Un año más, las mujeres salen a las calles y plazas para decir «Se acabó el patriarcado, los genocidios y los privilegios» y reclamar iguales derechos y oportunidades.

Imágenes de Pepi Muñoz y Juan Carlos Marín

Reproducimos el Manifiesto de la Comisión 8M de Madrid: Patriarcado, genocidios, privilegios #SeAcabó

La mañana del 1 de febrero, en Barcelona, una mujer de 78 años, una de tantas, fue desahuciada de la casa en la que llevaba viviendo más de medio siglo. Después de suplicar que la dejaran quedarse, la mujer se arregló y se colocó debajo del abrigo un pañuelo blanco y negro que de lejos parecía un pañuelo palestino. Dio dos vueltas a la llave y dejó un beso en la imagen que adornaba la puerta, que decía: Dios bendiga cada rincón de esta casa. Escoltada por la policía se echó al bolsillo la llave de la casa a la que no va a volver. Guardó la llave como lo hicieron las judías sefardíes, las moriscas o las gitanas a las que expulsamos de este reino de España que siempre se ha querido puro y blanco a cualquier precio; como la guardan las familias saharauis en el desierto y las mujeres palestinas que llevan sesenta años expulsadas de sus casas y que hoy son bombardeadas y privadas de alimento y agua. ¿Qué mundo es este? Decía un poema de Bertolt Brecht en 1938: ¿”Qué tiempos son estos en los que hablar de árboles parece un crimen, porque implica silenciar tanta injusticia”?

Hoy, como entonces, vivimos un genocidio en directo, en Palestina, y otros genocidios más, silenciados, en otros lugares, como en la República Democrática del Congo, donde se extermina para comerciar con los minerales que hacen funcionar nuestros coches eléctricos y nuestros teléfonos móviles. Y, sin embargo, responde en otro poema Adrienne Rich, “es necesario hablar de árboles” porque sabemos “quiénes quieren hacerlos desaparecer”. En los espacios verdes y en las calles de la Comunidad de Madrid se están talando cientos de árboles de manera gratuita e indiscriminada, con una indiferencia cruel por el pasado y por el futuro. Es necesario hablar de árboles. Hablar de árboles es hablar de que la sequía acecha y nuestro aire se contamina; es hablar de pobreza energética, de que las familias de la Cañada Real siguen sin luz desde hace ya cuatro años, de que la brecha entre lo rural y lo urbano se hace cada vez más insoportable, de que la especulación incontrolada con los bienes de primera necesidad nos precariza a todas y todes.

Hablar de árboles es hablar de extractivismo, de que el Norte global consume la mayoría de los recursos disponibles; es denunciar el exterminio de los pueblos originarios y el deterioro de las condiciones vitales de la mayoría del planeta; es hablar de que la población migrante, desplazada y refugiada aumenta de manera exponencial. No olvidamos a las mujeres de la nación mapuche, en Argentina y Chile, asesinadas por defender su territorio. No olvidamos a las personas hacinadas en Barajas, en condiciones inhumanas, a la espera de que acepten su solicitud de asilo. El pasado año, 6.618 personas, 18 personas al día, han muerto tratando de llegar a España por mar, entre ellas 363 mujeresy 384 criaturas.

Las feministas decimos SE ACABÓ: nuestro bienestar precario no puede sostenerse sobre la explotación y la miseria de nuestras vecinas, de otros pueblos y de otras vidas. Se acabaron los privilegios. Hablamos de árboles porque cuando talan árboles revelan su absoluto desprecio por la vida, mientras nosotras sobrevivimos en un sistema que nos agota, enferma y asesina; un sistema que no duda en encerrar en residencias, psiquiátricos, CIES o cárceles a las personas que molestan, que estorban, que sobran, a las que no producen ni rentan. Recordamos que en la Comunidad de Madrid 7.291 personas fueron condenadas a una muerte indigna en las residencias de la tercera edad, que María Jesús murió sola mientras trabajaba limpiando un colegio de Móstoles a 40 grados a la sombra, que Samba Martine murió encerrada en un CIE sin recibir atención médica, que en España se suicidan 11 personas al día.

Vamos a recuperar una sanidad pública, universal, accesible y de calidad, que nos cuide de forma integral en lugar de psiquiatrizarnos; que reconozca las enfermedades profesionales de los cuerpos rotos de las trabajadoras del hogar; una sanidad donde podamos ejercer nuestro derecho a la interrupción del embarazo sin acoso ni cuestionamientos, sin trabas ni prejuicios, con o sin papeles, en nuestro hospital público de referencia. Vamos a hacer barrios y pueblos inclusivos, con apoyos y oportunidades para que tengamos una vida digna y que merezca la alegría de ser vivida. Hablar de árboles es reivindicar el derecho universal a la belleza, a una existencia plena y disfrutona, a la salud, la felicidad y el deseo. El derecho a maternar sin temor, a crecer sin temor, a envejecer sin temor; a respetarnos, cuidarnos y querernos. Reivindicamos el derecho de las mujeres chinas a trabajar sin temor, en sus comercios, sus bazares, sus restaurantes; a estudiar sin temor, a ir al médico sin temor.

Las feministas decimos SE ACABÓ. Se acabó esa libertad cínica que solo beneficia al dinero y a los cuerpos privilegiados. Se acabaron los privilegios. Nuestra libertad no mata. Abrazamos a nuestras compañeras argentinas, que se enfrentan a una escalada de retrocesos y a una política homicida. Abrazamos a nuestras compañeras ecuatorianas, a nuestras compañeras latinoamericanas, que luchan contra los feminicidios, la militarización de su sociedad y la represión de sus comunidades. Abrazamos a las familias disidentes de nuestras compañeras italianas. Las ideologías de la extrema derecha amenazan nuestras vidas y libertades en todo el mundo. La Unión Europea acaba de aprobar un pacto sobre migración y asilo que impone aún más obstáculos para acceder al procedimiento de asilo y conlleva la vulneración de los derechos humanos, especialmente de las mujeres y las infancias. En la Comunidad de Madrid, la derogación de parte de las leyes trans y LGTBI es el penúltimo ejemplo de la ofensiva reaccionaria y neoliberal de un gobierno que asume los postulados de la derecha más rancia. Denunciamos el señalamiento racista a la infancia migrante, el boicot constante a la educación pública, a la educación igualitaria y a la educación afectivo-sexual. Denunciamos el recorte de las prestaciones sociales mientras que la brecha salarial y de las pensiones no se cierra. En un año en el que todos los indicadores de violencia han aumentado, denunciamos el cuestionamiento de la violencia de género, de las mujeres que la sufren y de las profesionales de las redes que las atienden, así como el desmantelamiento de los recursos existentes. Eso que llaman reacción antifeminista es un intento más de reprimir la potencia imparable del movimiento feminista. No olvidamos a las mujeres represaliadas y silenciadas por el franquismo. Siempre presentes todas las mujeres que nos precedieron: sindicalistas, sufragistas, activistas de todos los frentes, seguimos vuestra lucha. Con vosotras y por vosotras lo volvemos a decir: Se acabó el patriarcado, SE ACABÓ. Si tocan a una, respondemos todas.

El feminismo es plural y diverso, defiende la justicia social y la igualdad radical. El feminismo se nutre de las luchas de todas las mujeres: de las mujeres cis y de las mujeres trans; transforma y emancipa desde la diversidad y las circunstancias de cada comunidad, de cada colectiva. Exigimos la derogación inmediata de la Ley Mordaza que criminaliza el derecho a la protesta y castiga especialmente a las prostitutas. Exigimos la regularización ya de las personas migrantes en el Estado español: papeles para todas o todas sin papeles. Exigimos la derogación de la Ley de Extranjería, que permite la explotación de cientos de miles de mujeres en trabajos invisibilizados y mal pagados, que les impide el ejercicio de sus derechos y que las deja a merced de todo tipo de violencias, incluyendo la trata.

Se acabó la impunidad. Se acabó el pacto de silencio eclesiástico. Se acabó la violencia contra las mujeres, las infancias y las personas disidentes. Recordamos a las mujeres y criaturas asesinadas por la violencia machista. Recordamos a las 21 jornaleras secuestradas en Sevilla; a Sarah y a Ángela Marcelo, jornaleras fallecidas en accidentes de autobús en Almonte y en Lorca; a Belén López Díaz, kelly fallecida en su puesto de trabajo en Tenerife; a las mujeres ucranianas, afganas, iraníes; a las madres protectoras, a todas las mujeres que se enfrentan a la violencia sexual, la denuncien o no; a las niñas del colegio de San Ildefonso, a Jenni Hermoso y a quienes sufren acoso y violencia en el entorno laboral, educativo y familiar; en las redes, en las casas y en las calles. Se acabó el patriarcado, SE ACABÓ, se va a caer.

Las feministas decimos: SE ACABÓ el colonialismo militarizado, racista y genocida. Junto a las mujeres palestinas y a todas las que trabajan activamente por la paz y la justicia y que luchan contra las acciones de sus gobiernos en Israel, en Estados Unidos y en todos los países, exigimos que cese inmediatamente el castigo colectivo contra la población palestina.

Patriarcado, genocidios, privilegios… Las feministas gritamos:
SE ACABÓ. NUESTRO MUNDO ES OTRO.( https://hacialahuelgafeminista.org/manifiesto-8m-madrid-2024-2/)

 

Algunas imágenes de la manifestación que tuvo lugar en Madrid.