Son horas de alarma en el Sebino, especialmente para los pueblos de Tavernola Bergamasca y Montisola. Por ahora, los geólogos dicen que la situación está controlada, pero esto no quita la gravedad del asunto. El profesor Nicola Casagli, experto del Centro de Protección Civil de la Universidad de Florencia que fue llamada a inspeccionar el desprendimiento en curso en Tavernola Bergamasca, dijo que, aunque las excavaciones en el Monte Saresano está paralizadas desde el 2000, las actividades mineras fueron sin embargo el factor determinante del desprendimiento. El estudioso afirmó: «La ladera del Monte Saresano afectada por el derrumbe está formada por piedra caliza y margosa, es decir, por piedras de cemento, que están dispuestas en capas inclinadas hacia el lago, pero la excavación en la base provoca un deslizamiento de las propias capas. (…) La causa en este caso es seguramente la excavación realizada al pie de la montaña, ya que sin la excavación el desprendimiento no podría haberse producido. Tener una cantera ahí abajo equivale a una baraja inclinada a la que se le quita la base».

El tema es que la zona y su uso industrial debe reconvertirse de acuerdo con la nueva protección medioambiental del paisaje. Hablamos de esto y mucho más con Anna Sorosina, esposa del actual alcalde de Tavernola Bergamasca Joris Pezzotti y siempre activa en los comités ciudadanos que se movilizan por la remodelación medioambiental de la histórica cementera de Tavernola.

El peligro de que un maremoto arrase Tavernola Bergamasca no es un hecho desconocido. ¿Desde cuándo se habla de este riesgo?

Que hay una zona inestable en el monte Saresano se sabe desde los años 70, pero no sé si temían un maremoto que implicara a Tavernola. Por otra parte, tengo entendido que las casas de la orilla del lago, en el barrio de Porto di Montisola, situadas justo enfrente de la fábrica de cemento, fueron evacuadas. Hoy en día, tenemos que lidiar también con esta probabilidad, que, aunque sea remota, no puede descartarse por el momento. Ha habido varios desprendimientos en esa ladera: 1970, 1986, 2010. Durante años se ha monitorizado la zona y se mueve unos 3 milímetros al mes, pero ahora el movimiento ha aumentado y, gracias a la monitorización e instalación de un radar terrestre por parte de la Provincia de Bérgamo, se ha podido empezar a estudiar inmediatamente los posibles escenarios de la evolución del fenómeno que se está produciendo en estos días y planificar algunas acciones.

Como movimientos ecologistas locales, ¿qué acciones emprendieron sobre el terreno? ¿Y cuáles eran sus exigencias?

Debo decir que, por lo que a mí respecta, no se trata de un movimiento ecologista, sino de un grupo de ciudadanos locales que llevan años preocupados por la protección del medio ambiente y el paisaje de este lugar y que hace tiempo ven algunas de las peticiones de la cementera como totalmente incompatibles. En particular:

1) No se utilizarán residuos o CSS o CSS-C (combustible derivado de residuos) como combustible además de los combustibles tradicionales en la fábrica de cemento. Está pendiente un recurso ante el Tar sobre esta cuestión. Me preocupa mucho que una actividad de este tipo, cercana a viviendas y frente a un paraje natural de gran valor, no haya sido sometida NUNCA a una Evaluación de Impacto Ambiental. En nuestra opinión, no basta con ser una fábrica existente, también en virtud del hecho de que hoy en día se ha introducido el concepto de E.I.E. póstuma con el objetivo de revisar las situaciones existentes con nuevos ojos.

2) Recalificación de los edificios y de la zona de la fábrica. Sobre esta cuestión existe una prescripción de la Región de Lombardía, en la autorización de la excavación de la mina «Ca Bianca». Los solicitantes desean reducir significativamente el tamaño de la fábrica de cemento en el lago, demoler las estructuras que ya no se utilizan e insertar otras medidas de mitigación del paisaje.

3) Reconversión a medio plazo de la cementera, considerada por ahora una actividad demasiado impactante para este lugar y que ya tiene mucho tiempo realizando sus actividades. Los recursos del mañana del Lago de Iseo no se buscan, según nosotros y según el resultado de un reciente referéndum, en la fábrica de cemento que, además, en comparación con los 400 empleados de los años 70, hoy alcanza sólo unas 70 personas.

En su opinión, a lo largo de los años ¿se han realizado los estudios necesarios sobre los permisos de las canteras o ha primado la necesidad de lucro y especulación sobre el territorio? ¿Qué no se ha tenido en cuenta?

No soy un técnico para comentar sobre este tema. Ciertamente, la emergencia de estos días y los desprendimientos que ya se han producido en estos años deberían hacernos reflexionar sobre el hecho de que la naturaleza, cuando se ve fuertemente agredida, tarde o temprano nos pasa la factura. Creo que será necesario realizar una reevaluación global de las molestias y los daños causados por este suceso, y poner en marcha todas las medidas, incluso drásticas, que, a partir de ahora, puedan reducir los riesgos de otros desprendimientos, aunque el desprendimiento no se produzca. Estos días están causando gravísimos inconvenientes que están afectando a la vida de muchas personas, pensemos en los habitantes de Parzanica aislados, pensemos en las casas de la localidad de Squadre evacuadas durante algunos días, pensemos en los isleños del caserío de Porto que han abandonado sus casas por precaución, pensemos en los habitantes de algunas zonas de Tavernola que tienen que asumir incluso el peor escenario de evacuación si la situación se precipitara, condición considerada improbable pero no totalmente excluible. Todo ello tiene el derecho/deber de ser tenido en cuenta. Sobre la actual mina Ca’ Bianca recuerdo las numerosas asambleas públicas y la oposición de una parte de la ciudadanía, apoyada por expertos que señalaban los daños de la desfiguración de un paisaje casi incontaminado como es la colina entre Vigolo y Parzanica, que data de hace unos treinta años. Ciertamente, este «pobre» Monte Saresano ha sido agredido por ambas partes a lo largo de los años, y ahora que la crisis del cemento es irreversible, tal vez podríamos pensar en devolver algo de paz a este territorio, en lugar de esperar a que las heridas ya infligidas se vuelvan a abrirse.

¿Cuál ha sido, a lo largo de los años, la actuación de las administraciones de Tavernola para la salvaguarda de la seguridad medioambiental?

El Municipio de Tavernola Bergamasca está atento desde hace años al medio ambiente y a los problemas relacionados con él, es cierto que muchas veces las normas no nos ayudan. El abandono de los residuos y los combustibles alternativos, así como la reurbanización y la reconversión son objetivos que forman parte del programa electoral de la Administración Municipal.

¿Cuáles son sus preocupaciones hoy en día sobre una posible catástrofe medioambiental? ¿Hay que buscar y reconocer alguna responsabilidad política?

Como siempre, durante una emergencia hay que unir fuerzas para resolverla lo mejor posible y no perder tiempo y energía haciendo otra cosa. Una vez superada la emergencia, se harán todas las evaluaciones necesarias, que espero vayan encaminadas a abrazar este territorio demasiado maltratado y herido para curar sus heridas y que pueda renacer.

En vista de la dramática situación, ¿cree que deberían cesar todas las actividades mineras en su territorio?

Qué puedo decir: independientemente del desprendimiento, no creo que éste haya sido nunca un lugar adecuado para las actividades mineras o para la presencia de una cementera con sus 260 viajes de camiones al día por una única carretera que debería poder recorrerse para disfrutar de la armonía del territorio y no con la impresión de estar en una autopista. Esta es una oportunidad para seguir reflexionando.


Traducido del italiano por Estefany Zaldumbide.