La red de la vida está siendo atacada, pero casi nadie es consciente de ello porque ocurre principalmente bajo la superficie. Los científicos han identificado un desenfrenado apocalipsis de insectos a nivel mundial, lo que está matando metódicamente el sistema de apoyo a la vida más importante y crucial del planeta ¡y es intencional!

La víctima es el suelo, que es fuente de vida del 95% de los alimentos que engullimos por nuestras gargantas tres veces al día, los 365 días del año.

Un nuevo estudio histórico ha identificado al asesino del mayor logro de la naturaleza de todos los tiempos, el suelo. Basado en esta nueva e importante investigación recientemente publicada, el culpable o asesino del suelo son los pesticidas agrícolas, como se indica a continuación: «Un estudio tras otro indican que el uso incontrolado de pesticidas en cientos de millones de hectáreas cada año está envenenando a los organismos fundamentales que mantienen los suelos sanos» señala Donley «Sin embargo nuestros organismos reguladores han ignorado el daño a estos importantes ecosistemas durante décadas». (Fuente: Tari Gunstone, et al, «Pesticides and Soil Invertebrates: A Hazard Assessment», Frontiers in Environmental Science, 4 de mayo de 2021)

«Bajo la superficie de los campos cubiertos por monocultivos de maíz y soja, los pesticidas están destruyendo los fundamentos mismos de la red de vida» dijo el coautor del estudio, Nathan Donley, científico del Centro para la Diversidad Biológica… «Se calcula que un puñado de suelo contiene entre 10 y 100 millones de organismos pertenecientes a más de 5.000 taxones…Los suelos contienen una abundancia de organismos biológicamente diversos que realizan muchas funciones importantes, como el ciclo de los nutrientes, el mantenimiento de la estructura del suelo, la transformación del carbono y la regulación de plagas y enfermedades», Ibid.

Todo esto nos lleva a una reflexión inquietante: ¿Qué impacto tienen los plaguicidas, no sólo en los organismos del suelo, sino en toda la red que va desde la agricultura industrial hasta los procesadores de alimentos y los supermercados con productos envasados que la gente compra para satisfacer el hambre o simplemente la gula, los atracones, su apetito o en ocasiones, el comer como un cerdo? Respuesta: No es una imagen bonita.

Cabe destacar que el estudio está clasificado como «la mayor y más completa revisión de los impactos de los pesticidas agrícolas en los organismos del suelo jamás realizada» (Fuente: Pesticides Threaten the ‘Foundations of the Web of Life,’ New Soil Study Warns, EcoWatch, May 4, 2021)

Al parecer este es un escándalo monstruoso oculto a la vista en el suelo del mundo, así como escondido detrás de regulaciones despreocupadas y negligentes. Y lo que es peor, después de años de envenenamiento desenfrenado, a nadie parece importarle lo suficiente como para hacer algo al respecto porque no está en la lista de las diez cosas más importantes de «Salvemos el Planeta».

Además, al igual que ocurre con otras sustancias tóxicas extendidas por todo el mundo, como la exposición a la radiación nuclear, hacen falta muchos años para que se reconozca plenamente su impacto nocivo. Por ejemplo, según el Ministerio de Sanidad de Ucrania, tres décadas después de los hechos, hay 2.347.863 casos relacionados con Chernóbil, entre los que se encuentran 453.391 niños con malformaciones y/o enfermedades, que aún no habían nacido en 1986. Sus padres eran niños cuando se fundió el reactor nuclear de Chernóbil. (Fuentes: BBC special report: The True Toll of the Chernobyl Disaster d/d July 26, 2019 and USA Today, Chernobyl’s Legacy: Kids With Bodies Ravaged by Disaster, April 17, 2016)

Esperemos que este estudio histórico que demuestra claramente el envenenamiento masivo de la red de vida llegue a manos del público con suficiente anticipación, y se tome con la suficiente seriedad para hacer algo al respecto de una crisis inminente como ninguna otra en toda la historia de la humanidad, es decir, la toxicidad universal.

El estudio concluye que cambios radicales son necesarios para proteger la red de la vida: “No son solo uno o dos pesticidas los que causan daño, los resultados son en realidad muy consistentes en toda la clase de venenos químicos… La coautora Tara Cornelisse, entomóloga del Centro para la Diversidad Biológica coincidió en que «es extremadamente preocupante que más del 70% de los casos muestren que los pesticidas dañan significativamente a los invertebrados del suelo», Ibid.

Según declaraciones de los investigadores «El ensayo constituye una revisión exhaustiva acerca del impacto de los pesticidas agrícolas en los invertebrados del suelo. Encontramos que la exposición a los pesticidas impactó negativamente en los invertebrados del suelo en el 70,5% de los 2.842 parámetros analizados de 394 estudios revisados».

Esos resultados porcentuales de la perdida de invertebrados coinciden, de manera interesante, con un reciente informe sobre la pérdida de vertebrados publicado el 10 de septiembre de 2020 por la World Wildlife Foundation, en colaboración con la Zoological Society of London, titulado «The Living Planet Report 2020″, que muestra una pérdida del 68% de la vida vertebrada en menos de 50 años. Cifras como esa son muy cercanas a las cifras de extinción de millones de años atrás.

Estos porcentajes extraordinariamente altos de pperdidas mortales hacen casi imposible comprender la verdadera gravedad de la situación. Se trata de cifras de destrucción «fuera de serie» de las formas de vida más básicas desaparecidas para siempre ¿Cuánto tiempo puede durar esto?

El estudio de Gunstone «Pesticides and Soil Invertebrates: A Hazard Assessment» que es el tema de este artículo, realizó 51 investigaciones en Europa, 30 en Estados Unidos, ocho en Australia, siete en Canadá y cinco o menos en Argentina, Brasil, Camerún, Colombia, Egipto, India, Japón, Madagascar, México, Nueva Zelanda, Sri Lanka, Sudáfrica y Yemen, confirmando la conclusión de que «de estos datos se desprende cómo un conjunto de venenos químicos, los plaguicidas suponen un claro peligro para los invertebrados del suelo», Ibid.

«La Agencia de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos no dispone de suficientes requisitos de ensayo ni herramientas para cuantificar el riesgo para los organismos que habitan en el suelo. La abeja europea es el único invertebrado terrestre incluido en las pruebas eco toxicológicas obligatorias de los plaguicidas. La práctica de utilizar a las abejas como sustituto subestima el daño a muchos taxones y a menudo da lugar a esfuerzos limitados para mitigar los impactos de los plaguicidas únicamente en las abejas y otros polinizadores, no en los organismos del suelo», Ibid.

El planeta entero se ha convertido en una industria química. Seis mil quinientos (6,500) productos químicos diferentes fabricados por el ser humano son utilizados en la producción, formulación, conservación y envasado de nuestro moderno suministro de alimentos (Fuente: Julian Cribb, Food or War, Cambridge University Press, 2019)

«Rachel Carson fue la pionera en informar acerca del envenenamiento global en su libro de 1962 “Primavera silenciosa” que se centró en un producto químico en particular, el DDT, lo que llevó a una prohibición mundial en 1972. (Ed. Si no se hubiera prohibido, tal vez hoy en día sólo volarían aviones en el cielo) Desde que escribió su libro, la producción y el uso mundial de pesticidas en la agricultura se ha cuadruplicado con creces, superando los 5 millones de toneladas en 2017». (Cribb)

«En los últimos años, una creciente cantidad de artículos científicos ha informado de impactos cada vez más graves en la salud como resultado del uso excesivo de productos químicos en nuestro suministro de alimentos, por ejemplo, en 2018 Irva Herzz-Picciotto y sus colegas informaron de daños cerebrales en niños no nacidos y muertes de adultos como resultados a la exposición de pesticidas organofosforados, que son ampliamente utilizados en la agricultura en todo el mundo… Lo que los consumidores a menudo no entienden es que muchos de estos productos químicos tóxicos utilizados en la producción de alimentos no sólo desaparecen después de haber sido utilizados, continúan el ciclo a través del mundo natural persistiendo en el suelo y concentrándose en la cadena alimentaria para dar lugar a dosis a menudo muchas veces más fuertes en el momento en que llegan a los seres humanos». (Cribb)

El ensayo de Gunstone es un estudio histórico que expone un lado aterrador del mundo que ha estado oculto a la vista del público durante décadas. Pero ¿qué se puede hacer? ¿Existen grupos de defensa para «salvar al suelo»?

El suelo está vivo, es un ecosistema completo y autosuficiente con 10 a 100 millones de organismos por puñado. En cambio, la tierra no soporta la vida con pocos minerales, si es que hay alguno, ni nutrientes, ni organismos vivos, ni gusanos, ni hongos, y carece de textura y estructura. Envenenar el suelo del planeta, o su red de vida, lo convierte en tierra.

¿Quién hubiera imaginado que las prácticas agrícolas convertirían el suelo en tierra? La paradoja es más que impresionante, pero llena algunas ranuras abiertas dentro del rompecabezas de «El mundo es increíblemente estúpido».

«Algún día miraremos atrás a esta oscura era de la agricultura y sacudiremos la cabeza. ¿Cómo pudimos creer que era una buena idea cultivar nuestros alimentos con venenos?» (Jane Goodall, Harvest of Hope, 2005)

 


Traducido por: Nathaly Peñaloza P.

El artículo original se puede leer aquí