Te han robado tu sonrisa y hasta las lágrimas se han hundido en la amargura de tu existencia. No comprendes el odio, pero la sangre emana a borbotones dejando los ríos amargos de rojo y secos de esperanza. No comprendes tanta matanza gratuita. No sabes jugar ni ser niño. Te han quitado el alma por el polvo de escombros donde antes había vida.

¿Por qué? Te preguntas sin hallar una respuesta coherente. Callas en el fragor de la batalla. Te escondes en la tierra mojada. Gritas en la soledad de un mañana que nunca llega por culpa de la matanza. Que se alcen los pueblos con banderas blancas, que el cielo se llene de palomas blancas. Es lo que tu corazón anhela mientras caes herido por la metralla.

Y el cielo llora, por ti, por él, por tantos que sufren la fiereza de la guadaña.

Tu corazón aún palpita, quiere resistir ante el dolor de la soledad inaudita. Quieres mostrar al mundo tus manos alzadas, pidiendo la paz cansada y en mitad de la noche, te cantan una nana con una dulce voz que te quiere y te abraza.

Ojos perdidos, errantes, ciegos marcados por el miedo, con hambre y sin aliento… ¿Dónde se encuentra la humanidad? ¿Dónde acampa la humildad? ¿Quién dice la verdad? Todos miran a un lado para evitar la vergüenza de un mundo donde imperan las armas y la violencia clara.

Imagen creada por Pedro Pozas programa de inteligencia artificial. stablediffusionweb.com

Y mientras, su pulso se apaga. Se escuchan canciones y tambores al alba. Cierro sus ojitos que abiertos han quedado en la sombra del olvido, en el árbol que cobija la vida y el destino.

¿Es así como queremos avanzar ante un mundo herido?

Ya no hay versos de poetas callados, ni rimas que alimenten la belleza de la poesía castigada, ni alegrías de niños que vagan buscando la historia de sus vidas truncadas.

Imagen creada por Pedro Pozas programa de inteligencia artificial. stablediffusionweb.com

 Y se fue en silencio

en una noche estrellada

y un nuevo lucero

brilló en el cielo

alejándose de una Tierra

que le dio la espalda.

 

El lucero errante

viajó hacia la nada

buscando sin descanso

su alegría robada.

 

Un escalofrío recorre mi cuerpo de ver tanto dolor mezclado por el odio, de violaciones de derechos humanos, de decisiones políticas que solo nos llevan al desastre deshumanizado en un mundo que llora sin encontrar la paz deseada.

¿Has cuando seremos capaces de seguir este rumbo equivocado que levanta muros contra el propio humano? Las llagas de la historia siembran semillas que resurgen de sus cenizas y como rocas hundidas de arrecifes siniestros, intentan hundir nuestras vidas.