El hallazgo es excepcional, ya que hace miles de años las letrinas privadas «se encontraban en muy pocos lugares en Israel y Jerusalén».

Arqueólogos israelíes descubrieron recientemente un baño privado de 2.700 años de antigüedad. El hallazgo, perteneciente al período del Templo de Jerusalén, fue desenterrado en el paseo Armon Hanatziv de Jerusalén, dentro de las ruinas de un palacio situado sobre la Ciudad Vieja cuya existencia se anunció el año pasado.

Es un hallazgo raro, ya que hace miles de años las letrinas privadas «se encontraban en muy pocos lugares en Israel y Jerusalén», dijo Yaakov Billig, arqueólogo y director de la excavación en nombre de la Autoridad de Antigüedades de Israel, en un video publicado en Facebook. «Es un hallazgo muy excepcional porque esto es algo que solo los ricos tenían», comentó arqueólogo.

El inodoro está tallado en una roca de piedra caliza y consta de un asiento con una abertura en el medio. Ubicado sobre un sumidero, está dentro de una cabina rectangular que probablemente era un antiguo baño. Las excavaciones no se han completado, en parte por razones presupuestarias, pero Billig y su equipo estiman que el área del baño mide aproximadamente 1,5 por 2 metros.

Los arqueólogos también han identificado entre 30 y 40 cuencos, informa Haaretz. Se especula que podrían haberse utilizado como contenedores de aceites aromáticos o incienso que habrían servido como una especie de ambientador de la época.

Dentro del complejo, el equipo también halló piedras ornamentadas que fueron talladas para diversos propósitos, como capiteles de piedra, pequeños trozos detallados que forman las partes superiores de las columnas, o marcos de ventanas y barandillas, dijo Billig en el video. Junto al baño, el equipo identificó pruebas de la existencia de un jardín de árboles ornamentales, árboles frutales y plantas acuáticas, de los que quizá se extraían los ingredientes para elaborar el hipotético ambientador contenido en los cuencos.

Los datos permitirán a los investigadores recrear una imagen de la mansión, que se cree que era extensa y exuberante. Los arqueólogos recolectaron muestras dehuesos de animales y cerámica, así como tierra encontrada en el tanque sépticodedebajo del retrete, con la esperanza de aprender sobre los estilos de vida, las dietas y las enfermedades de la época.

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