, dentro de la dinámica de libre comercio globalizado, con una deuda estatal con cifras irremontables, con una pérdida de industrialización,  con un modelo político lento en sus respuestas, y con pésimos liderazgos hasta ahora. Frente al avance de China con su poder centralizado, híper industrializado, con un plan en marcha de comercialización global conocido como la ruta de la seda, con una sólida relación en todos los continentes, con organizaciones regionales, la operación de los BRICS, y sus planes quinquenales en una estrategia a largo plazo, con libertad táctica en cada lugar, sin cortapisas ideológicas ni políticas para la generación de negocios e infraestructura de gran tamaño.

Así, Trump en su primer año de gobierno, pateó el tablero del modelo comercial globalista, abandonó los ámbitos temáticos internacionales, y hoy con el primer bombardeo directo a una nación sudamericana en su historia, explicita su desacato a la arquitectura del derecho internacional, dando un golpe con insospechadas consecuencias para Naciones Unidas y, por ende, a las relaciones internacionales.

Este contexto define que la prioridad para la Casablanca es la expulsión de China y su influencia comercial en Latinoamérica, buscando establecer un territorio ampliado y exclusivo de operación para al menos enlentecer el avance de China, ganando tiempo para una supuesta recuperación de su hegemonía.

Posición humanista (extracto declaración de PHI)

“Las y los Humanistas decimos ¡NO HAY FUTURO! si no hay propuestas de acción para superar o revertir este acto de violencia en el mundo. No hay futuro porque se acelera la crisis mundial bajo el control del complejo militar industrial belicista que está provocando a otros en su contra. No hay futuro porque el mundo de los seres humanos se dividió entre el SÍ y el NO, entre derecha e izquierda, entre opresores y oprimidos, entre poderosos y desposeídos, entre ricos y pobres. Ningún líder político se anima a decir, esta es la salida, esta es la dirección, es por acá.

Los humanistas decimos cuál es la salida, esta es la dirección: poner al ser humano como valor y preocupación central, nada por encima del ser humano, ni dios, ni el Estado, ni ningún ser humano por debajo de otro. ¡Poniendo como valor central al ser humano, la salud y la educación estamos intencionando la revolución no violenta del sistema!

¡Entonces HABRÁ FUTURO!!!”

Redacción colaborativa:
M. Angélica Alvear Montecinos, Guillermo Garcés Parada, Sandra Arriola Oporto.
Comisión de Opinión Pública
Partido Humanista. Chile