8 ONG advierten que las políticas aplicadas en Grecia impiden a los desplazados acceder a los procedimientos de asilo, a pesar de la clara necesidad de protección

En marzo de 2022 se cumplen seis años desde que se acordó la Declaración UE-Turquía, que estipulaba que las personas que cruzaran irregularmente a las islas griegas desde Turquía serían devueltas a ese país.

Seis años después, esta «medida temporal y extraordinaria» se ha convertido en un sello distintivo de la UE que elude su responsabilidad de proteger a los refugiados.

Más de 2.100 personas que hicieron el difícil y a menudo muy peligroso viaje para llegar a las islas de Grecia han sido devueltas a Turquía. Miles de personas cuyas solicitudes fueron rechazadas por inadmisibles están actualmente atrapadas en el limbo, ya que Turquía no recibe a retornados desde marzo de 2020.

Se restringe aún más el acceso al asilo

Preocupantemente, el impacto de la Declaración UE-Turquía se ha visto agravado por una Decisión Ministerial Conjunta (JMD, por su sigla en inglés) griega de junio de 2021, que designó a Turquía como «tercer país seguro» para personas procedentes de Afganistán, Bangladesh, Pakistán, Somalia y Siria.

Mientras que el «Acuerdo» UE-Turquía afectaba a las personas que buscaban protección en las islas, esta JMD se aplica a los solicitantes de asilo en cualquier lugar de Grecia. Según esta nueva política, las solicitudes de asilo de personas de estas cinco nacionalidades no se examinarán en función de sus circunstancias individuales y de los riesgos que corren en su país de origen. En su lugar, se presume que están seguros en Turquía, y sólo si se demuestra que Turquía no es segura, estas solicitudes se consideran «admisibles», y Grecia las examinará.

Las cinco nacionalidades mencionadas en la JMD representaron el 60% de todas las solicitudes de asilo en Grecia el año pasado.

Los refugiados como objetivo específico

Tres de las cinco nacionalidades mencionadas en la JMD son las que con más frecuencia son reconocidas como refugiados en Grecia.  En 2020, antes de la JMD, el 92% de los sirios, el 66% de los afganos y el 94% de los somalíes (tasa media de aceptación: 84%) recibieron el estatuto de refugiado o subsidiario.

Sin embargo, tras la JMD, los rechazos han aumentado considerablemente. En 2021, hubo 6.424 rechazos de solicitudes por «inadmisibles», lo que supone un aumento del 126% respecto a 2020. De las 12.570 decisiones de admisibilidad sobre la base de la JMD en 2021 (del 7 de junio al 31 de diciembre de 2021) de las cinco nacionalidades, el 47% (5.907) fueron consideradas inadmisibles.

Esto significa que casi la mitad de las solicitudes de personas de estas nacionalidades no se examinan en cuanto al fondo. No están excluidas de estas políticas personas con identidades marginales o condiciones consideradas «vulnerables», incluidos miles de niños.

Solicitantes de asilo en el limbo

En marzo de 2022 también se cumplen dos años desde que Turquía dejó de aceptar retornados desde Grecia.  Esto significa que durante los dos últimos años las personas consideradas «inadmisibles» han estado atrapadas en Grecia en un limbo legal: no tienen acceso al asilo ni a documentos que indiquen su estatus legal, y no tienen derecho a alojamiento, asistencia en efectivo, trabajo o servicios de alimentación en los campamentos en que residen.

Además, en diciembre de 2021, Grecia añadió a Albania y Macedonia del Norte a la lista de terceros países seguros, externalizando aún más sus obligaciones en virtud de la Convención sobre los Refugiados de 1951.

La legislación reciente ha introducido una tasa de 100 euros por persona para los solicitantes de asilo que deseen volver a solicitarlo, incluidos los considerados «inadmisibles». Una pareja con tres hijos tendría que pagar 500 euros para volver a solicitarlo.  Para los individuos y las familias que no tienen ayuda económica y que tienen un derecho limitado o nulo a trabajar, esta tasa es una barrera adicional -e insuperable- para su derecho a solicitar asilo.

En lugar de compartir la responsabilidad, la disuasión se ha convertido en la máxima prioridad

La impresionante movilización de la UE y sus Estados miembros en respuesta a la llegada de más de tres millones de refugiados procedentes de Ucrania en el último mes demuestra que Europa tiene la capacidad de acoger a los refugiados de forma coordinada, justa y humana cuando tiene la voluntad de hacerlo. En marcado contraste, el Acuerdo sobre Turquía de la UE fue una respuesta de pánico ante las profundas divisiones de los Estados miembros. A falta de un sistema global de reparto de responsabilidades, el objetivo principal del Acuerdo, y de sus políticas sucesoras, ha sido disuadir la llegada de refugiados. El Acuerdo marcó el inicio de una serie de políticas hostiles hacia los refugiados, una externalización de la responsabilidad y una dependencia de terceros países, que deben abandonarse.

El Ministerio griego de Migración y Asilo mide el éxito por los «controles fronterizos», los «bajos flujos», la «descongestión» y la disminución del número de solicitudes de asilo. La protección de las personas que huyen de la violencia y la persecución no parece ser una prioridad. Estas políticas violan la obligación internacional de Grecia de conceder un acceso efectivo y sin obstáculos al asilo a quienes buscan protección internacional.

Sobre la base de lo anterior, las ONG cofirmantes recomiendan que:

  1. Grecia y la UE deben abandonar el concepto de tercer país seguro y retractarse de la Declaración UE-Turquía
  2. Grecia debe revocar la Decisión Ministerial Conjunta que designa a Turquía como tercer país seguro
  3. Grecia debe comprometerse a garantizar que todas las solicitudes de asilo se examinen según sus méritos individuales
  4. Grecia debe anular inmediatamente la tasa de 100 euros para las personas que quieran presentar una nueva solicitud de asilo
  5. Grecia debe abordar de inmediato el limbo legal de las personas afectadas por la JMD, otorgándoles el derecho a permanecer legalmente, trabajar y moverse libremente en el país hasta que sus solicitudes de asilo hayan sido examinadas en cuanto al fondo.

 

Traducido del inglés por David Meléndez Tormen

El artículo original se puede leer aquí