Huellas de la expansión petrolífera en el paisaje contemporáneo

Por Carolina Zambrano (texto y fotografías)

Los Waorani son uno de los pueblos originarios que habitan la selva amazónica, se los conoce como una “comunidad de contacto inicial” ya que su existencia permaneció completamente desconocida para el mundo occidental hasta la década de los 50. Sus tierras ancestrales se encuentran entre los ríos Curaray y Napo en lo profundo de la pluviselva ecuatoriana, en 1980 este pueblo emprendió una lucha social para que el estado ecuatoriano reconociera y devolviera sus territorios, obteniendo el reconocimiento del derecho territorial sobre un área que ahora es de 679.220 hectáreas.

En sus bosques cohabitan muchos seres con su propio ritmo y leyes, entre ellos los pueblos no contactados Tagaeri-Taromenani, grupos que decidieron vivir en aislamiento voluntario pues lo único que conocen de la civilización son las prácticas extractivas de petróleo y madera que destruyen e invaden su territorio, amenazando sus posibilidades de subsistencia.

Se cree que dejar entrar a más petroleras a la selva supondrá la desaparición de la cultura waorani de aquí a 20 años. La explotación petrolífera en Ecuador comenzó en la década de los 70’ y con ello la restricción y destrucción del entorno natural, además de múltiples enfermedades que amenazan cada vez más la integridad de las comunidades cercanas a los yacimientos. Los waorani actualmente llevan a cabo una batalla por la defensa de la vida DURANIBAI (como vivían antes) conectada a la naturaleza antes que al petróleo.

 

*Carolina Zambrano es fotógrafa y artista visual, co-fundadora @mujeresmirando y Miembro @fluxus_foto