Si esto fuera un artículo lo titularía: «Pablo Casado y Louis de Funès, o el histrionismo sin y con gracia». Se relacionarían así, el histrionismo y la histeria de ambos personajes. Todo a modo de opinión y con intención de ayudar a entender de otro modo la realidad política española. Con un poco de alivio cómico. Luego cada cual a lo suyo que esto va sin intentio malum contra nada, ni nadie. Como hace en ocasiones el periodismo más suelto: pone el foco y señala.

Para los más jóvenes hay que aclarar que Louis de Funès es (fue) un actor y cómico genial. Entre los histriónicos graciosos del cine, uno de los grandes. Te partías la caja con él. Si le hubieran dado mejores guiones, puede que como Groucho Marx tal vez.

El hombre nació en 1914. ¿1914? Si. El año del atentado «con bomba anarquista» contra el Archiduque Francisco Fernando de Austria en Sarajevo, (Bosnia-Herzegovina) (Imperio Austrohúngaro). Incidente que llevó al estallido de la Primera Guerra Mundial. Que, a su vez, acabó con la vida de 17 millones de personas y dejó heridos a más de 21 millones. Una indecible calamidad personal y colectiva fue aquello. Tan mal acabó todo que, luego, vino la Segunda Guerra Mundial. El Mundo cruje en sus costuras porque, en el fondo, nada se resuelve con guerras. Hay que aclararse, individualmente y en conjunto, cambiar de mentalidad, y luego actuar distinto.

Volviendo al cómico. Su nombre era Louis Germain David de Funès de Galarza. Nacido en Francia, de madre gallega y padre andaluz. Familia acomodada, que emigró a Francia, Louis de Funès fue también un gran pianista. Se ganó la vida hasta los años 60 en los buenos garitos de piano-jazz, en París.

En el enlace adjunto se le ve virtuoso, acelerado, histriónico, cómico con mayúsculas…, mezclando los mundos del piano, la comedia y el cine. https://youtu.be/xJ-OjKNxMi8

No importa saber francés aquí, con ver su gestualidad corporal, las inflexiones en la voz, la expresividad de su rostro (cejas, ojos y boca), las manos… Incluso sin francés, ni sonido. Podría ser cine mudo y, aún, se entendería cómo camela a la persona que está con él en la escena.

Pero a dónde quiero ir hoy, es a su capacidad para la histeria absoluta. Para desbarrar en extremo la comicidad de su personaje. El espectador se ríe hasta que le falta el aire, pero los personajes de la escena no. A unos, los confunde, a otros, asombra; a los que más, les ofende en lo más hondo. El personaje que interpreta queda descalificado en todas las dimensiones, salvo porque se trata de cine de comedia. Adjunto otro clip de la película «Una maleta, dos maletas, tres maletas» de 1967 → https://youtu.be/nvB737I6wfI. Por favor, por favor, poooooor favor, clicad en el enlace. Es a buen fin.

Ojalá, tras seguir los dos enlaces, se pueda imaginar que Luis de Funes hubiera sido maestro y padre político de Pablo Casado, en vez del expresidente Aznar. Imaginemos, entonces, que Casado tuviera la más mínima gracia. Obviemos, por un momento, que sus acciones y omisiones tienen las consecuencias que tienen.

Louis de Funès fue un cómico y pianista magnífico. Más que eso. Igual su humor hoy se ve pasado de rosca, falto de respeto a lo correcto. Pero en su día se podía hacer. En esos años, hasta tu pediatra podía fumar y echarte el humo a la cara en su consulta. Propasarse con su secretaria, conducir borracho a casa y seguir organizando un infierno allí. Era una época distinta para bien. En otras muy distinta solo formalmente.

Pero me gustaría que, después de disfrutar del gran cómico y pianista de jazz ─en los dos enlaces─ (por favor), consideremos el magistral payaso triste que tenemos como presidente del PP, el principal partido de la oposición española. Como Luis de Funes, Casado a unos los confunde; a otros, asombra; a los que más, entre los que me encuentro, ofende en lo más hondo. Como antes aquí se dijo de Luis de Funes.

Es presidente del PP, partido que a su vez, es la careta política de los grandes de espaÑa. «Director de la “máquina” política de los que aquí parten el bacalao en la sombra. El PP es el aparato de los que mandan de verdad pero todos los días, años, lustros, decenios,… , siglos, etc. No sólo cuando van a votar, legislar, gobernar, juzgar… etc. Son la crema de nuestra sociedad: los vende patrias de las élites . Cosa curiosa, porque hasta son malos empresarios, financieros, o lo que sean según su función social. En conjunto, son parte de esa «casta superior» tan nefasta para esta parte de la Península Ibérica llamada EspaÑa, desde que la deriva continental nos separó de Portugal.

Considerad el gran cómico que ha perdido el mundo con Pablo Casado. No da ni una. Torombolo. Trompisón. Elefante en cacharrería. Recordemos el papel que hace en la UE, voceando lo mal que está España, lo comunista Bolivariano que es el Gobierno actual, y pidiendo que auditen bien a España que seguro que se malgastan los fondos que vienen de Europa. ¿Se puede ser más bocazas? Ir él a las altas instituciones europeas para, allí, hacer dudar de su propio País. Allí y más allá. Es un perdedor de elecciones, a las claras. Cayetana Álvarez de Toledo, la que eligió como candidata por Barcelon, para las autonómicas catalanas de 2019. Sacó el peor resultado en las historia del PP. Muy buena elección y muy buna campaña no fue. En Cataluña el PP ha acabado en la irrelevancia con Casado. Rima la frase. Si no eres del PP ni les votas, tiene gracioa ver cómo lo embrolla todo. Como un buen personaje de nariz roja y zapatones, que a trompos salpica para todas partes. Un petardo chillón, que ni es bomba ni es ná. Un insustancial, que del desatino hace carrera gracias al eco de la cucaña que preside (ver RAE, en acepción 3ª y 4ª).

Quitad, por un momento, las consecuencias que tiene para nosotros la «máquina de estorbar y medrar» que es el PP, comandada por el histrión Casado. Histriones entran y salen: véase Isabel Díaz Ayuso, Teodoro García Egea, Cayetana Álvarez de Toledo y Peralta-Ramos (marquesa además)… Sentid y ampliad esa media sonrisa con la que actúa Casado en sus «grandes momentos». Recordemos la estudiada barbita. Recordemos su gestualidad, cejas, manos, y voz. Todo. Cómico sería seguro, si no fuera quien es y lo que es. Como Luis de Funes, espectacular para reir mientras el mundo cae a cachos a su aleredor. Casado, bien sea en un «solo triste», o acompañado de toda la orquesta del pe-pé y su coro mediático. A cañón, dándolo todo. Pero no tiene relamente gracia.

Parece que nos hemos salvado de lo peor del COVID. Nos ponen de ejemplo como país al respecto. Aunque, a pesar de eso, más de 120.000 personas perdieron la vida, directa o indirectamente, en la pandemia. Por el confinamiento, algunos murieron lejos de su familia o gente significativa. En los momentos más duros ni siquiera pudo celebrarse funeral u oficiarse ceremonia, como era deseado.

Nos salvamos porque la EU, nuestro «Gobierno» central y los gobiernos autonómicos ─más o menos─ cumplieron su papel. O cumplieron algún papel.

Los CIENTO VEINTE MIL muertos pudieron ser muchos más. Pero Pablo Casado con su Gran Circo Partidario de la calle Génova y Orquesta Mediática en la Oscuridad, juntos, estorbaron todo lo que pudieron. También en redes y desde otras grandes carpas de lo grotesco ayudaron al estorbo. Según las hemerotecas, mintieron o distorsionaron, se desdijeron, medraron… y peores cosas parece.

Estos días pasados, ahora llegan al extremo de pedir la cabeza de Yolanda Díaz, ministra de Trabajo y vicepresidenta. El gran histrión de Casado arremete contra ella por sus palabras respecto a la pandemia y unas recomendaciones emitidas por su Ministerio en marzo de 2019. Fue algo conocido y publicado en entonces. Pero ahora lo convierten en acusación hacia ella y el presidente Sánchez. Dicen que, por “ocultar el COVID”. Responsabilizandoles, por ello, a él y su Gobierno, de los muertos por la pandemia en España. En Europapress, nada sospechosa de rojerío, dan cuenta de ello: https://www.europapress.es/nacional/noticia-casado-arremete-contra-yolanda-diaz-palabras-pandemia-acusa-sanchez-ocultar-covid-20211202150830.html.

¡Taaa-chán! Con gran redoble de tambores y golpe, piden desde todas las pistas del circo, oficiales y oficiosas, la comparecencia de la ministra de Trabajo. También una Comisión de investigación y que intervenga más tarde el fiscal general del estado, si los resultados no son los que el PP espera. Jueces tienen de sobra para que así resulte.

Culpan al Gobierno de haber ocultado maliciosamente los hechos iniciales de la pandemia. No se puede lanzar más mierda al ventilador de la que lanza Casado y el PP.

Pablo Casoado Luis de Funes… Esta comparación solo es un recurso expresivo. No es cómica. Para nada. NO tiene gracia alguna. Que se me disculpe. Que Luis de Funes me perdone. Él y todas las personas de buen corazón que pasasen por aquí.

Es triste la situación. Pero por eso mismo, ¡vaya bufonada! ¡Qué desgracia para todos estos desmanes y falta de sentido de estado por parte de los susodichos. Pero también por los que reaccionan insuficientemente o mal ante estas formas e intenciones.

Luego a pesar de todo en España no pasa nada. Escandalo tras escándalo. Torpiezo tras topiezo. La carpa caerá ardiendo sobre la orquesta y el público. Los elefantes salen en estampida asustados y vuelcan un autobús. Los leones, y otros animales, dudarán si se matarán entre sí, o no (me refiero a los leones de la escalera del Palacio del Congreso). Aún así, nada gordo pasará en Madrid y más allá («en Provincias», para el PP y algunos hombres y mujeres «del Tiempo»). Salvo que, sorprendentemente y según ciertas estadísticas, en las próximas elecciones de Madrid puede volver a ganar el PP. Luego más allá incluso. Ya sucedió así antes con esta memoria de chorlito que tenemos. No pasa nada… como en el circo.

Es un circo triste. Pero no solo en este País. Pasa en todos los sitios donde gobiernan, abiertamente o no, los mercaderes de la muerte globalizada ayudados por los conservadores desde dentro siempre. Steve Banon retomó el guion hace años. Hay muchos y aún habrá más. Mirad como se incendian las calles por el agravamiento de medidas por el COVID. Tan parecidos entre sí los incendiarios y sus proclamas…

Tras perdonar los atropellos posibles aquí por comparar Casado con Funes, decir que no fue por escandalizar. ¡Reaccionemos! Cada uno como deba y al nivel que sea. Desde la conservación, la progresía, la alternativa a ambos, e incluso la indiferencia. ¡REACCIONEMOS! Pero no disparen al pianista (ni a mí) y, sin más, insistir en que vean películas de Luis de Funes. La risa es terapéutica o alivio siempre.

Nota: Símbolo matemático que aquí quiere significar lúdicamente que Casado se define como otro (Funes) para ilustrar algo