Publicamos un nuevo informe en el que la periodista y wilpfera Maribel Hernández aborda las armas nucleares como todo un símbolo del sistema patriarcal, militarista y depredador del planeta y defiende el feminismo y ecologismo para poner en cuestión esta narrativa dominante. Puedes leer el informe completo aquí. Te ofrecemos algunas claves.

El pasado 22 de enero de 2021 entró en vigor el Tratado de Prohibición de Armas Nucleares que el Gobierno español, obedeciendo a una estrategia conjunta de la OTAN, aún no ha firmado, incumpliendo un compromiso anunciado en 2017. En medio de una guerra en la que la amenaza nuclear parece cada vez más cercana, es importante subrayar, como hace Maribel Hernández en el informe, que “si deseamos dejar a las generaciones futuras un legado de paz y un planeta habitable, la abolición de las armas nucleares es algo que nos afecta a todas y a todos”. Como dice Maribel, las organizaciones pacifistas que promovemos la campaña #10razonesfirmaTPAN, consideramos que España “se doblega al posicionamiento de la OTAN (“mientras las armas nucleares existan, la OTAN seguirá siendo una alianza nuclear”)”.

El sinsentido del discurso de la «disuasión»

En el informe, Hernández desmonta minuciosamente el argumento de la disuasión militar. “El concepto de disuasión es un producto del patriarcado diseñado para seguir manteniendo su poder y privilegio. La realidad es que un entramado financiero e industrial se beneficia de su existencia”. Y demuestra el sinsentido que supone confiar la seguridad en la existencia de armas nucleares: “Ya no es válida la creencia de que la existencia y la posesión de armas nucleares hacen del mundo un lugar más seguro. El concepto de seguridad nuclear es un oxímoron”. Y relaciona la posición favorable a la existencia de estas armas devastadoras con el machismo: Las armas nucleares “son símbolos de la masculinidad militarizada sobre la que se asienta el sistema patriarcal” mientras que las personas y organizaciones pacifistas que buscamos la ilegalización de estas armas somos ridiculizadas como “soñadores radicales”, sin interés en la seguridad, caídos de otro planeta.

Intereses económicos detrás de las armas nucleares

Maribel Hernández desvela algunos datos impactantes sobre el negocio que suponen estas armas, un negocio que afortunadamente se está empezando a poner en cuestión.

  • “Solo en 2020, los nueve Estados poseedores de armas nucleares gastaron 72.600 millones de dólares en sus armas nucleares (1.400 millones más que el año anterior), 137.000 dólares por minuto”. Recordemos que entonces estábamos en plena pandemia y la mayor amenaza a la seguridad humana era un virus contra el que las armas nucleares no pueden hacer nada.
  • La campaña por el desarme nuclear y la entrada en vigor del TPAN ha logrado “una caída de 63.000 millones de dólares respecto al año anterior en las inversiones de instituciones financieras en la industria armamentística nuclear”.

Como señala Maribel Hernández en el informe, la mera existencia de estas armas nucleares “supone impactos por la gran cantidad de recursos
económicos que se desvían hacia la industria militar nuclear que podrían invertirse en seguridad humana”, esto es: sanidad, educación, servicios sociales, medidas contra la crisis climática, etc.

Las mujeres, excluidas de los debates sobre las armas nucleares, protagonistas de su ilegalización

Denuncia Maribel en el informe que “en los espacios de discusión internacionales sobre asuntos de seguridad, incluidos los nucleares, las mujeres están infrarrepresentadas” y recoge testimonios de mujeres que en estos ámbitos son ninguneadas o ridiculizadas como blandas o ignorantes porque se considera que no saben ocuparse de la seguridad seria. “En cualquier reunión diplomática sobre armas nucleares sólo un cuarto
del personal diplomático delegado son mujeres, menos de un quinto de las declaraciones son leídas por mujeres y prácticamente la mitad de las delegaciones están compuestas exclusivamente por hombres. Las armas nucleares, en el discurso oficial y sobre la mesa, son cosa de hombres.

Sin embargo en las negociaciones para el Tratado de Prohibición de Armas Nucleares, como cuenta a Hernández Ray Acheson, directora del programa de desarme de WILPF Internacional, “participantes en las negociaciones coincidieron en señalar que ese trabajo en red, colaborativo y en un clima de confianza amplió la diversidad de los debates, haciendo el tono más libre y abierto, facilitando las discusiones y dando un especial protagonismo a voces de países del Sur global. Gracias a eso, algunas diplomáticas y diplomáticos reconocieron que comprendieron o empezaron a reconocer aspectos relacionados con el género y el discurso nuclear. “Un diplomático varón indicó que este proceso le había abierto los ojos en
términos de dinámicas de género, incluyendo las formas en las que él y otro eran acusados de ser “emocionales” por querer hablar sobre los impactos humanitarios de las armas nucleares.

Como dice Maribel en el informe, con la prohibición de armas nucleares reclamamos además que “las relaciones internacionales y las políticas de defensa y seguridad se enfoquen desde otra perspectiva, una que anteponga el diálogo y la cooperación frente al poder coercitivo de la amenaza de violencia”.

Las armas nucleares, una amenaza para el planeta

Es obvio que “la mera existencia de armas nuclerares supone impactos en términos ambientales por su producción, modernización o desmantelamiento” y las enormes inversiones que se podrían usar para cuidar el planeta. Como señala Maribel, “si los humanos, a través de nuestra actividad, tenemos tal potencial destructivo cabe pensar que también somos capaces de lo contrario, de cuidar nuestra casa y a quienes viven en ella”.

Puedes leer el informe completo aquí: https://wilpf.es/wp-content/uploads/2022/03/informe-armas-nucleares.pdf

Esta publicación forma parte de la campaña “10 Razones para firmar el TPAN“, que une a entidades de la sociedad civil a nivel estatal con el objetivo de que España se adhiera al Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN), que entró en vigor el 22 de enero de 2021.

Este informe ha sido publicado con el apoyo de WILPF International.

Maribel Hernández es periodista y miembro de WILPF España

El artículo original se puede leer aquí